Comunidades

Semanario de la UAM

9 de junio de 2003

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Aumentar el gasto en Ciencia y Tecnología, para lograr mayor crecimiento y equidad: UAM-CEPAL

EL DESARROLLO PRODUCTIVO y tecnológico en América Latina es pobre en general y aún prevalece un esquema en que el sector industrial es vulnerable y dependiente de las tecnologías extranjeras, las cuales no han sido asimiladas por los aparatos productivos internos.

De igual modo, a más de 20 años de continuas reformas económicas y políticas, éstas no han dado resultados satisfactorios en la creación de nuevas capacidades tecnológicas y en la reducción de la brecha en este campo respecto de las economías más desarrolladas. Tampoco han superado el rezago en la aplicación de nuevos paradigmas tecnológicos frente a la competitividad actual.

En contraparte, para lograr una menor dependencia en investigación y desarrollo del exterior, se debe establecer una vinculación más estrecha para crear tecnologías en las plantas locales, así como elaborar políticas públicas más activas que faciliten la investigación y permitan aumentar el gasto en Ciencia y Tecnología, de manera que esto se traduzca en mayor crecimiento y equidad.

Enfrentar desafíos

Lo anterior se puso de manifiesto en el Seminario Internacional “Nuevos temas en la agenda del desarrollo productivo y tecnológico en América Latina”, organizado por la UAM y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en el cual se dieron cita destacados investigadores y especialistas de México, Italia, Brasil, Chile, Argentina y Costa Rica, para discutir políticas y estrategias que permitan enfrentar los desafíos en el campo del desarrollo productivo y tecnológico de la región.

El doctor Celso Garrido Noguera, profesor-investigador de nuestra Universidad, expuso que el desarrollo productivo y tecnológico en el subcontinente ha sido pobre y la inserción de la región en la competencia internacional ha resultado complicada porque no ha existido una transición para construir capacidades competitivas acordes con las exigencias del mercado internacional.

El economista manifestó que el rezago tecnológico es consecuencia del estancamiento de la economía en los últimos 10 años y, sobre todo, porque los mercados internos se sacrificaron para poder entrar al mercado mundial, lo cual provocó que nuestras economías se hayan desestructurado, que tengan menos competitividad y que las pequeñas y medianas empresas no evolucionaran.

Restricciones presupuestales

El maestro Jordy Micheli, académico del Departamento de Economía de esta Casa de estudios, coincidió en señalar que el aspecto financiero ha impedido la creación de nuevas capacidades tecnológicas en las empresas mexicanas.

Desde hace un par de décadas, sostuvo, la macroeconomía le ha impuesto a las empresas y a los agentes económicos productivos restricciones presupuestales. De igual modo, añadió, la inexistencia de un sector de financiamiento en México ha provocado la falta de recursos económicos para promover el desarrollo tecnológico de las empresas.

Una de las condiciones indispensables para enfrentar el estancamiento económico de Latinoamérica, dijo el doctor Mario Cimoli, oficial de Asuntos Económicos de la CEPAL, es la creación de nuevo conocimiento en los procesos productivos de las organizaciones y no el anclaje a prácticas o supuestas ventajas “estáticas”, como la que se atribuye a la oferta de mano de obra barata, en el caso de México.

El también académico de la Universidad de Venecia señaló que a más de 20 años de continuas reformas económicas y políticas, entre cuyos pilares se encontraba la promesa de que la apertura “nos llevaría a un crecimiento sostenible y de largo plazo basado en el desarrollo productivo y tecnológico”, hoy ha quedado demostrado que ninguno de estos supuestos sucedió.

Incapacidad de desarrollo

En tanto, el doctor Jorge Mattar, director adjunto de la oficina de la CEPAL en México, sostuvo que en la última década ha habido avances en la región, pero admitió que aún falta mucho para alcanzar los requerimientos de desarrollo. Sobre todo, agregó, porque todavía tenemos un esquema donde el sector industrial es vulnerable y dependiente de la tecnología extranjera, la cual no ha sido asimilada en los aparatos productivos internos.

Explicó que hay experiencias –como Cuba, Brasil o Costa Rica– que muestran una capacidad local nacional de innovación y de desarrollo, así como otras donde la dependencia es muy elevada, como en México, Centroamérica y el Caribe, donde prevalece un esquema en el que la mayoría de las actividades manufactureras no han logrado generar innovaciones y desarrollos tecnológicos que les permitan ser menos vulnerables ante la competencia tecnológica mundial.

Indicó que una de las cuestiones que ha impedido a las economías en desarrollo insertarse y competir en el mercado internacional es la casi nula capacidad de desarrollo tecnológico endógeno y una excesiva producción de artículos de bajo valor agregado, así como el establecimiento de una industria maquiladora que no ha inducido el avance y la innovación tecnológica.

Romper el mito

En un contexto de libre mercado que parece evitar las dinámicas de innovación a las empresas de los países en desarrollo, Celso Garrido Noguera estimó que las empresas mexicanas han descubierto que deben organizarse y construir redes de cooperación, para salir avante de las debilidades individuales y crear fortalezas por asociación.

Estableció que también se requiere conciencia y voluntad política para impulsar los fondos y crear instituciones convenientes. Además, agregó, se debe romper el mito de que los mercados resolverán todo automáticamente, así como asumir que hay acciones públicas que deben llevarse a cabo para desarrollar competencias y capacidades tecnológicas.
En cambio, Mario Cimoli reconoció que mucho de lo que cada país pueda hacer para trascender su particular situación, depende en cierta medida del comportamiento de los índices económicos internacionales, así como de lo que “internamente seamos capaces de hacer” en términos de políticas industriales y tecnológicas.

Afirmó que una vez comprobada la ineficacia del modelo neo-liberal en cuanto a la creación de nuevas capacidades tecnológicas en las organizaciones, es necesario sustituir los modelos de “ventajas estáticas” –como aquellos que ofrecen, por ejemplo los países del cono sur con su abundancia en recursos naturales, o México con el bajo costo de su mano de obra–, por ventajas dinámicas que permitan fomentar la creación de nuevos conocimientos entre quienes participan en los procesos, lo que a su vez propiciaría crear más puestos de trabajo y pagar mejores salarios.

Alcanzar normas

Para la maestra Beatriz García Castro, profesora-investigadora del Departamento de Economía de esta Institución, la innovación es una forma de ganar posiciones competitivas y representa la posibilidad de penetrar nuevos mercados para sobrevivir, por lo que una empresa que no entra en estos procesos está destinada a desaparecer.
Señaló que uno de los principales retos en términos de desarrollo tecnológico es aumentar los niveles educativos y de formación específica de los trabajadores, así como seguir fomentando normas como las llamadas ISO. / Javier Solórzano Herrera, Teresa Cedillo Nolasco

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