Escapararte

 Semanario de la UAM

19 de mayo de 2003

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Homenaje a Arnold Belkin: una visión monocromática



EL PASADO SE
refleja en el futuro, en una visión, en un solo sueño, el de Arnold Belkin, quien conjuga realidad y fantasía, lo humano con el dolor, lo heroico con el sometimiento y la tradición con la ficción.

Pinceladas que funden el mito, la imaginación, nuestro presente, el devenir humano. Donde la memoria nos recuerda la historia y la utopía nos obliga a pensar, a sentir.

Esta Casa de estudios rinde homenaje póstumo al artista, al hombre y visionario, en la exposición Memoria y utopía, que se presenta en las salas Leopoldo Méndez e Ivonne Domenge, así como en el Espacio Babel, de la Unidad Xochimilco, hasta el 6 de junio.

Con un carácter multidisciplinario, talento y creatividad, Belkin nos regala imágenes pertenecientes a un mundo tridimensional, donde los cuerpos son más de uno, con diferentes personalidades, con emociones visibles.

Nacido en Calgary, Canadá, en 1930, Arnold Belkin decidió estudiar pintura en la Vancuver School of Art. Atraído por los grandes muralistas mexicanos Orozco, Rivera y Siqueiros, viaja a nuestro país en 1948.

En un éxodo cronológico, la exposición muestra la dinámica del pintor, donde queda al descubierto su sentido humanista, mismo que responde a una de sus creencias fundamentales: el arte debe ser reflexivo.

Como consideraba que el talento no debe ser comercial, generó pinturas mono-cromáticas, con lo cual heredó al mundo un credo estético que olvida la estática y permite que el movimiento interactúe con quien observa sus cuadros.

Belkin aquilató la esencia de los caudillos, mártires de pensamientos, de sueños que se inmortalizan e inmortalizan las imágenes del artista. Así, los hermanos Serdán, Francisco Villa, Emiliano Zapata, Francisco I. Madero, Simón Bolívar y Lucio Cabañas, reviven momentos heroicos en su obra.

Memoria y utopía está compuesta por 29 piezas en serigrafías, litografía, aguafuerte, crayón y lápiz, así como nueve acrílicos y cuatro óleos, además de una serie de 18 gouches sobre papel titulada “El Dubbuk”. / Alejandra Pérez



Arnold Belkin realizó en 1981 la estatua El estudiante para la Unidad Iztapalapa, y en 1983 pintó los murales Imágenes de nuestros días (tesis y antítesis) y El muro de las soluciones: utopía posible (síntesis) y, en colaboración con alumnos de nuestra Universidad, el mural Imágenes de nuestros días, una utopía posible, en la fachada del Teatro del Fuego Nuevo.

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