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Identifican alga marina benéfica
para la salud
PROFESORES-INVESTIGADORES DEL Área de Ficología
de nuestra Universidad son pioneros en el país en el estudio del género Codium de algas verdes, una
de cuyas 13 especies, la C. giraffa posee una lectina potente que podría ser capaz de identificar el cáncer
e inducir la mitosis (división celular) para estudiar anormalidades en los cromosomas.
En México se registran cerca de 250 géneros de macroalgas y sólo 10 por ciento se conocen
ampliamente. El género Codium tiene una importante presencia en nuestro país y, sin embargo, no había
sido suficientemente estudiado. Los académicos de la UAM determinaron que son 13 especies (descritas en
el libro Monografías Ficológicas, editado por nuestra Institución) y no 22 —de acuerdo con
los registros nacionales—, las variedades de este género presentes en el Pacífico mexicano.
En entrevistas para el Semanario de la UAM, el doctor Francisco Flores Pedroche y el maestro Sergio Álvarez
Hernández coincidieron en señalar que aún son pocos los grupos de investigación en
el país dedicados al estudio de estas plantas marinas de importancia para el hombre, ya que, a partir de
ellas, se producen antibióticos o se emplean en bacteriología; incluso algunos de sus carbohidratos
son utilizados para la elaboración de medicamentos contra el VIH.
Escasa investigación
Con una inversión de 50 mil dólares, financiados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(Conacyt) y la Universidad de California, campus Berkeley, Flores Pedroche, apoyado por el doctor Paul C. Silva,
especialista del género en el ámbito internacional, realiza los estudios morfológicos y moleculares
en el Laboratorio de Macroalgas Marinas de la UAM y en la Universidad estadounidense, para caracterizar y distinguir
las especies del género Codium presentes en el Océano Pacífico.
El maestro Álvarez Hernández informó que España, Inglaterra y México son los
únicos países donde se trabaja con el género Codium para encontrar lectinas. Agregó
que al identificarse que la especie giraffa posee una lectina llamada giraffina, esta planta nativa se coloca como
la novena especie de este género —en el ámbito internacional— que sintetiza una proteína de
este tipo.
Las lectinas, sostuvo el maestro Sergio Álvarez, están presentes en todos los organismos, pero las
más empleadas por la Ciencia son las derivadas de las leguminosas, mientras que las provenientes de las
algas han sido estudiadas a partir de los últimos 20 años.
Estas proteínas son indispensables para la Citogenética
(ciencia que estudia los genes de las células), al ser utilizadas para inducir mitosis (división
directa de células) en los linfocitos; proceso por medio del cual se evidencian los cromosomas y se pueden
identificar en ellos sus anormalidades genéticas, producidas, por ejemplo, durante el nacimiento o por desnutrición
en el ser humano.
Identificación de cáncer
El maestro indicó que, por otra parte, las lectinas son capaces de unirse a las células afectadas
por el cáncer y no a las sanas. Precisó que estas proteínas, marcadas radioactivamente, se
inyectan en el organismo y se detectan por medio de aparatos externos (resonancia magnética nuclear), evidenciando
así los focos cancerosos.
Explicó que cuando se presenta el cáncer en el organismo, las células afectadas crecen sin
control y aumenta la cantidad de carbohidratos que se encuentran en su superficie. Agregó que las lectinas
se unen a estos carbohidratos.
Metodología de vanguardia
El doctor Flores Pedroche subrayó que para conocer el aspecto molecular y establecer las relaciones de parentesco
evolutivo entre los miembros de un grupo de plantas acuáticas, utilizó una técnica denominada
Sistemática filogenética, con lo que se convierte en pionero en el uso de esta herramienta.
Explicó que con los elementos mencionados se efectuó la secuenciación de algunos genes del
ADN de algas, básicamente del cloroplasto y la mitocondria, para desarrollar la clasificación de
acuerdo con las características de las especies.
El investigador consideró que al tener identificadas las características que permiten distinguir
un género de otro, la información podría ser útil a biólogos y filólogos
que realizan inventarios florísticos y, principalmente, para conocer cómo está conformado
el reino vegetal marino y así protegerlo.
Contaminación acuática
Sobre el cuidado del medio ambiente, el doctor Flores Pedroche puntualizó que la subespecie C. fragile tomentosoide,
de origen japonés, invadió las costas de California y que podría arribar a territorio mexicano.
Es posible, apuntó, que con su presencia provoque el desplazamiento de algunas especies nativas, como sucedió
con el lirio acuático (proveniente de África), que ha causado severos daños por su propagación
incontrolada en presas.
Para evitar la expansión de esta especie en nuestro país, investigadores de la Universidad de Baja
California –gracias a un convenio de colaboración con la Unidad Iztapalapa– monitorean la zona de Tijuana
y Ensenada con el fin de recolectar especies nativas del género Codium y comprobar que no hayan sido contaminadas
por las invasoras; esto se realiza por medio de estudios morfológicos y moleculares efectuados por el doctor
Flores Pedroche, en el Laboratorio de Macroalgas Marinas de la Unidad.
En caso de detectar alguna invasión de especies se notificaría de inmediato a la Semarnat y a la
Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca.
Este proyecto continúa para conocer e identificar, con los estudios de morfología y moleculares,
a las siete especies que habitan en el Océano Atlántico.
Caracterización parcial
Álvarez Hernández señaló que C. giraffa se encuentra principalmente desde Nayarit hasta
Oaxaca y que su lectina fue aislada y purificada con técnicas estándares y métodos cromatográficos
en el Laboratorio de Ficología Aplicada, con la participación de la doctora Adela Rodríguez
Romero, investigadora del Instituto de Química, de la UNAM.
Tras resaltar que en la actualidad se trabaja en diversas
investigaciones para lograr la purificación de una mayor cantidad de giraffina, destacó que ya se
llevó a cabo la caracterización parcial de esta alga, es decir, que se conoce su peso molecular,
su punto isoeléctrico (su carga) y su composición de aminoácidos.
El coordinador de la licenciatura en Hidrobiología añadió que las investigaciones de cristalización
de la proteína se desarrollarán en el Instituto de Química de la UNAM, y servirán para
obtener cristales, así como para realizar estudios de rayos X, con lo cual se conocerá su estructura
tridimensional.
Subrayó que estos análisis son necesarios para identificar, de manera precisa, la estructura final
de giraffina, con lo que será posible establecer su función y saber, por ejemplo, la manera en que
efectúa la unión con carbohidratos. / Rosario Valdez
Codium es un género de algas verdes. Su tamaño puede ser de
7 milímetros, como es el caso de C. cylindricum Holmes, especie de Japón; mientras que en México,
C. magnum habitante de la costa pacífica de Baja California alcanza los 10 metros de longitud.
Generalmente, estos organismos se fijan en el fondo rocoso de las playas de todos los mares del mundo, a excepción
de las latitudes polares; sin embargo, también pueden hallarse adheridos a raíces de manglares, sobre
conchas, cascos de barcos u otros objetos. Se encuentran en profundidades de hasta 200 metros.
En nuestro país, este género se localiza en tres grandes áreas: a lo largo de la Costa del
Pacífico, el Pacífico de Baja California y el Mar de Cortés. Isla Guadalupe representa el
sitio con mayor diversidad de especies, con ocho representantes.
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