Perspectiva

Semanario de la UAM

28 de abril de 2003

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El problema habitacional requiere un enfoque multidisciplinario: Mauricio Yerena


LOS 2.3 MILLONES
de créditos otorgados por el Infonavit desde su creación representan únicamente la atención de 18.7 por ciento de los 12.3 millones de trabajadores que constituyen su actual población derechohabiente.

A partir de 1995, la atención del Instituto se desplazó hacia los trabajadores con ingresos superiores a tres salarios mínimos, lo que representó 55.9 por ciento de los créditos otorgados.

Ante este panorama del problema de la vivienda en el país, el arquitecto Mauricio Yerena, del Departamento de Evaluación del Diseño en el Tiempo, señaló que éste no se solucionará con la construcción indiscriminada de unidades habitacionales en el Distrito Federal sin estudios previos, ya que esto ha generado problemas, como el deterioro ambiental y el uso inadecuado del suelo.

Es necesario considerar al individuo y, sobre todo, las superficies territoriales, el entorno y el manejo adecuado de espacios públicos, sin dañar áreas comunes y zonas verdes, apuntó.

Indicó que para solucionar el problema habitacional se requiere un enfoque multidisciplinario, es decir, que intervengan arquitectos, paisajistas, urbanistas, diseñadores industriales, sociólogos, economistas y antropólogos, entre otros especialistas que logren diseñar espacios habitables, confortables, adecuados para las familias mexicanas y que, además, respeten el habitat.

Casas u hogares

La socióloga María Teresa Esquivel, del Departamento de Sociología, apuntó que las viviendas de interés social están diseñadas y construidas en serie para familias pequeñas, pero quienes las habitan son familias numerosas. Además, no hay posibilidades de modificarlas, de acuerdo con las necesidades que se vayan presentando. Por ello sugirió edificar viviendas acordes con los requerimientos de las personas, de modo que las casas-habitación constituyan verdaderos hogares.

Dijo que la perspectiva de vida de una familia cambia al adquirir una vivienda, pues se produce un cambio territorial, económico, de comportamientos, hábitos y de nivel social.

La investigadora mencionó que el impacto del nuevo estilo de vida sugiere una cotidianeidad modificada y un apropiamiento del espacio presentado en forma diferente por cada individuo, y que dependerá, en gran medida, de las condiciones de vida anterior.

Cuatro opciones

De acuerdo con estudios realizados por la maestra Esquivel, las familias recurren a cuatro medios para enfrentar el problema de vivienda. La más común —aunque genere pérdidas económicas— es el llamado arrendamiento informal.

Otra opción es la propiedad autoproducida en las periferias de la ciudad, la cual presenta ventajas como la construcción paulatina de acuerdo con las posibilidades económicas y la oportunidad de ampliaciones acordes con su propio crecimiento.
Una desventaja de esta modalidad es que se requiere de un proceso de consolidación de casi 30 años y de establecerse en las afueras de la ciudad afrontando todas las carencias que ello implica.

Una tercera alternativa es compartir la casa con familiares o amigos. La cuarta, adquirir una casa de interés social por medio de un crédito, al cual no todos tienen acceso por no cubrir los requisitos establecidos.

La doctora Esquivel remarcó la importancia que tiene el contar con una morada, ya que ahí la familia se recupera como grupo, se forma la identidad del individuo; es un espacio de poder y conflicto, pero que en época de crisis se presenta como el soporte de un país. / Verónica Ordoñez

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