Comunidades

 Semanario de la UAM

7 de octubre de 2002

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En riego, la salud de niños jornaleros expuestos a pulguicidas

LA EXPOSICIÓN DE los niños jornaleros a los plaguicidas daña principalmente sus sistemas nervioso central, inmunológico y endócrino, así como los aparatos respiratorio y renal, además al hígado y sus encimas, de las cuales depende la destoxificación de los agentes ajenos al organismo.

La doctora Lilia América Albert Palacios, presidenta de la Sección Golfo de la Sociedad Mexicana de Toxicología, subrayó lo anterior al participar en el foro Invisibilidad y Conciencia: Migración interna de niñas y niños jornaleros agrícolas en México, realizado en nuestra Casa de estudios.

En este encuentro, organizado por el Programa de Investigación sobre Infancia UAM-UNICEF, Albert Palacios resaltó que la insistente y ruidosa propaganda sobre los efectos positivos de los plaguicidas, ha logrado adormecer a la sociedad y a las autoridades sobre los múltiples males asociados con el uso de estas sustancias.

Mencionó que para proteger adecuadamente la salud de los niños jornaleros y determinar si habrá efectos por su contacto con los plaguicidas, es preciso determinar a cuáles sustancias tóxicas han estado expuestos, la vía, sus características, así como la dosis, y establecer el estado de desarrollo en el que se encuentra el menor al momento de la exposición.


Derechos cancelados

De acuerdo con una encuesta aplicada por la Sedesol a 128 mil niños indígenas de entre 6 y 14 años que trabajan como jornaleros agrícolas en el país, 61.06 por ciento declaró no asistir a la escuela, en tanto que el porcentaje de los niños no indígenas o mestizos que se encuentran en esta situación fue de 49.55 por ciento.

Asimismo, 43.38 por ciento de los niños indígenas y 34 por ciento de los mestizos no cuentan con cartilla de vacunación.

De estas cifras se deduce que las condiciones de los niños jornaleros migrantes atentan contra sus derechos fundamentales, porque si el resto de la familia se encuentra en condiciones de desventaja, los niños están en permanente estado de vulnerabilidad, el cual se manifiesta desde que se ven obligados a dejar la escuela, amigos y familiares, trasladarse a los lugares de trabajo, dormir de manera insuficiente y en condiciones insalubres; sufrir hacinamiento, enfermedades y mala alimentación.

Estos datos fueron expuestos por la licenciada Lourdes Sánchez Muñoshierro, directora general adjunta de Coordinación Estratégica de Sedesol y Jornaleros Agrícolas (Pronaj).

La funcionaria explicó que en el caso de que los niños no trabajen por ser muy pequeños, permanecen en la espalda de sus madres mientras éstas laboran o en los surcos a la intemperie, expuestos a cambios bruscos de temperatura, a mordeduras y picaduras de animales, así como a los efectos de los agroquímicos.

Hasta el momento, reconoció, los programas de atención se han preocupado más por los efectos que por las causas. Un ejemplo de esto, expresó, es el programa de becas cuyo monto es menor que lo que reciben los niños en sus jornadas y que por lo tanto no resuelve el problema del abandono de la escuela al no ser una alternativa al ingreso que requiere la familia. /Rosario Vadez, Alejandra Villagómez

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