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Difusión de la lectura, función
sustantiva de nuestra Universidad
CERCA DE TRES mil 500 libros editados por nuestra
Casa de estudios se venden al mes, en promedio, en librerías externas, de las tres unidades académicas
y de Difusión Cultural, así como en ferias y otros foros del país, lo anterior fue informado
por los responsables de la difusión y venta de publicaciones de esta Universidad, en el marco de la celebración
del “Día Mundial del Libro” (23 de abril).
Una de las tareas sustantivas de nuestra Institución es la producción editorial, como una forma de
preservar y difundir el conocimiento y la cultura en beneficio de su comunidad estudiantil y académica,
así como de los diversos sectores de la sociedad.
Para lograr una mayor difusión de los textos,
la Universidad ha recurrido a diversos mecanismos, como la coedición con editoriales e instituciones como
Plaza y Valdés, Miguel Ángel Porrúa, Fondo de Cultura Económica, El Colegio de México,
UNAM y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), entre otras. Las obras que más se publican
de esta manera son los resultados de investigaciones y compilaciones de las divisiones de Ciencias Sociales y Humanidades.
Otra estrategia adoptada es asistir a ferias y exposiciones, actividades académicas y foros especializados,
por ejemplo, las ferias internacionales del libro del Palacio de Minería, Guadalajara y Monterrey, que son
los encuentros más importantes para dar a conocer los textos de la UAM.
Los promotores distribuyen nuestros títulos en las librerías universitarias y comerciales del Distrito
Federal (El Parnaso, Gandhi, Porrúa, El Sótano) y de otras ciudades.
Marco Antonio Moctezuma, jefe de la Sección de Librería de la Unidad Xochimilco, considera que se
registra un mayor número de ventas en las librerías de las unidades académicas que en las
ferias especializadas u otros foros, debido a que se tienen “compradores asegurados”, es decir, alumnos, profesores
y trabajadores.
Informó que un mecanismo para promover la lectura en la Universidad, es la colocación de módulos
con libros durante el desarrollo de seminarios, conferencias, mesas redondas y presentaciones de libros, así
como las ferias que se organizan en cada Unidad.
La licenciada Elizabeth Ortega Escamilla, jefa de Promoción y Distribución Editorial de la Unidad
Iztapalapa, dijo que se redoblan esfuerzos para difundir las obras con nuestro sello editorial, pues las librerías
comerciales, exigen novedades de gran calidad editorial y contenidos de interés general.
Al referirse a la importancia de las colecciones de la UAM, que son más de 50, la licenciada Patricia Valdez
Pérez, jefa de la Sección de Librería y Papelería de la Unidad Azcapotzalco, indicó
que éstas son relevantes para difundir el conocimiento entre grupos con interés en temas especializados.
El licenciado Alfredo Moreno Ferrer, jefe de la Sección de Distribución de Libros de la Coordinación
de Difusión Cultural, mencionó que librerías como Gandhi, Juan Pablos y el Fondo de Cultura
Económica sí dan importancia a los libros universitarios. Añadió que cada mes aparecen,
en promedio, 10 novedades. / Rosario Valdez
Leer es interactuar con el texto: Ramón
Alvarado
Sólo se puede leer para iluminarse a uno mismo.
Tomar al pie de la letra las palabras del crítico estadounidense Harold Bloom —especializado en la obra
de Shakespeare y profesor de las universidades de Yale y Nueva York—, viene a cuento como el mejor marco para sumarnos
a la celebración del “Día mundial del libro”. Solicitamos la opinión de Ramón Alvarado,
profesor-investigador del Área de Literatura de la Unidad Xochimilco y coordinador de la Cátedra
Michel Foucault, con el fin de indagar en torno a las motivaciones que orientan su lectura.
—¿Qué cree usted obtener con la lectura?
—R.A. La formulación de esta pregunta me remite a ciertas prácticas de lectura: la consulta de libros
especializados, la lectura orientada a determinados propósitos profesionales. Sólo así puedo
obtener “algo” de los libros: referencias de otras obras y de otros autores; argumentos que coinciden o que se
oponen a mis puntos de vista, etcétera.
Ante un libro de ficción me siento más bien llevado por el impulso de su escritura y me atrevo a
asumir el papel de co-creador. El lector como un activo participante en la interacción con el texto, como
intérprete y creador de significados, es uno de los temas recurrentes en mi práctica docente. La
lectura en este caso no “obtiene” otra cosa que el ejercicio de una de nuestras libertades fundamentales: la imaginación
creadora.
—¿Qué propondría para hacer de la lectura una práctica común en la sociedad?
—R.A. La revaloración del libro y la lectura como vehículos de conocimiento, como una forma de participación
en el diálogo social, en la vida pública.
—¿Por qué es importante festejar el día del libro?
Atribuyo poca importancia a los festejos insti-tucionalizados si no van acompañados de ejercicios cotidianos
que implican una discusión y confrontación con los materiales de la cultura impresa: del libro como
una parte fundamental de la misma. / Estrella Olvera
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