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Incompetitividad
de la comercialización lechera
DE LOS DOS millones de productores de leche que
hay en el país, sólo 15 por ciento ha logrado insertarse en cadenas de industrialización y
comercialización que les permiten ser competitivos en el mercado nacional e internacional, mientras que
el resto se encuentra restringido a la producción de tipo familiar y a la venta con bajos precios, aseveró
el doctor Adolfo Guadalupe Álvarez Macías, profesor-investigador de nuestra Universidad.
No obstante esta “producción a dos velocidades”, apuntó el académico, el sistema de lácteos
en México creció a una tasa de 4 por ciento anual durante la década pasada, cifra que ha permitido
al país colocarse en el doceavo lugar mundial entre las naciones productoras. Nueve millones de litros provienen
de la Comarca Lagunera (20 por ciento), Los Altos de Jalisco y Aguascalientes (16 por ciento) y el resto de los
estados de Hidalgo, Veracruz, Estado de México y Querétaro (64 por ciento).
El investigador universitario explicó que las
diferencias entre grandes y pequeños productores son importantes, pues mientras los primeros obtienen rendimientos
de 40 a 45 litros por vaca al día, los segundos consiguen entre 10 y 12. Asimismo, el precio por litro de
leche de un gran productor puede ser entre 40 y 80 por ciento más alto que el del pequeño.
Actividad anticrisis
Entrevistado a propósito del proyecto de investigación “Sistema de lácteos en México”,
que coordina en la Maestría en Ciencias Agropecuarias de esta Casa de estudios, Álvarez Macías
afirmó que factores como la falta de modernización tecnológica y de calidad de la tierra para
cultivos de los que se alimenta el ganado, así como el tope al precio del litro de leche, entre otros, han
impedido la inserción de la mayoría de los productores en cadenas de producción y comercialización
que les permitan obtener mejores ingresos y hacer más competitiva esta actividad.
Aseguró que el sector de lácteos se ha revelado como una actividad anticrisis, ya que productores
de maíz, manzana y guayaba, entre otros, se empiezan a refugiar en la producción de leche porque
es un producto que se vende diariamente, lo cual permite cierto reciclamiento del capital que les da posibilidad
de sobrevivir.
Con este proyecto, el investigador pretende analizar la actuación de los diferentes actores que intervienen
en la cadena productiva: productores de alimentos balanceados (para la alimentación de los hatos), productores
lecheros, comercializadores e industrializadores, con el fin de generar estrategias “coherentes, compatibles y
cooperativas, para que el sector lácteo se reconstruya de manera integral”.
Índices de competitividad
El objetivo es medir los índices de competitividad, es decir, costos de producción y nivel tecnológico,
pero también establecer alianzas estratégicas entre diferentes niveles de organizaciones de productores,
para que se encuentren en mejores condiciones de negociar su producto.
Lo anterior se realizó ya con los productores de Aguascalientes y Jalisco; sin embargo, se planea extender
este trabajo a las cuencas de Querétaro, Guanajuato y Estado de México, dijo Álvarez Macías.
Se puede conseguir mediante contratos que incluyan obligaciones y beneficios para todas las partes. Por ejemplo,
que los ganaderos eleven los estándares de calidad de la leche, pero que, en contraparte, las industrias
paguen esa calidad con un mejor precio.
En el caso de los ganaderos es fundamental la dotación de recursos como superficie de tierra, acceso a riego,
ubicación y vías de comunicación, así como a tecnología, crédito y un
mercado (de insumos y productos) seguro y remunerador, mientras que en el caso de las agroindustrias destaca la
relación que puedan establecer con los proveedores (ganaderos), su capacidad de innovación y de penetración
en el mercado, vía relación con los distribuidores, publicidad y precios que ofrecen a los consumidores.
/ Teresa Cedillo
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