|
Avanza más la delincuencia
que el sistema de justicia penal
LOS SISTEMAS PENALES y civiles no han evolucionado
con la velocidad con que avanza la criminalidad, que cada vez es más sofisticada y permite el crecimiento
de grupos criminales que dejan a las víctimas en una gran indefensión, señaló la doctora
María de la Luz Lima Malvido, subprocuradora de la Coordinación General y Desarrollo de la Procuraduría
General de la República.
Al participar en la presentación del libro Derecho, género e infancia, de la maestra Laura Salinas
Beristáin, profesora-investigadora de nuestra Universidad, la funcionaria puntualizó que el sistema
de justicia penal todavía es lento y atrasado, sobre todo en sus procedimientos y prácticas.
Posibles respuestas
La senadora Dulce María Sauri Riancho comentó que este
tipo de publicaciones constituyen un llamado de alerta para quienes
“nos encargamos de diseñar las leyes que rigen nuestra convivencia
en la sociedad mexicana, sobre todo en lo referente a la falta de protección
de los derechos de niñas y niños respecto a fenómenos
que los afectan de manera creciente, como la prostitución forzada,
la pornografía y la trata y tráfico de personas”.
“Los legisladores tenemos frente a nosotros una tarea que ya desde hace décadas nos han demandado grupos
de mujeres, así como aquellos que trabajan con y por la infancia. Este libro sistematiza, en lo que a Derecho
Penal se refiere, algunas de estas demandas y ofrece posibles respuestas que, en la mayoría de los casos,
han sido adoptadas en algunos de nuestros países en favor de la equidad y de la justicia”, puntualizó.
Principales deficiencias
La maestra Laura Salinas Beristáin, académica del Departamento de Derecho de esta Institución,
aseguró que entre las principales deficiencias de las legislaciones latinoamericanas en materia de protección
de género e infancia se encuentran el que el infanticidio no es sancionado o amerita pena menor si se cometió
para salvar la honra de la mujer. “Muchos delitos contra la libertad y la integridad sexuales sólo se agravan
atendiendo a cuestiones morales, como el que la víctima sea soltera u honesta”. En cambio, apuntó,
circunstancias que implican la desprotección de la víctima frente al delito no son recogidas como
agravantes.
Otra falla en los códigos penales latinoamericanos, expuso, es que los tipos de corrupción de menores
y otros sobre conductas constitutivas de explotación son imprecisos y confusos, pues se refieren a comportamientos
muy diversos. “Desde la inducción a pedir limosna, hasta la incitación a la prostitución,
y todas se sancionan con apenas una multa o unos meses de prisión”.
El doctor Luis Mier y Terán Casanueva, rector general de esta Casa de estudios, sostuvo que en esta publicación
encontramos una perspectiva amplia sobre el logro de un orden jurídico en el que se respeten plenamente
los derechos humanos, así como un conjunto de normas y obligaciones que regulan no sólo la convivencia
pacífica, sino que favorecen la realización y el reconocimiento recíproco de los valores fundamentales
de la vida humana digna, en condiciones de igualdad y libertad.
En el libro, editado por la UAM, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y la Universidad
Nacional de Colombia, se analizan 40 códigos penales de 20 países de América Latina y el Caribe
hispano. / Javier Solórzano
|