Comunidades

 Semanario de la UAM

24 de marzo de 2003

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Avanza más la delincuencia
que el sistema de justicia penal

LOS SISTEMAS PENALES y civiles no han evolucionado con la velocidad con que avanza la criminalidad, que cada vez es más sofisticada y permite el crecimiento de grupos criminales que dejan a las víctimas en una gran indefensión, señaló la doctora María de la Luz Lima Malvido, subprocuradora de la Coordinación General y Desarrollo de la Procuraduría General de la República.

Al participar en la presentación del libro Derecho, género e infancia, de la maestra Laura Salinas Beristáin, profesora-investigadora de nuestra Universidad, la funcionaria puntualizó que el sistema de justicia penal todavía es lento y atrasado, sobre todo en sus procedimientos y prácticas.

Posibles respuestas

La senadora Dulce María Sauri Riancho comentó que este tipo de publicaciones constituyen un llamado de alerta para quienes “nos encargamos de diseñar las leyes que rigen nuestra convivencia en la sociedad mexicana, sobre todo en lo referente a la falta de protección de los derechos de niñas y niños respecto a fenómenos que los afectan de manera creciente, como la prostitución forzada, la pornografía y la trata y tráfico de personas”.

“Los legisladores tenemos frente a nosotros una tarea que ya desde hace décadas nos han demandado grupos de mujeres, así como aquellos que trabajan con y por la infancia. Este libro sistematiza, en lo que a Derecho Penal se refiere, algunas de estas demandas y ofrece posibles respuestas que, en la mayoría de los casos, han sido adoptadas en algunos de nuestros países en favor de la equidad y de la justicia”, puntualizó.

Principales deficiencias

La maestra Laura Salinas Beristáin, académica del Departamento de Derecho de esta Institución, aseguró que entre las principales deficiencias de las legislaciones latinoamericanas en materia de protección de género e infancia se encuentran el que el infanticidio no es sancionado o amerita pena menor si se cometió para salvar la honra de la mujer. “Muchos delitos contra la libertad y la integridad sexuales sólo se agravan atendiendo a cuestiones morales, como el que la víctima sea soltera u honesta”. En cambio, apuntó, circunstancias que implican la desprotección de la víctima frente al delito no son recogidas como agravantes.

Otra falla en los códigos penales latinoamericanos, expuso, es que los tipos de corrupción de menores y otros sobre conductas constitutivas de explotación son imprecisos y confusos, pues se refieren a comportamientos muy diversos. “Desde la inducción a pedir limosna, hasta la incitación a la prostitución, y todas se sancionan con apenas una multa o unos meses de prisión”.

El doctor Luis Mier y Terán Casanueva, rector general de esta Casa de estudios, sostuvo que en esta publicación encontramos una perspectiva amplia sobre el logro de un orden jurídico en el que se respeten plenamente los derechos humanos, así como un conjunto de normas y obligaciones que regulan no sólo la convivencia pacífica, sino que favorecen la realización y el reconocimiento recíproco de los valores fundamentales de la vida humana digna, en condiciones de igualdad y libertad.

En el libro, editado por la UAM, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y la Universidad Nacional de Colombia, se analizan 40 códigos penales de 20 países de América Latina y el Caribe hispano. / Javier Solórzano

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