Escapararte

 Semanario de la UAM

24 de febrero de 2003

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Retratos imaginados

LA TENACIDAD Y oficio, aunados al disfrute del hallazgo personal, permitieron a Yolanda Mora librarse de uno de los dilemas sobre los que se ha basado el arte del retrato: capturar detalle a detalle la realidad, para convertirse, el retrato, en poseedor indiscutible del alma de los seres y las cosas.

Al abrevar del resquicio dejado entre la representación cabal de la naturaleza y la invención plástica, consiguió penetrar en un terreno inexplorado de la imaginación; los personajes, animales y objetos están ahí, pero metamorfoseados en materia pictórica, en el gesto del trazo.

El retrato ya no como espejo, sino como suma de perplejidades por su nueva condición, creada a partir de un tejido de pinceladas e incluso de “brochazos” impresos sobre un bastidor de gran formato, que permitiera amplificar la imagen de las pequeñas fotografías que le sirvieron de modelo a la pintora, y cuyo resultado se tradujo en juegos ópticos, en los que puede percibirse el vigor del gesto, la respiración y el movimiento de la figura, y el filo expresionista que ha sido característico en su obra.

En la presentación de su trabajo el crítico de arte, Xavier Moyssén, así lo describe: “La línea sin dejar de ser dibujo se transforma en pintura, el parecido cede paso a la expresión y el gesto, el retrato, abandona la efigie e informa sobre los objetos, las dimensiones juegan con los tamaños reales”.

En el proceso plástico se desprendió de la representación exacta de los contornos, para así dotar de valor estético al error y al accidente: “Tenía la necesidad de ver hasta dónde podía controlar el dibujo y el parecido con el objeto, el vínculo entre lo que veo y lo que puedo representar”.

La autora tomó el retrato académico como un medio “para ganarse la vida”. En un principio su realización estuvo acotada por las exigencias propias del género; sin embargo, con este trabajo “encontré qué decir y cómo decirlo, se tocaron esos dos puntos que son muy importantes en cualquier disciplina”.

Después de siete años de no exhibir su obra, Yolanda Mora retoma la palestra, esta vez sólo con retratos, 20 piezas de gran formato, 1.80 por 1.90 m, reunidos en la muestra Historia natural, título que apunta hacia la diversidad de su temática: personas, animales, objetos, plantas y que, además, “documenta”, como lo hicieron en su momento los historiadores clásicos, su visión del mundo y los seres que lo habitan./ Estrella Olvera

Yolanda Mora

Egresada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, es en la actualidad becaria del Fonca. En 2002 obtuvo una residencia para pintar y exponer en la Escuela de Bellas Artes de Saint Ettiene, Francia. Ha sido reconocida con el Premio de Pintura de la Bienal de Monterrey FEMSA (2001), y por tres años consecutivos con la mención honorífica del Encuentro Nacional de Arte Joven (1988, 1989 y 1990).

A mediados de los años noventa, Yolanda Mora, junto con Gustavo Monroy, Boris Viskin, Germán Venegas, entre otros, fue fundadora de Zona, espacio alternativo e independiente de las artes plásticas y visuales generadas por jóvenes creadores, cuya desaparición no ha encontrado relevo entre las nuevas generaciones de artistas.

En la búsqueda de un discurso erótico, el diseñador de la comunicación gráfica José Octavio Cuéllar, profesor-investigador de nuestra Universidad, se vale, en su propuesta plástica, de la digitalización de imágenes provenientes de materiales corroídos y la impresión en ploter.
Seis piezas del maestro Cúellar se integraron a la exposición Brujerismo, exhibida en las instalaciones del Metro Morelos del Sistema de Transporte Colectivo.

Conocer para querer

Convencidos de la importancia que para la comunidad universitaria tiene el conocimiento del acervo artístico con el que cuenta la Institución, el pasado 31 de enero fue constituido el comité responsable del levantamiento catalográfico, registro y resguardo de dichos bienes.
El comité quedó integrado por Elena Segurajáuregui, jefa de Artes Plásticas, de la Coordinación General de Difusión Cultural; Luis Alpuche Ceballos y Humberto Chávez Salazar, jefes de Inventarios y de Control de Bienes, respectivamente, de la Tesorería General; Teresa Olalde, Daniel Toledo y Andrés de Luna, coordinadores de Extensión Universitaria de las unidades Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco.
Entre las medidas que implicará este levantamiento catalográfico, se enfatizó el de la “cultura de respeto” hacia nuestro patrimonio artístico, señalando, especialmente, que los murales realizados por Arnold Belkin han sufrido la huella de los graffiti.

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