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Crece automedicación por descuido
de farmacéuticos
LA FALTA DE preparación profesional entre quienes ejercen la atención farmacéutica contribuye
a extender el hábito de la automedicación entre los usuarios de fármacos, lo cual puede ocasionar
un problema de salud pública, advirtió el doctor Carlos Tomás Quirino Barreda, investigador
del Departamento de Sistemas Biológicos de nuestra Universidad.
Lo anterior, señaló, es consecuencia del perfil que ha adquirido, en las últimas décadas,
el farmacéutico -—hoy conocido como químico-fármaco-biólogo—, el cual se ha orientado
hacia la producción de medicamentos y otros insumos para la salud, hacia la Bioquímica y el análisis
clínico, así como la industria alimentaria; pero ha descuidado la dispensación del medicamento.
A pesar de ser uno de los aspectos más relevantes
de su ejercicio profesional, la atención farmacéutica ha perdido terreno frente a la creciente participación
de los profesionistas en el campo de la industria de medicamentos, en detrimento de la atención al paciente,
quien al adquirir una medicina en la farmacia, no cuenta con la información y orientación adecuada
del producto que va a consumir (dispensación).
Información equívoca
El doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid señaló que aunque no hay cifras que
revelen la cantidad de farmacias que carecen de personal preparado para atender al usuario de medicamentos, se
sabe que es un fenómeno generalizado, por lo que se corre el riesgo de que el paciente que requiere orientación
reciba información equivocada.
Explicó que es común –sobre todo en los países en desarrollo– que un amplio número
de la población, carente de recursos económicos, trate de resolver sus problemas de salud sin acudir
a una consulta médica, tanto por el gasto que implica, como por presentar sintomatología similar
a algo que ya padeció, o bien porque alguien sin preparación médica le diagnostica determinada
enfermedad.
Puntualizó que se trata de un aspecto que requiere especial atención para no provocar un grave problema
de salud pública, debido al uso indiscriminado de medicamentos, pues al automedicarse, muchas veces con
antibióticos más potentes de los que se necesita, el paciente sólo provoca que los microorganismos
adquieran resistencia e inhiban la capacidad curativa del recurso.
Luego de señalar que el problema no es privativo de México, indicó que la Organización
Mundial de la Salud impulsa, desde hace varios años, que la formación de los farmacéuticos
tome en cuenta este aspecto de salud pública y, a través de su ejercicio profesional en las farmacias,
contribuya a formar una cultura para eliminar, o por lo menos generar, una automedicación con mayor información
y mejor control. / Teresa Cedillo
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