Comunidades

 Semanario de la UAM

3 de febrero de 2003

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Necesario mejorar los procesos
de autoconstrucción


INADECUADOS PROCESOS DE
autoconstrucción provocaron que más de 10 mil casas en Colima se derrumbaran o quedaran inhabitables, luego del sismo del pasado día 21, según dictaminaron académicos de nuestra Universidad, quienes evaluaron los efectos del movimiento telúrico en aquella entidad.

La falta de recursos económicos conduce a la población a la autocons-trucción de viviendas en zonas sísmicas, sin asesoría profesional y con materiales inadecuados que producen fallas estructurales durante fenómenos como los sismos, señalaron los investigadores Emilio Sordo Sabay, jefe del Departamento de Materiales, y Hugón Juárez García, coordinador de la carrera de Ingeniería Civil de esta Casa de estudios.

Tal parece que “nos estamos acostumbrando” a ver exactamente los mismos problemas en cada sismo, comentó el maestro Juárez García, ya que muchas autocons-trucciones viejas carecen de mantenimiento, otras fueron construidas con materiales inadecuados y sin la asesoría profesional, y muchas otras se encuentran dañadas por sismos anteriores.

Por ello, precisaron los investigadores, es necesario el trabajo conjunto de instancias gubernamentales, académicas y de la sociedad para mejorar los procesos de autoconstrucción de los sectores económicamente menos favorecidos, que son siempre los más afectados. Resulta impostergable generar apoyos económicos y de asesoría en la materia.

Evaluación de daños

Ambos académicos acudieron el fin de semana pasado a Colima para evaluar los daños en la zona del centro de la entidad —que resultó la más afectada—, como parte del proyecto de investigación denominado “Descripción de intensidades y daños estructurales causados por sismos recientes”, que desarrollan junto con otros investigadores de esta Institución.

Un elemento de interés para el grupo de trabajo, compuesto por siete profesores y tres estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil, fue el testimonio de varias familias respecto a que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no les permitía realizar modificaciones a sus casas por considerarlas monumento nacional, por lo que esos criterios deben ser replanteados, dijo Juárez García.

Al explicar el trabajo que realizaron en Colima, señaló que el grupo tuvo como objetivo identificar daños e intensidades, para establecer las fallas en las construcciones y proponer soluciones a las mismas, así como fijar las intensidades del sismo, es decir, “cómo se sintió en otras entidades del país”.

Reglamentos de construcción

El tipo de daño en Colima fue generalmente en edificios con configuraciones estructurales inadecuadas y sin diseño sísmico (el cual consiste en crear estructuras capaces de soportar los movimientos del terreno generados por un temblor), así como malas condiciones de cimentación. En cambio, añadió, edificios modernos de acero y concreto reforzado, no fallaron.

El doctor Emilio Sordo, por su parte, subrayó que el hecho de que en la Ciudad de México no haya habido graves daños a consecuencia del sismo del 21 de enero, no significa necesariamente que los cambios en los reglamentos de construcción funcionen adecuadamente, y que los ciudadanos se encuentren preparados para saber qué hacer en caso de un sismo, porque el movimiento fue de una magnitud tal “que no tendría por qué haber ocurrido algo grave”.

La eficacia de las medidas que se han impulsado para prevenir las consecuencias, apuntó, estarán a verdadera prueba cuando ocurra un sismo superior a 8 grados en la escala de Richter, magnitud que es incomparable con la de 7.6 del sismo más reciente, pues la escala de magnitudes es logarítmica, es decir, una escala de 8.2 es 10 veces más grande que una de 7.2. La energía liberada en la primera es 10 veces mayor que la segunda, aseveró. / Teresa Cedillo

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