Necesario mejorar los procesos
de autoconstrucción
INADECUADOS PROCESOS DE autoconstrucción provocaron que más de 10 mil casas en Colima se derrumbaran
o quedaran inhabitables, luego del sismo del pasado día 21, según dictaminaron académicos
de nuestra Universidad, quienes evaluaron los efectos del movimiento telúrico en aquella entidad.
La falta de recursos económicos conduce a la población a la autocons-trucción de viviendas
en zonas sísmicas, sin asesoría profesional y con materiales inadecuados que producen fallas estructurales
durante fenómenos como los sismos, señalaron los investigadores Emilio Sordo Sabay, jefe del Departamento
de Materiales, y Hugón Juárez García, coordinador de la carrera de Ingeniería Civil
de esta Casa de estudios.
Tal parece que “nos estamos acostumbrando” a ver exactamente
los mismos problemas en cada sismo, comentó el maestro Juárez García, ya que muchas autocons-trucciones
viejas carecen de mantenimiento, otras fueron construidas con materiales inadecuados y sin la asesoría profesional,
y muchas otras se encuentran dañadas por sismos anteriores.
Por ello, precisaron los investigadores, es necesario el trabajo conjunto de instancias gubernamentales, académicas
y de la sociedad para mejorar los procesos de autoconstrucción de los sectores económicamente menos
favorecidos, que son siempre los más afectados. Resulta impostergable generar apoyos económicos y
de asesoría en la materia.
Evaluación de daños
Ambos académicos acudieron el fin de semana pasado a Colima para evaluar los daños en la zona del
centro de la entidad —que resultó la más afectada—, como parte del proyecto de investigación
denominado “Descripción de intensidades y daños estructurales causados por sismos recientes”, que
desarrollan junto con otros investigadores de esta Institución.
Un elemento de interés para el grupo de trabajo, compuesto por siete profesores y tres estudiantes de la
carrera de Ingeniería Civil, fue el testimonio de varias familias respecto a que el Instituto Nacional de
Antropología e Historia (INAH) no les permitía realizar modificaciones a sus casas por considerarlas
monumento nacional, por lo que esos criterios deben ser replanteados, dijo Juárez García.
Al explicar el trabajo que realizaron en Colima, señaló que el grupo tuvo como objetivo identificar
daños e intensidades, para establecer las fallas en las construcciones y proponer soluciones a las mismas,
así como fijar las intensidades del sismo, es decir, “cómo se sintió en otras entidades del
país”.
Reglamentos de construcción
El tipo de daño en Colima fue generalmente en edificios con configuraciones estructurales inadecuadas y
sin diseño sísmico (el cual consiste en crear estructuras capaces de soportar los movimientos del
terreno generados por un temblor), así como malas condiciones de cimentación. En cambio, añadió,
edificios modernos de acero y concreto reforzado, no fallaron.
El doctor Emilio Sordo, por su parte, subrayó que el hecho de que en la Ciudad de México no haya
habido graves daños a consecuencia del sismo del 21 de enero, no significa necesariamente que los cambios
en los reglamentos de construcción funcionen adecuadamente, y que los ciudadanos se encuentren preparados
para saber qué hacer en caso de un sismo, porque el movimiento fue de una magnitud tal “que no tendría
por qué haber ocurrido algo grave”.
La eficacia de las medidas que se han impulsado para prevenir las consecuencias, apuntó, estarán
a verdadera prueba cuando ocurra un sismo superior a 8 grados en la escala de Richter, magnitud que es incomparable
con la de 7.6 del sismo más reciente, pues la escala de magnitudes es logarítmica, es decir, una
escala de 8.2 es 10 veces más grande que una de 7.2. La energía liberada en la primera es 10 veces
mayor que la segunda, aseveró. / Teresa Cedillo
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