Comunidades

Semanario de la UAM

27 de enero de 2003

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Exponen alternativa
para la comercialización agrícola


CON UNA PRODUCCIÓN
anual de 40 toneladas en promedio, los casi 300 campesinos productores de pitaya de mayo (stenocereus grisens) de la mixteca oaxaqueña, representan la alternativa que tienen los productores mexicanos para afrontar la competencia internacional en el sector agrícola, consideró el doctor Miguel Ángel Armella, investigador del Departamento de Biología de nuestra Universidad.

Ante la intensificación de la competencia internacional en el sector agrícola, el país debe buscar opciones, como la explotación de productos alternativos —por ejemplo las cactáceas—, originarios de México y que no están sujetos a controles de acuerdos internacionales, comentó el investigador en entrevista.

Impulsor del proyecto “Uso integral de productos alternativos en la región de la Mixteca”, junto con los maestros María de Lourdes Yáñez López y Gerardo Ramírez Moreno, del Departamento de Biotecnología, el doctor Armella señaló que México es rico en productos alternativos (vegetales, animales, minerales) que no han sido explotados y que representan fuentes de riqueza para las comunidades donde se producen.


Productos alternativos

De hecho, anotó, existen aproximadamente 50 productos vegetales y animales que se pueden manejar incluso como factores de beneficio económico para la población. Además de la pitaya, están el insecto cuchamá, larva de una mariposa parecida al gusano de maguey; el tetecho, que es la flor de un cacto que se elabora para consumirse igual que los “nopalitos” en salmuera; el cocopache, que es una chinche; los cabuches que son el fruto no maduro de una biznaga, así como otros que, en mayor o menor grado, ya han sido explotados.

Estos productos, dijo por su parte el maestro Ramírez Romero, “sí permiten al campesino ofrecer una alternativa de comercialización, no sólo a nivel local y nacional, sino incluso internacional”.

Los investigadores señalaron que se les llama alternativos porque son limitados local y temporalmente; es decir, se producen en cierta época del año y sólo en determinados lugares. Una definición más amplia abarca a “todos los productos que por sus características son utilizados en forma paralela para complementar la nutrición y/o el ingreso de los habitantes de un lugar”. Es el caso de la pitaya de mayo, que crece sólo en la región Mixteca.

Manejo integral

Los investigadores señalaron que el proyecto que se realiza en la región de Huajuapan de León (mejor conocida como la Mixteca) busca un manejo integral, que al tiempo que logre beneficios económicos para sus productores, sea también sustentable y de largo plazo.

El manejo integral comprende el cuidado de la huerta, la cosecha, la producción, su ambiente, y cómo industrializar dicha producción, así como ubicar los “posibles mercados”.

Entre las actividades que se han desarrollado destaca la instalación de una planta de procesamiento para elaborar productos derivados, como mermeladas, jaleas y refrescos, que permitirá a los productores dar valor agregado a la explotación del fruto, y redundará en mejores ganancias.

Los académicos de la UAM coincidieron en que “no porque veamos a Estados Unidos como un monstruo vamos a dejar de buscar nuevas estrategias para competir”; pero, advirtió el doctor Miguel Ángel Armella, sin cometer el error de forzar el cultivo de frijol, maíz, trigo o arroz en lugares que nos son apropiados, pues, como dijo un campesino mixteco: “Dios le da a cada lugar su propia riqueza y es de los hombres saberla explotar”. En la Mixteca, los campesinos están convencidos de que las frutas cactáceas son una parte de su riqueza, así como para otras es el petróleo o el ecoturismo. / Teresa Cedillo

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