Comunidades

Semanario de la UAM

13 de enero de 2003

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Reciben académicos y egresados de la UAM
Premios Anuales INAH


ACADÉMICOS Y ESTUDIANTES
de posgrado de nuestra Universidad fueron galardonados en diversas categorías de los Premios Anuales INAH 2001 por sus relevantes investigaciones en los campos de la Historiografía y la conservación del patrimonio arquitectónico y urbanístico.

Durante una ceremonia encabezada por Sara Bermúdez, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y el etnólogo Sergio Raúl Arroyo, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el doctor Carlos Illades Aguiar, docente del Departamento de Filosofía, recibió el premio Edmundo O’Gorman a la mejor investigación, por su trabajo “Rhodakanaty y la formación del pensamiento socialista en México”, en la categoría de Historiografía y Teoría de la Historia.

En su investigación, el académico se ocupa de la aportación del inmigrante griego Plotino Constantino Rhodakanaty al pensamiento histórico, filosófico, social y religioso mexicanos, a fines del siglo XIX.


Mención honorífica

En la misma categoría fueron reconocidas con mención honorífica las doctoras Silvia Pappe Willenegger y María Luna Argudín, profesoras-investigadoras del Departamento de Humanidades, por su trabajo “Historiografía crítica. Una reflexión teórica”.
La investigación, que además recibió el premio como mejor libro de texto para posgrado por la UAM, revalora el pasado y lo representa como algo que se piensa y reflexiona de manera continua. Según la doctora Silvia Pappe es un acercamiento a la Historiografía, desde varios niveles de discusión básicos, y en cuestiones tradicionales de la Historia como temporalidad, espacialidad, discurso y principios dominantes.

A partir de estos planteamientos, dijo, ofrece una visión interdiscipli-naria de la Historia desde el presente y de cómo se significa el pasado para determinados presentes. También permite tener una idea de movimiento y de continua reescritura de la Historia.

Ambas investigadoras señalaron que este reconocimiento es un logro para la maestría en Historiografía –la cual está incorporada al padrón de excelencia del Conacyt– y es el resultado de la discusión colegiada en el ámbito historiográfico y teórico, así como de la creación de grupos de investigación que sostienen a los posgrados.

Mejor tesis de maestría

De igual modo, Aarón Aurelio Grajeda Bustamante y Adriana Gil Maroño, egresados de la maestría en Historiografía, fueron reconocidos con el premio a la mejor tesis de maestría y mención honorífica, respectivamente, en el rubro de Historiografía y Teoría de la Historia.

El primero realizó el trabajo “Vindicación. Análisis historiográfico de un género para el desagravio, la identidad y la muerte”, el cual mezcla las dimensiones retóricas y narrativas con la Filosofía y la Fenomenología, para construir un enfoque de lo histórico.

La tesis de Adriana Gil, titulada “La fiesta como texto: prácticas culturales y representaciones sociales en la jura de Carlos IV. Veracruz 1790”, pretende descifrar los sistemas de valores de la sociedad mexicana de finales del siglo XVIII, así como su estructura social y su imaginario, mediante el análisis de la fiesta como un puerto de observación para reconstruir ese momento histórico.

Mejor tesis de doctorado

En la categoría de conservación del patrimonio arquitectónico y urbanístico, el doctor Carlos Antonio de Jesús Lira y el maestro Rodolfo Santamaría González, profesores-investigadores del Departamento de Evaluación del Diseño en el Tiempo, y de Métodos y Sistemas, respectivamente, fueron reconocidos, el primero, con el Premio Francisco de la Maza por mejor tesis de doctorado, y el segundo, con mención honorífica a la mejor tesis de maestría.

El doctor Carlos Lira explicó que en su investigación “Una ciudad ilustrada y liberal. Jerez en el Porfiriato” se propone unir la historia de la ciudad con la de la Arquitectura y sus actores sociales durante dicho periodo.

La ciudad de Jerez, Zacatecas, según Lira es ideal para demostrar cómo en esa época no sólo la capital y las grandes ciudades de provincia tuvieron un desarrollo, sino que sitios pequeños como esta ciudad zacatecana llegaron a tener gran trascendencia.

Jerez es importante porque rompe con muchos esquemas del Porfiriato, como el hecho de que la Arquitectura ecléctica sea una señal de élite, lo cual, en el caso de la población en cuestión, no se ajusta “porque la mayoría de las casas tienen detalles eclécticos y esto sugeriría que todos eran muy ricos, lo que no fue real”.


El experto en Historia urbana sostuvo que la idea de su trabajo fue estudiar la Arquitectura doméstica, civil, religiosa y, sobre todo, el cementerio, que es uno de los sitios con mejores monumentos de esa época.

Consideró que la distinción que recibió es un reconocimiento a la calidad de la planta académica de la UAM, porque fueron varios profesores los galardonados, y esto se debe a la libertad que ofrece la Institución para desarrollarnos en lo académico y en la investigación, además de que es una muestra de que la Universidad está dando frutos.

Presencia UAM

El maestro Rodolfo Santamaría, profesor-investigador del Departamento de Métodos y Sistemas, mencionó que en su trabajo “Arquitectura del siglo XX en el Centro Histórico de la Ciudad de México” realizó un inventario de todos los edificios del siglo XX en el perímetro “A” del Centro Histórico y después un análisis detallado sobre aquellas construcciones que se integraron en la zona y rompieron el esquema arquitectónico edificado.

Una de sus conclusiones es que más de 60 por ciento de los edificios del centro de la ciudad son del siglo XX y que un porcentaje alto de sitios de buena calidad han logrado dar una imagen de unidad, pero que también hay edificaciones de ruptura que se construyeron de los años cincuenta a principios de los ochenta, con un estilo agresivo y violento. Aunque, reconoció, en la década pasada hubo un regreso a respetar la concepción arquitectónica tradicional.

El experto en procesos históricos y Diseño manifestó que este reconocimiento es un aliciente para seguir trabajando, y un gusto por lo que significa como presencia de la UAM en los círculos de investigación. Refleja un proceso de maduración de la investigación en la Universidad. / Javier Solórzano

Sistemas de premios y estímulos a la investigación,
conservación y difusión del patrimonio


Los Premios Anuales INAH son considerados —desde 1985— los reconocimientos de mayor importancia en las diversas disciplinas en que se otorgan y que comprenden varias especialidades.
A partir de 1995, con el deseo de alentar la labor que se desarrolla en el campo de la Museografía y la investigación de museos, se creó el Premio Miguel Covarrubias. Con este mismo espíritu se instauró en 1997 el Premio Edmundo O’Gorman, en el área de la Historiografía y la Teoría de la Historia.
Durante el periodo 1995-2000 se presentaron 1117 obras a concurso, de las cuales 203 se hicieron acreedoras a reconocimientos.
Profesores-investigadores y estudiantes de posgrado de nuestra Universidad han participado y han sido galardonados en los certámenes organizados por el INAH.

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