Escapararte

 Semanario de la UAM

6 de enero de 2003

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Cultura 2002. Por la libertad
y la independencia creativas

EN MATERIA DE preservación y difusión de la cultura, para nuestra Universidad el año que finalizó estuvo marcado por la necesidad de impulsar las prendas sustanciales del quehacer universitario, como la crítica, la reflexión, la investigación, así como el de garantizar valores fundamentales para la actividad creativa: la libertad y la independencia, en todos sus órdenes.

El año inició con la noticia del Premio Latinoamericano de Ensayo Lya Kostakovsky otorgado al antropólogo Néstor García Canclini, académico de nuestra Institución, con el que se congratuló la comunidad universitaria.

En el homenaje de Casa abierta al tiempo a la crítica de arte Raquel Tibol se estimuló una trayectoria signada por la independencia de criterios y el conocimiento. La entrega del XXIII Premio INBA-UAM de Composición Coreográfica supuso la consolidación del único certamen en su género de América Latina, así como el aval a una disciplina poco difundida, en términos generales, dentro del ambiente cultural del país.


Por cuarta ocasión profesores-investigadores de las tres unidades académicas convergieron en la realización del Congreso Internacional de Literatura Latinoamericana, con el tema “El problema de los géneros al filo del nuevo siglo”.

Reconocidos, que inician su carrera y baluartes

En 2002 el plato fuerte de la difusión cultural fueron las artes plásticas, entre creadores de reconocida trayectoria, jóvenes que inician su carrera y baluartes en este campo como el arquitecto Luis Barragán —celebrado por los universitarios en el centenario de su nacimiento—, y los miembros fundadores del Taller de Gráfica Popular, entre ellos, Leopoldo Méndez, Alberto Beltrán, Pablo O’Higgins y Jesús Álvarez Amaya. Pero también creadores como Ikko Tanaka.

De los primeros deben mencionarse los nombres de Irma Palacios (Juegos de luz y sombra), Silvia H. González (Moldes), Fernando Vilchis (Orígenes), Susana Campos (Antología de tres décadas), Naomi Siegman (Hojas), Manuel Marín (Espacios planos, conjuntos escultóricos), Xavier Esqueda (Básicamente lápiz), Saúl Kaminer (Oriente extremo). Bela Gold, que llevó su Libro de la memoria al Museo Judío de Praga, así como las artistas que participaron en Mirada abierta al arte, entre ellas Merle Reivich, Julia López, Luicille Wong, Francisca de Diego y Laura Elenes.

Exponencialmente la lista se multiplica en cuanto a los segundos, aquí sólo algunos de ellos: Claudia García Calderón, Marcelo Balzaretti, José Luis Sánchez Rull, Rosalie Dumont Gagné, Jorge Obregón, Elke Zemelka, Alfonso Viarte, Ramón Almela, María Artigas, Luis Manuel Serrano.


Intercambio institucional

Mención aparte merecen las exposiciones producto del intercambio institucional, porque son garantía del esfuerzo de los universitarios y de la confianza depositada en nuestra Casa de estudios: Corpus urbanístico de la Ciudad de México en el Archivo General de Indias (Embajada de España, INBA, Conaculta, UAM) y antes, Corpus urbanístico de Puebla y Oaxaca en España, que se exhibió también en el 2002, tanto en Puebla como en Oaxaca; Pintura veneciana. De Tiziano a Longhi y El legado del siglo XX, obra gráfica de Farhana Khan (Museo Dolores Olmedo Patiño, UAM); y la presencia de la UAM en el Festival del Centro Histórico.

Teatro y libros

En artes escénicas, el Teatro Casa de la Paz atestiguó desde el montaje de clásicos universales en la dramaturgia, como El águila de dos cabezas, de Jean Cocteau, protagonizada por Ofelia Medina; hasta montajes iconoclastas como Manual de sexualidad en tiempos de Kafka, de Luis Rodríguez y El galán fantasma o un Calderón con frijoles, de Gerardo Mancebo del Castillo Trejo. Pero también de autores que ya han abierto brecha en el medio escénico nacional, especialmente Carmina Narro, con La luna en Escorpión, y Jaime Chabaud, con Divino Pastor Góngora, donde Carlos Cobos interpretó a 15 personajes.

En producción editorial la diversidad de temas, autores y formatos fue la divisa, con la revista Casa del Tiempo como seña de identidad. Iniciado el año con la presentación del libro Las costumbres del rostro de Norma Patiño, cerró con la puesta en circulación de Versos comunicantes I. Poetas entrevistan a poetas iberoamericanos, coordinado por José Ángel Leyva, espléndido trabajo editorial en el que comparten créditos la revista Alforja, el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Durango y Casa abierta al tiempo.

Este campo constituye uno de los más fructíferos de nuestra Institución, sobre todo si se toma en cuenta que cada División tiene un área específica, de tal manera que para no incurrir en la omisión, queda constancia de sus aportaciones.


Ciencia y arte

En este rico y variado recuento de 2002 en materia de difusión y preservación de la cultura, vale la pena enfatizar uno de los esfuerzos que sintetiza el trabajo realizado por los universitarios, se trata de Donum Conscientiae (Un Regalo a la Conciencia), propuesta multidisciplinaria de la diseñadora industrial Araceli Vázquez Contreras, ejemplo conceptual en el que se combinan ciencia y arte, responsabilidad social y criterio académico.

Un trabajo creado con fines preventivos y de información sobre la adicción al tabaco, en el que su autora logró “fusionar” estética e investigación.

Como lo ha señalado el Rector General, la preservación y difusión cultural tienen en la UAM un papel central, garantizado por su compromiso de apoyar las manifestaciones artísticas en su carácter diverso.

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