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 Semanario de la UAM

1 de septiembre de 2003

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Primer laboratorio
de ambiente controlado en el Distrito Federal

NUESTRA UNIVERSIDAD CONTARÁ con el primer laboratorio de ambiente controlado del Distrito Federal —tercero en todo el país—, por medio del cual se podrán certificar equipos de aire acondicionado y de refrigeración, así como aprovechar las oportunidades tecnológicas para mejorar la eficiencia energética de este tipo de equipos.

Esto se realiza en el marco del “Programa Uso de Energía en Edificaciones”, aprobado en 1995 por el Colegio Académico, con el propósito de desarrollar proyectos que permitan el uso eficiente de la energía en construcciones, así como proponer acciones que disminuyan el consumo de energía en instalaciones, edificios y equipos, y formar recursos humanos en licenciatura y posgrado.

En el marco de sus actividades, recientemente se concluyó el protocolo para adquirir la certificación del Laboratorio de Ambiente Controlado ante la Comisión Nacional de Ahorro de Energía (Conae).

Dicho protocolo incluye la solicitud correspondiente, así como el cumplimiento de las especificaciones establecidas en las normas de eficiencia energética (NOM-073-SCFI-1994, NOM-011-1996 y NOM-015-ENER-1997) emitidas por la Comisión.

Generación de proyectos

El doctor Rubén Dorantes Rodríguez, profesor-investigador del Departamento de Energía y miembro del grupo de investigadores del Programa, explicó que el laboratorio de certificación de equipos de aire acondicionado y refrigeración, significa para la UAM una oportunidad de atraer recursos económicos, ya que para los fabricantes y/o importadores de estos equipos es obligatorio certificarlos para comerciali-zación, proceso que les implica “decenas de miles de pesos”.

Hasta ahora los únicos laboratorios de certificación que existen se encuentran en Nogales y en Monterrey, por lo que resulta muy importante, desde el punto de vista económico, contar con otro laboratorio en el Distrito Federal.

Dorantes Rodríguez dijo que la función principal de esta infraestructura es la generación de proyectos de investigación y desarrollo tecnológico por parte de estudiantes y profesores de esta Universidad, pero al certificar equipos de aire acondicionado y refrigeración, los investigadores y los alumnos podrán determinar, además, dónde están las oportunidades científicas y tecnológicas para mejorar la eficiencia energética de aquéllos.

De igual forma, los empresarios obtendrán asesorías de la Universidad sobre cómo mejorar sus equipos “de acuerdo con las mediciones de eficiencia energética”.


Ámbitos de aplicación


El académico advirtió, sin embargo, que antes de solicitar la certificación, el Laboratorio de Ambiente Controlado tiene que pasar dos pruebas: una para determinar pérdidas de calor en las dos cámaras con las que cuenta, y la otra, “muy delicada y difícil”, que consiste en controlar la temperatura dentro de ellas.

Otro ámbito de aplicación del Laboratorio —ubicado en la planta baja del Edificio “T” de la Unidad Iztapalapa— es el de la Medicina del Deporte, ya que permitiría a los deportistas saber cómo se comportará su organismo en condiciones extremas de frío, calor o humedad y, de esa manera, planear estrategias para mejorar su rendimiento.

Las cámaras pueden ser utilizadas también para determinar las mejores formas en que se pueden cultivar diversos tipos de vegetales, de acuerdo con las condiciones de humedad y temperatura, dijo el investigador.

Avances

El ritmo de trabajo que mantiene el Programa, le ha permitido consolidarse y lograr avances en materia de modelos de simulación del comportamiento de aparatos y edificaciones.

Mediante el “cielo artificial” y el “túnel de viento de circuito abierto y de succión” instalados en el Laboratorio de Arquitectura Bioclimática de la Unidad Azcapotzalco, que desde hace un año están en operación, estos modelos permitirán realizar adecuaciones a los diseños de construcciones y determinar el impacto que éstos tienen en el consumo de energía.

En este laboratorio, los estudiantes e investigadores experimentan en sus maquetas la iluminación y ventilación de las edificaciones, entre otros factores bioclimáticos.

“Cielo artificial”

El “cielo artificial” está conformado por espejos y lámparas que simulan un día totalmente despejado, que permite tener un nivel de iluminación estándar. Al introducir la maqueta de un edificio o casa es posible verificar, de acuerdo con la orientación, cuáles serán los niveles de iluminación natural en el interior y comprobar si son adecuados o no, o qué tanto influye cambiar la orientación para tener las condiciones de confort adecuadas.

Con ayuda de sistemas de cómputo, este “cielo artificial” se utiliza también para determinar el nivel de iluminación, de acuerdo con las características de la construcción y la hora del día. El equipo permite mejorar los programas de simulación, de tal manera que conjuntamente —experimento y programas de cómputo— facilitan la simulación de edificios más complejos o casas más versátiles, lo que ayuda a establecer, desde la etapa del diseño, cuáles son los mejores materiales para asegurar el confort lumínico de los interiores.

“Túnel de viento”

En el “túnel de viento de circuito abierto y de succión” se ponen a prueba un conjunto de maquetas por las que se hace pasar viento a una velocidad determinada para establecer, a través de sensores, cómo se distribuye el aire en el interior de una habitación.

Para este laboratorio está pendiente adquirir un equipo que ayude a calcular, exactamente, la velocidad del viento en cada punto de la edificación y saber si la orientación, el tamaño y la posición de las ventanas son las adecuadas.

Al igual que en el “cielo artificial”, se probarán paquetes computacionales para simular numéricamente el comportamiento y corroborarlo con el experimento, con el fin de que sean herramientas confiables para que los estudiantes simulen la ventilación en las habitaciones.

Ambiente controlado

También se ha avanzado en el desarrollo de parámetros y metodologías que permiten hacer pruebas sobre las condiciones de confort de la denominada “cámara fría” o “de confort”, que junto con la “caliente” o “ambiental”, forma parte del Laboratorio de Ambiente Controlado, ubicado en la Unidad Iztapalapa.


En cumplimiento de otro objetivo del programa, a partir del primer semestre del próximo año se intensificarán las actividades para que todas las subestaciones eléctricas de la Unidad Azcapotzalco evalúen minuto a minuto el consumo de energía en sus edificios, con lo que se aplicarán planes para hacer eficiente el uso de energía y emplearlos posteriormente en las otras dos unidades académicas.

Para el año entrante se determinará el comportamiento térmico del edificio de cómputo de la Unidad Azcapotzalco, que si bien fue diseñado con estrategias de Arquitectura Bioclimática, se debe precisar con 50 sensores de temperatura, cómo se comporta en sus distintos espacios a lo largo del día, y establecer medidas correctivas.

Red nacional

El doctor Dorantes Rodríguez también destacó la participación de nuestra Casa de estudios como una de las principales instituciones promotoras de la constitución de la Red Nacional de Arquitectura Bioclimática. El propósito es integrar a las facultades de Arquitectura y centros de investigación para formular propuestas de carácter regional y nacional que conduzcan a una normatividad que obligue a las constructoras a aprovechar con mayor eficacia los recursos, y construir edificaciones confortables y con el menor gasto energético.

El investigador concluyó que el Programa ha resultado muy positivo porque uno de los principales objetivos era desarrollar infraestructura, “pues si no contábamos con equipos experimentales con los cuales medir, no habría gran avance”. Calculó que hasta ahora el programa ha avanzado 80 por ciento en cuanto a la infraestructura que se propuso, al tener funcionando los diferentes laboratorios, que han resultado benéficos para la formación de los estudiantes e investigadores de nuestra Universidad. / Teresa Cedillo Nolasco

Como resultado del trabajo de investigación realizado por investigadores y estudiantes, el Programa ha producido 92 publicaciones y 13 informes técnicos, además de haber participado en cerca de 30 seminarios de proyectos.
En el Programa participan los profesores-investigadores José Ignacio Ambriz, de la Unidad Iztapalapa, y Neagu Bratu Serban, Eduardo Campero Littlewood, Rubén José Dorantes Rodríguez, Aníbal Figueroa Castrejón, Víctor Fuentes Freixanet, José Roberto García Chávez y Hernando Romero Paredes Rubio, de la Unidad Azcapotzalco.

 

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