
Primer
laboratorio
de ambiente controlado en el Distrito Federal
NUESTRA
UNIVERSIDAD CONTARÁ con el primer laboratorio de ambiente
controlado del Distrito Federal —tercero en todo el país—,
por medio del cual se podrán certificar equipos de aire acondicionado
y de refrigeración, así como aprovechar las oportunidades
tecnológicas para mejorar la eficiencia energética de
este tipo de equipos.
Esto se realiza en el marco del “Programa Uso de Energía
en Edificaciones”, aprobado en 1995 por el Colegio Académico,
con el propósito de desarrollar proyectos que permitan el uso
eficiente de la energía en construcciones, así como proponer
acciones que disminuyan el consumo de energía en instalaciones,
edificios y equipos, y formar recursos humanos en licenciatura y posgrado.
En el marco de sus actividades, recientemente se concluyó el
protocolo para adquirir la certificación del Laboratorio de Ambiente
Controlado ante la Comisión Nacional de Ahorro de Energía
(Conae).
Dicho protocolo incluye la solicitud correspondiente, así como
el cumplimiento de las especificaciones establecidas en las normas de
eficiencia energética (NOM-073-SCFI-1994, NOM-011-1996 y NOM-015-ENER-1997)
emitidas por la Comisión.
Generación de proyectos
El doctor Rubén Dorantes Rodríguez, profesor-investigador
del Departamento de Energía y miembro del grupo de investigadores
del Programa, explicó que el laboratorio de certificación
de equipos de aire acondicionado y refrigeración, significa para
la UAM una oportunidad de atraer recursos económicos, ya que
para los fabricantes y/o importadores de estos equipos es obligatorio
certificarlos para comerciali-zación, proceso que les implica
“decenas de miles de pesos”.
Hasta ahora los únicos laboratorios de certificación que
existen se encuentran en Nogales y en Monterrey, por lo que resulta
muy importante, desde el punto de vista económico, contar con
otro laboratorio en el Distrito Federal.
Dorantes Rodríguez dijo que la función principal de esta
infraestructura es la generación de proyectos de investigación
y desarrollo tecnológico por parte de estudiantes y profesores
de esta Universidad, pero al certificar equipos de aire acondicionado
y refrigeración, los investigadores y los alumnos podrán
determinar, además, dónde están las oportunidades
científicas y tecnológicas para mejorar la eficiencia
energética de aquéllos.
De igual forma, los empresarios obtendrán asesorías de
la Universidad sobre cómo mejorar sus equipos “de acuerdo
con las mediciones de eficiencia energética”.
Ámbitos de aplicación
El académico advirtió, sin embargo, que antes de solicitar
la certificación, el Laboratorio de Ambiente Controlado tiene
que pasar dos pruebas: una para determinar pérdidas de calor
en las dos cámaras con las que cuenta, y la otra, “muy
delicada y difícil”, que consiste en controlar la temperatura
dentro de ellas.
Otro ámbito de aplicación del Laboratorio —ubicado
en la planta baja del Edificio “T” de la Unidad Iztapalapa—
es el de la Medicina del Deporte, ya que permitiría a los deportistas
saber cómo se comportará su organismo en condiciones extremas
de frío, calor o humedad y, de esa manera, planear estrategias
para mejorar su rendimiento.
Las cámaras pueden ser utilizadas también para determinar
las mejores formas en que se pueden cultivar diversos tipos de vegetales,
de acuerdo con las condiciones de humedad y temperatura, dijo el investigador.
Avances
El ritmo de trabajo que mantiene el Programa, le ha permitido consolidarse
y lograr avances en materia de modelos de simulación del comportamiento
de aparatos y edificaciones.
Mediante el “cielo artificial” y el “túnel
de viento de circuito abierto y de succión” instalados
en el Laboratorio de Arquitectura Bioclimática de la Unidad Azcapotzalco,
que desde hace un año están en operación, estos
modelos permitirán realizar adecuaciones a los diseños
de construcciones y determinar el impacto que éstos tienen en
el consumo de energía.
En este laboratorio, los estudiantes e investigadores experimentan en
sus maquetas la iluminación y ventilación de las edificaciones,
entre otros factores bioclimáticos.
“Cielo artificial”
El “cielo artificial” está conformado por espejos
y lámparas que simulan un día totalmente despejado, que
permite tener un nivel de iluminación estándar. Al introducir
la maqueta de un edificio o casa es posible verificar, de acuerdo con
la orientación, cuáles serán los niveles de iluminación
natural en el interior y comprobar si son adecuados o no, o qué
tanto influye cambiar la orientación para tener las condiciones
de confort adecuadas.
Con ayuda de sistemas de cómputo, este “cielo artificial”
se utiliza también para determinar el nivel de iluminación,
de acuerdo con las características de la construcción
y la hora del día. El equipo permite mejorar los programas de
simulación, de tal manera que conjuntamente —experimento
y programas de cómputo— facilitan la simulación
de edificios más complejos o casas más versátiles,
lo que ayuda a establecer, desde la etapa del diseño, cuáles
son los mejores materiales para asegurar el confort lumínico
de los interiores.
“Túnel de viento”
En el “túnel de viento de circuito abierto y de succión”
se ponen a prueba un conjunto de maquetas por las que se hace pasar
viento a una velocidad determinada para establecer, a través
de sensores, cómo se distribuye el aire en el interior de una
habitación.
Para este laboratorio está pendiente adquirir un equipo que ayude
a calcular, exactamente, la velocidad del viento en cada punto de la
edificación y saber si la orientación, el tamaño
y la posición de las ventanas son las adecuadas.
Al igual que en el “cielo artificial”, se probarán
paquetes computacionales para simular numéricamente el comportamiento
y corroborarlo con el experimento, con el fin de que sean herramientas
confiables para que los estudiantes simulen la ventilación en
las habitaciones.
Ambiente controlado
También se ha avanzado en el desarrollo de parámetros
y metodologías que permiten hacer pruebas sobre las condiciones
de confort de la denominada “cámara fría”
o “de confort”, que junto con la “caliente”
o “ambiental”, forma parte del Laboratorio de Ambiente Controlado,
ubicado en la Unidad Iztapalapa.
En cumplimiento de otro objetivo del programa, a partir del primer semestre
del próximo año se intensificarán las actividades
para que todas las subestaciones eléctricas de la Unidad Azcapotzalco
evalúen minuto a minuto el consumo de energía en sus edificios,
con lo que se aplicarán planes para hacer eficiente el uso de
energía y emplearlos posteriormente en las otras dos unidades
académicas.
Para el año entrante se determinará el comportamiento
térmico del edificio de cómputo de la Unidad Azcapotzalco,
que si bien fue diseñado con estrategias de Arquitectura Bioclimática,
se debe precisar con 50 sensores de temperatura, cómo se comporta
en sus distintos espacios a lo largo del día, y establecer medidas
correctivas.
Red nacional
El doctor Dorantes Rodríguez también destacó la
participación de nuestra Casa de estudios como una de las principales
instituciones promotoras de la constitución de la Red Nacional
de Arquitectura Bioclimática. El propósito es integrar
a las facultades de Arquitectura y centros de investigación para
formular propuestas de carácter regional y nacional que conduzcan
a una normatividad que obligue a las constructoras a aprovechar con
mayor eficacia los recursos, y construir edificaciones confortables
y con el menor gasto energético.
El investigador concluyó que el Programa ha resultado muy positivo
porque uno de los principales objetivos era desarrollar infraestructura,
“pues si no contábamos con equipos experimentales con los
cuales medir, no habría gran avance”. Calculó que
hasta ahora el programa ha avanzado 80 por ciento en cuanto a la infraestructura
que se propuso, al tener funcionando los diferentes laboratorios, que
han resultado benéficos para la formación de los estudiantes
e investigadores de nuestra Universidad. / Teresa Cedillo Nolasco
Como
resultado del trabajo de investigación realizado por
investigadores y estudiantes, el Programa ha producido 92 publicaciones
y 13 informes técnicos, además de haber participado
en cerca de 30 seminarios de proyectos.
En el Programa participan los profesores-investigadores José
Ignacio Ambriz, de la Unidad Iztapalapa, y Neagu Bratu Serban,
Eduardo Campero Littlewood, Rubén José Dorantes
Rodríguez, Aníbal Figueroa Castrejón, Víctor
Fuentes Freixanet, José Roberto García Chávez
y Hernando Romero Paredes Rubio, de la Unidad Azcapotzalco.
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