Comunidades

 Semanario de la UAM

11 de noviembre de 2002

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Avances en la calidad del aire


AUNQUE LA CONTAMINACIÓN
atmosférica sigue siendo un grave problema en la Ciudad de México y en muchas de las grandes ciudades, los aportes de la investigación en este campo han permitido diseñar estrategias para atender eficazmente el fenómeno, en beneficio de la calidad de vida de la población.

Esto quedó de manifiesto durante el IV Simposio de Contaminación Atmosférica, organizado por nuestra Universidad y el Colegio Nacional, en la sede de este último, del 5 al 7 de noviembre.

Los trabajos presentados durante el encuentro dieron cuenta de la diversidad de aspectos en que los científicos mexicanos desarrollan proyectos y mediciones para comprender mejor el tema.

Al respecto las buenas noticias se refieren a que cada vez existe un mayor número de especialistas dedicados a la investigación, lo cual podría corre-lacionarse con los avances que ya muestran algunos indicadores relacionados con la calidad del aire


El doctor Leopoldo García-Colín, coordinador del simposio y Profesor Distinguido de esta Casa de estudios, expresó que resulta alentador que cada vez haya más especialistas en investigación de frontera en contaminación del aire, aunque aceptó que el número todavía es insuficiente pues, ante la magnitud del problema de México, estamos por debajo de los niveles requeridos.

Salidas terminales

El investigador del Departamento de Física de la Unidad Iztapalapa indicó que además de difundir la situación de la contaminación en general en nuestro país, es el momento para que instituciones de educación superior, como la UNAM, UAM e IPN ofrezcan salidas terminales en licenciaturas y posgrados en donde se integre como tema fundamental la contaminación, ya sea atmosférica, del agua o global.

Al hacer un balance cualitativo y cuantitativo del Simposio, el también Investigador Nacional Emérito se mostró satisfecho por el alto nivel de las exposiciones presentadas, en las cuales se trataron aspectos fundamentales en el estudio de la contaminación atmosférica, no sólo desde una visión teórica, sino desde el punto de vista del desarrollo tecnológico.

Tendencias positivas

Durante el encuentro, los investigadores señalaron que en la zona metropolitana de la ciudad de México hay más de 18 millones de habitantes; 3.5 millones de vehículos y alrededor de 35 mil industrias y servicios y que, en conjunto, la actividad de esta población consume un volumen superior a los 44 millones de litros de combustibles al día.

No obstante, según datos del programa Proaire (2002-2010), a lo largo de la década de los 90 se registró un avance en la reducción y contención de los niveles de contaminación atmosférica en la zona metropolitana del Valle de México, a pesar del continuo crecimiento de la población, del número de vehículos y del ritmo de actividad de esta zona.

De acuerdo con el programa, los niveles de bióxido de azufre fueron bajos comparados con la norma, y los niveles de monóxido de carbono se han reducido significativamente, si bien constituyen un riesgo para la salud en las zonas de mayor tránsito vehicular. Otro tanto se observa en cuanto a los niveles de ozono, que se redujeron en contraste con la tendencia que mantenía durante los años noventa.

En ese contexto, el maestro en Ciencias Jaimes Palomera, de la Secretaría del Medio Ambiente del D.F., anunció que próximamente entrará en vigor la modificación a la Norma Oficial Mexicana de ozono, que establece dos límites de protección a la salud.

El primero permitirá proteger la salud ante efectos agudos de corto plazo y está definido en 0.110 partes por millón, el cual no deberá rebasarse más de una vez al año. El segundo límite protegerá ante efectos agudos causados por exposiciones prolongadas.


El tema transporte

El doctor José Agustín García-Reynoso, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, mencionó entre los avances más importantes en materia de contaminación figura su reducción en los días de contingencia ambiental y en la emisión de partículas y contaminantes como el ozono, todo ello propiciado por la creación y aplicación de catalizadores más eficientes y el cambio de combustibles en la región.

El doctor Rodolfo Sosa Echeverría, también investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera, afirmó que aun cuando todavía es considerable la contaminación en la Ciudad de México, se han realizado aportes valiosos en la eliminación del plomo y la reducción en los niveles de bióxido de azufre, mediante el uso de convertidores catalíticos; sin embargo, éstos han generado a su vez nuevos problemas, al ser precursores del ozono y de óxidos de nitrógeno.

Afirmó que todavía será necesario trabajar en la producción de combustibles más limpios y en el mejoramiento de las vialidades de la ciudad para agilizar el tránsito vehicular.

Emisiones de diesel

En relación con este aspecto, un estudio presentado por becarios del Instituto Mexicano del Petróleo y del Instituto Politécnico Nacional llamó la atención sobre la necesidad de realizar investigaciones sobre las emisiones de diesel en México, para entender como contribuye a la contaminación y sus efectos sobre la salud.

Señala que en el ámbito mundial, los vehículos automotores destacan por consumir la tercera parte del petróleo y en los países desarrollados el transporte absorbe la mitad del consumo de combustibles fósiles. En la zona metropolitana del valle de México este sector consume cerca del doble de energía en relación con la industria instalada.

El documento indica que el parque vehicular mexicano ocupa, por su tamaño, el segundo lugar en América Latina y el décimo a escala mundial. En 1999 los automotores con edad no mayor a 35 años sumaron 10 millones 665 mil unidades.

El inventario de emisiones de 1998 mostró que se emiten cerca de dos y medio millones de contaminantes al año, de los cuales 84.2 por ciento corresponden al transporte; 11.7 por ciento al sector servicios y sólo tres por ciento a la industria.

El estudio concluye que a pesar de que los combustibles han presentado una mejora gradual en la calidad, no deja de ser preocupante el alto volumen de consumo, lo que repercute significativamente en la calidad del aire de la zona metropolitana.

El doctor José Agustín García-Reynoso estableció que la actual administración del Distrito Federal está consciente de la gravedad del problema aire y colabora de manera estrecha con los investigadores para implantar las acciones más adecuadas para la ciudad.

Resaltó el hecho de que el fenómeno ambiental ahora se estudie de manera integral y que se esté forjando un diálogo entre gobierno, sociedad y academia. Además, aseveró, ha sido importante la conjunción de grupos multidisciplinarios que con sus trabajos han propuesto medidas más eficientes y acordes con el contexto de la ex Ciudad de los Palacios.

Modelos

Algunos de los trabajos expuestos durante el Simposio muestran el grado de especificidad que ha alcanzado el estudio de la atmósfera y los vientos, entre otros factores, y su relación con los problemas de contaminación que padecemos.

El doctor José Inés Jiménez-Aquino, académico del Departamento de Física de la Unidad Iztapalapa, presentó un modelo que, mediante cálculos analíticos y numéricos, pretende reproducir los flujos de radiación solar que inciden en esta urbe, para compararlos con las mediciones experimentales que se llevan a cabo en la Universidad, donde se ha instalado un espectrorradiómetro.

Se trata, agregó, de contrastar las mediciones experimentales con los modelos matemáticos y con éstos calcular el flujo actínico (capacidad que tiene la radicación solar de disociar, por ejemplo, el óxido de nitrógeno para producir ozono), el cual no sólo es fundamental para conocer el calentamiento que se genera en la superficie terrestre de la metrópoli, sino para conocer qué tanto ozono se produce por este tipo de disociación.

El especialista en transferencia de radiación atmosférica señaló que la importancia de su estudio radica en que han logrado establecer la relación existente entre el flujo actínico y las irradiancias (flujos de radiación solar) ascendente y descendente, así como las cantidades de éstas en una atmósfera inhomogénea.

Velocidad del viento

Por su parte, la doctora Rosa María Velasco mostró los resultados de una serie de experimentos en los que midió el perfil vertical de la velocidad del viento para tres puntos del Distrito Federal (Azcapotzalco, Iztapalapa y Ciudad Universitaria), en tres horas diferentes del día y tres veces por semana, con los cuales se estudió el comportamiento atmosférico en la metrópoli.

Los datos resultantes, explicó, se usan para alimentar un modelo de calidad del aire y resulta importante conocerlos porque, si la velocidad del viento es mínima, entonces se presenta una situación de estancamiento de aire y, por consiguiente, de contaminantes, lo cual es peligroso porque se trata de la capa bajo la cual vivimos.

Colaboración institucional

El IV Simposio de Contaminación Atmosférica, realizado en el aula mayor de El Colegio Nacional, contó con la participación de destacados investigadores de la UAM, UNAM, IPN, INE e IMP que dictaron 17 conferencias sobre temas diversos como el control de contaminantes, monitoreo atmosférico, materiales de adsorción de contaminantes, modelos en la gestión de la calidad del aire y tratamientos en la eliminación de compuestos tóxicos, entre otros.
El simposio se organiza desde 1995 entre El Colegio Nacional y nuestra Universidad, con una periodicidad aproximada de dos años y medio.

 

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