Escapararte

Semanario de la UAM

14 de octubre de 2002

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Sin canon, la narrativa
contemporánea

LA NARRATIVA LATINOAMERICANA contemporánea no puede definirse a partir de un canon. Al contrario, en ella se expresan una gran riqueza y diversidad de registros y tradiciones. En esto coincidieron académicos entrevistados en el marco del IV Congreso Internacional de Literatura Latinoamericana, realizado en nuestra Casa de estudios.

“No se puede decir que exista un canon, sobre todo después del boom de los años sesenta, cuando aparecen otras formas de escribir que introducen elementos de la llamada cultura popular o de masas, o con temas referidos a lo urbano”, señaló la doctora Ana Rosa Domenella.


La docente del Departamento de Filosofía de la Unidad Iztapalapa indicó que en América Latina aparecen y desaparecen géneros que impiden distinguir un solo modelo en la Literatura.

Multiculturalidad

El doctor Lauro Zavala, profesor-investigador del Departamento de Educación y Comunicación, de la Unidad Xochimilco, se pronunció en igual forma. Lo que existe esencialmente —dijo— es una multiculturalidad, interdisci-plinariedad y un diálogo intertextual entre distintas tradiciones.

Recordó que el concepto decimo-nónico del canon literario ha sido repensado y cuestionado, sobre todo a partir de la sexta década del siglo XX, “y lo que ahora observamos es una enorme diversidad de interpretaciones”.

Mientras que el doctor Osmar Sánchez Aguilera, académico del Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM), campus Ciudad de México, expuso que sí hay un patrón, mediante el cual se producen los textos literarios. Aunque, reconoció, éste es tan restringido que no tiene nada que ver con requisitos de calidad y valores intrínsecos, puesto que es inmensa la cantidad de libros que se escriben, circulan y se estudian.

El también docente de la Universidad de La Habana explicó que, en el caso hispanoamericano, existe un arquetipo narrativo ligado de manera estrecha al estilo de autores como Jorge Luis Borges, Juan Rulfo o Alejo Carpentier, por citar a algunos.

Temas en auge

Respecto de los temas recurrentes en la narrativa contemporánea del continente, la doctora Ana Rosa Domenella —autora del libro Territorio de leonas. Cartografía de escritoras mexicanas en los 90— aseveró que avances tecnológicos como Internet han influido en la literatura de los jóvenes, así como el “fragmentarismo” presente en casi toda la literatura posmoderna y que se pensaba era un estilo propio de la escritura de mujeres.

Sostuvo que, a partir de los años ochenta, se da el auge de la novela histórica caracterizada por una nueva forma de mirar atrás y de no olvidar lo que ocurrió, rescatando la memoria para saber qué somos y qué sucedió en la vida de nuestros países.

Osmar Sánchez, especialista en literatura hispanoamericana contemporánea, comentó que aún cuando el denominado boom sigue marcando los derroteros de la literatura latinoamericana contemporánea, los escritores se han volcado hacia realidades locales de sus respectivos países y a una visión más historicista, así como a temas referidos a los sectores marginados y a la diversidad sexual.

Lauro Zavala, autor del libro Permanencia voluntaria. El cine y su espectador, reconoció tres formas de narrativa: una, basada en estrategias y propuestas literarias con una visión clásica del mundo; otra, reconocida como la tradición de ruptura en la que se incluyen todas las formas de modernidad, experimentación y crítica a la tradición canónica; y una más, denominada la escritura posmoderna, que integra elementos clásicos y modernos.

Ruptura de fronteras

En relación con el problema de los géneros al filo del nuevo siglo, expresión que dio título a los trabajos del Congreso, la doctora Sandra Lorenzano, profesora-investigadora del Departamento de Filosofía de la Unidad Iztapalapa, expuso que en los últimos años ha habido una ruptura de las fronteras del género, que hace que los textos más interesantes sean aquellos que combinan elementos de los géneros tradicionales.

La jefa del área de Literatura hispanoamericana afirmó que los géneros no representan en sí mismos un problema, sino que más bien se tiene que aprender a mirar los textos literarios a través de un cristal que no rigidice los análisis, así como entender estas rupturas y combinaciones.

La investigadora explicó que la clasificación por géneros ha sido una herramienta de los estudios literarios y apuntó que las categorías genéricas son instrumentos útiles para mirar el fenómeno literario, pero no resuelven lo central de un texto. Aseguró que lo interesante es lograr diversos acercamientos que nos permitan dar más luz sobre el texto literario, lo cual nos obliga a renovar y enriquecer nuestra mirada sobre el asunto.

Familias genéricas

Para el doctor Ramón Alvarado, profesor-investigador del Departamento de Educación y Comunicación, de la Unidad Xochimilco, el hablar de géneros no es un problema, ya que durante mucho tiempo se ha analizado el texto literario como perteneciente a familias genéricas. Sin embargo, dijo, la teoría y crítica literarias encuentran que hay cruces entre las obras y además relaciones de tipo interdiscursivo e intertextual, pues unas obras remiten a otras y de alguna manera anuncian las que vendrán.

“La narrativa contemporánea se enriquece de la cultura popular y de ciertos géneros que no son literarios, como las canciones. De pronto, emergen obras literarias que no sólo legitiman estas formas de expresión cultural, sino que las incorporan a la estructura del texto artístico. La creación literaria contemporánea está impregnada por este juego intergenérico y remite a otros campos, no sólo al estrictamente discursivo literario, sino al de la cultura popular o la cultura erudita”.

Categorías cerradas

Según la maestra Alejandra Herrera, profesora-investigadora del Departamento de Humanidades de la Unidad Azcapotzalco, los géneros son categorías cerradas para clasificar y diferenciar la producción literaria. Además, prosiguió, estrechan los contenidos de la producción literaria, por lo que un texto no se puede clasificar con base en los conceptos de género que se tienen.

La docente puntualizó que hay otros asuntos, como el diálogo de la Literatura con otras disciplinas, que son medulares, y hacia donde debe dirigirse la discusión, estudios y análisis literarios.

En este sentido, Sandra Lorenzano destacó que en el Congreso se hizo patente —en las diferentes mesas de trabajo— que el desdibujamiento de los géneros es una desaparición de las fronteras entre disciplinas. Sostuvo que el principal aporte de esta actividad académica es que no se trata de perder la especificidad de cada disciplina, sino de abrir sus fronteras para dialogar con otras y, a partir de esta interrelación, generar un pensamiento nuevo, rico y autónomo.

Mientras que Ramón Alvarado expresó que el tema del Congreso es una reflexión incipiente que se ha documentado con los trabajos presentados y resaltó que esto conformará un bagaje importante para los estudios literarios no sólo en la tradición literaria mexicana, sino para la elaboración teórico-literaria.

Los caminos de la creación literaria, añadió, están acompañados también por una crítica y pensamiento propios. De esta manera, subrayó, examinamos la obra literaria con marcos conceptuales complejos que vienen de la Filosofía, la Hermenéutica o la Semiótica y, de alguna manera, estos caminos son paralelos, pues inciden en este montaje genérico e interdisciplinario de la producción literaria./ Javier Solórzano

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