Comunidades

 Semanario de la UAM

14 de octubre de 2002

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Conviven niños y jóvenes
con Ciencia y Tecnología en la UAM


—¿DE QUÉ MURIÓ
Moctezuma? Preguntó la instructora. Y las respuestas infantiles:
—¡De viruela!
—¡Cáncer!
—¡Le cortaron la cabeza!


La estampa se produjo durante la visita de escolares a la Rectoría General de nuestra Universidad, donde se montó una feria científica como parte de las actividades de la 9ª Semana Nacional de Ciencia y Tecnología, realizada del 7 al 13 de octubre con el lema “Para crecer hay que saber”.


Nuestro recinto central fue visitado por casi 800 estudiantes de 18 escuelas primarias y secundarias de Xochimilco y Tlalpan, principalmente, así como por niños de los centros de desarrollo infantil de esta Casa de estudios.


En lo que constituyó un acontecimiento inusual, durante las mañanas y tardes de toda la semana el patio techado se convirtió en un espacio por el que circularon, se divirtieron y asombraron los jóvenes y pequeños ante los módulos de juegos, manualidades y demostraciones tecnológicas instalados aquí por Industrias Resistol, el Museo de las Ciencias Universum, el Centro de Estudios Tecnológicos, Industrial y de Servicios Núm. 6, el Taller Mariposa Monarca, Conacyt, Ópticas Devlyn, INEGI, la delegación Tlalpan y la UAM.


A todas las edades

En este acercamiento con la Ciencia y la Tecnología, las expresiones fueron diversas. Daniela, de escasos tres años, extendía la mano para saludar a uno de los dos robots alienígenas construidos en el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav) y presentados en la exposición para mostrar los principios y las posibilidades de la robótica.


A Alfredo Portela Mora, del CENDI 2, esta feria le gustó mucho porque era diferente a las otras que había conocido, ya que puso en práctica su imaginación y habilidades para diseñar y pegar un separador de libros.


Oscar Pérez Arrobaco, de la Escuela Secundaria número 36, Cuauhtémoc, dijo que le atrajeron “todas las máquinas que nos presentan en esta exposición, porque nos dan un ejemplo de cómo ahorrar energía, además de cómo se puede usar la nueva tecnología en beneficio de la sociedad.


“La máquina que más me llamó la atención fue la que puede formar el logotipo de la Semana Nacional de la Ciencia, ya que parece muy sencillo, pero tiene su chiste, y también me gustó el carro dirigido”.

Conciencia ecológica

Para Hugo Daniel Alonso Torres, también de la 36, lo más interesante fueron los inventos, porque algunos funcionan con celdas solares. “También me gustó la bomba de agua que ahorra agua y energía, ya que, al menos en mi colonia, no hay todavía mucha conciencia de ahorrar el agua. A través de este sistema ya no se tiraría el agua en las casas, porque tiene un mecanismo que cuando se vacía el tinaco es cuando funciona. Además, es más limpio porque no se forman hongos en el agua almacenada”.


Universum ofreció a los visitantes pláticas sobre los mamíferos terrestres. Los niños tuvieron oportunidad de tocar las pieles de un armadillo, de un oso hormiguero, una marta, un tigrillo, una iguana y un tejón. Para Carla Hernández, cuyo rostro mostró sorpresa por la nueva sensación en sus manos, era la primera ocasión en que conocía animales diferentes a los perros o gatos.
Pasión por el saber

Lo ocurrido en la Rectoría General se repitió en diversas sedes de todo el país, en las que se organizaron conferencias, visitas guiadas, exposiciones, talleres, demostraciones, concursos y ferias científicas, entre otras actividades. Se trata de despertar la curiosidad de niños y jóvenes sobre temas científicos y tecnológicos, a partir de hacer comprensible la relación entre la ciencia y la vida cotidiana.


En la inauguración de esta novena semana, el doctor Luis Mier y Terán Casanueva, rector general de nuestra Universidad, habló de esta relación al juvenil público asistente.


Aunque los científicos no sean tan populares como los futbolistas que cada domingo vemos en la televisión, les dijo, la ciencia es mucho más noble y amable de lo que comúnmente estamos acostumbrados a pensar. “Es cierto que requiere de esfuerzo y dedicación, de un ejercicio constante de crítica y de duda”.


Explícito, el doctor Mier y Terán definió: el buen científico no es el que tiene la respuesta a todo, ni el más inteligente, sino el que sabe hacer las mejores preguntas; el que muestra pasión por saber más.

Plática interactiva

A tono con el contexto, el doctor Manuel Méndez Nonell, director adjunto de Desarrollo Regional y Sectorial y representante personal del ingeniero Jaime Parada Ávila, director general de Conacyt, ofreció lo que llamó una “plática interactiva”.


Preguntó sucesivamente a los presentes: ¿quién de aquí quiere ser abogado?, ¿quién desea ser médico?, ¿quién quiere ser contador?, ¿quién estudiará para investigador científico?

A cada pregunta una buena cantidad de manos se levantaron para responder a las diversas opciones. Sólo en el caso de la última carrera propuesta, las manos levantadas tímidamente no excedieron de cinco.


¿Lo ven? –ilustró— por eso el desarrollo científico y tecnológico en México no ha sido tan grande como se quisiera, ya que sólo tenemos 10 mil científicos, lo que contrasta con la riqueza de recursos naturales con la que cuenta el país.


Y para que los presentes comprendieran mejor la magnitud del problema recurrió a otra figura: el Estadio Azteca tiene una capacidad de aproximadamente 120 mil espectadores y los científicos del país, sentados, ocuparían menos de 10 por ciento de las butacas; si acaso una grada.


Informó que de los 10 mil científicos, 7 mil son hombres y 3 mil mujeres, que 5 mil trabajan en el Distrito Federal y el resto están distribuidos en los estados de la República Mexicana.

De acuerdo con cálculos de los organizadores, durante la semana del conocimiento habrían participado en todo el país cerca de 10 millones de niños, adolescentes y jóvenes. quienes se acercaron a la ciencia y la tecnología, por medio de seminarios de divulgación, teleconferencias con científicos, talleres de experimentos, visitas guiadas a centros de investigación y concursos, desfiles y rallies científicos.


La ceremonia inaugural, a nivel nacional, estuvo a cargo del ingeniero Jaime Parada Ávila, director general de Conacyt, desde Zacatecas, Zacatecas, la cual se efectuó de manera simultánea con la apertura de los trabajos en nuestra Casa de estudios.

Por cierto: ¿sabe usted de qué murió Moctezuma?…De una pedrada./ Rosario Valdez, Sonia Torres

La Semana Nacional de Ciencia y Tecnología (SNCT) surgió en 1994, de la Alianza Norteamericana para el Entendimiento Público de la Ciencia y la Tecnología. En ella intervienen la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos, el Ministerio de Industria de Canadá y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México.
De 1994 a la fecha se han realizado nueve semanas nacionales de Ciencia y Tecnología en nuestro país, como resultado de la cooperación entre distintas instituciones públicas y privadas.

 

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