Venecia y Brasil, próximas estaciones
de la artista plástica Bela Gold
EN UNA SUERTE de efecto dominó, atribuido
a la solidez de su obra, pero también a su tenacidad, Bela Gold exhibirá su trabajo plástico
en sendas exposiciones internacionales que se sumarán a la recientemente inaugurada El libro de la memoria:
manifiestos –abierta al público el pasado 3 de junio, en el Museo de Antropología e Historia, del
Instituto Mexiquense de Cultura– y a la muestra que desde el pasado mes de febrero presenta en el Museo de Terezín,
de la República Checa.
Por un lado, fue invitada a participar en la exposición
colectiva Bibliotecas Ambulantes, organizada por The Artists’Museum, en el marco de la “50ª. Bienal de Venecia”,
la cual iniciará el 14 de junio; y, por otro, el próximo 19 de julio, en el Museo Lasar Segall, de
Sao Paulo, Brasil, inaugurará una muestra individual integrada también con obra de la misma serie
de El libro de la memoria, pero de creación reciente y rubricada con el subtítulo de Testimonios.
Bibliotecas Ambulantes, en cierta forma constituye la continuación del proyecto lanzado durante la Bienal
anterior en 2001 por Doron Polak y Ryszard Wasko –fundadores de The Artists’ Museum–, cuando a iniciativa suya
las vías públicas venecianas fueron tapizadas con estandartes creados por cientos de artistas procedentes
de todo el mundo. Su interés se centraba en promover un arte sin fronteras, sin etiquetas y en favor de
la tolerancia.
En esta ocasión, con el apoyo del ayuntamiento de la ciudad sede del más antiguo de los encuentros
en las artes plásticas internacionales, el objetivo de la muestra consiste en reflexionar sobre la importancia
histórica y cultural de los libros, a la luz del desarrollo alcanzado por las computadoras. Bela Gold participará
con un libro de arte-objeto, realizado tanto por medios digitales como mecánicos.
Profesora-investigadora de la División de Ciencias
y Artes para el Diseño, de nuestra Casa de estudios, donde surgió el proyecto, explica que en líneas
generales su trabajo se basa en piezas realizadas mediante el fotohuecograbado, el intaglio, aguafuerte, puntaseca
y el dripping, en las que reprodujo tarjetas postales, etiquetas de equipaje, edictos, documentos de identificación,
camafeos y mensajes pertenecientes a la comunidad judía exterminada durante el nazismo.
En ese contexto se inscribe la obra que llevará a Brasil, sobre la cual la historiadora de arte Laura Pomerantz
define: “En esta exposición que se presentará en el Museo Lasar Segall, las evidencias elaboradas,
temporales y temáticas, continuarán el mismo rumbo de denuncia social, aunque en un formato mayor
y con una intensidad e intención de experimentación-mutación y propuestas de posibilidades
diversas ante el espectador activo.
“Cambios cuya pertenencia directa alude al Libro de la memoria, cual constante urgente e infinita de anexar más
y más páginas a aquel texto ya escrito, perdido por momentos, en recónditos espacios del ser
humano. Mutaciones que se verán manifiestas, en este punto del proceso pictórico de la artista Bela
Gold, a través de la palabra: material conceptual por excelencia”. / Estrella Olvera Barragán
Libro de la Memoria: manifiestos,
un grito silencioso contra la guerra
LANTO, DOLOR, SUFRIMIENTO; la sangre que corre
por el suelo, los gritos ahogados y la impotencia de no poder hacer nada para salvar la vida de los seres amados;
el ruido estruendoso de las armas, el miedo dibujado en los rostros.
Hombres que matan hombres, sometimiento y exterminio
del diferente, del que posee otras creencias, religión, lengua y un color de piel distinto. El holocausto
del ser humano registrado en la memoria de quienes lo vivieron.
En contraste, la belleza, la palabra, la imagen, las formas, texturas y colores, que se funden sublimemente en
El Libro de la Memoria: manifiestos, obra de Bela Gold, en la que recopila archivos, textos y documentos que registran
el genocidio contra el pueblo judío cometido durante la Segunda Guerra Mundial.
Íconos que escriben un libro donde se cuenta la historia, se leen plegarias, y se recuerda el horror de
la guerra, el sufrimiento de un pueblo, la crueldad que encierra el ser humano.
Bela Gold obliga a su espectador a reflexionar y a entrar en contacto nuevamente con la memoria, y advierte que
el olvido no es posible para crímenes contra la humanidad.
La artista e investigadora de nuestra Universidad señaló que esta obra es parte de una investigación
que realizó con archivos y documentos del gobierno alemán pertenecientes al periodo nazi.
Indicó que para ella esta es una forma de protesta contra una masacre sin justificación; por ello,
al recordar el calvario del pueblo israelí, “hace un grito silencioso” contra la guerra.
La exposición, conformada por 30 piezas iconográficas, está realizada con la técnica
fotohuecograbado-integrado-aguafuerte, la cual se basa en el uso de un yeso fino, donde la artista transcribió
los textos de los archivos nazis y judíos, como si se tratase de una tabla de arcilla y de escritura cuneiforme.
La obra se presenta en el Museo de Antropología e Historia del Instituto Mexiquense de Cultura hasta la
segunda semana de agosto. Además, también se ha presentado en Brasil, Israel, El Vaticano, Colombia
y Ecuador. / Alejandra Pérez Amado
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