Horizontes

Semanario de la UAM

12 de mayo de 2003

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Mueren 98 mil personas al año por deficiente
prescripción médica

EN PAÍSES DEL primer mundo, como Estados Unidos, la incorrecta prescripción médica causa hasta 98 mil muertes al año, y las pérdidas económicas rebasan los 20 millones de dólares; en México, en tanto, no existe una cuantificación de los errores de este tipo, aseveró la maestra Rosario Moeno Santamaría, jefa del Departamento de Farmacia, del Instituto Nacional de Neurocirugía, de la Secretaría de Salud.

Invitada por la maestría en Ciencias Farmacéuticas de nuestra Universidad para impartir la conferencia “Farmacia Hospitalaria”, la investigadora aseveró, en entrevista, que a pesar de esta carencia de información un estudio del Hospital General de México reveló que la prescripción se realizó de manera incorrecta en al menos 50 por ciento de los 678 mil 660 pacientes que recibieron consulta durante 2001.

Comentó que la Organización Mundial de la Salud reportó, a principios de los años noventa, que en los países subsdesarrollados se gasta anualmente un millón de dólares sólo en antidiarréicos y antigripales que, en muchos casos, no tienen una eficacia comprobada, aunque se sabe que son utilizados en cuadros clínicos causantes de alrededor de 7.5 millones de fallecimientos infantiles al año.

Necesaria vigilancia

La maestra Moeno Santamaría —egresada de esta maestría impartida por la UAM— señaló que la aparición de nuevas marcas de medicamentos en el mercado tiene ventajas y desventajas para la población, pues los médicos pueden cometer errores de prescripción al no tener clara la diferencia entre unas y otras, o al no saber si todas ellas han sido sometidas a los estudios necesarios para prever reacciones.

Ante ello, dijo, es necesario que en los centros hospitalarios del país se garantice la presencia del profesional farmacéutico, capacitado para vigilar la adecuada administración y la actuación del fármaco en el paciente.

Agregó que en México es incipiente el desarrollo de la Farmacia Hospitalaria, aunque hay esfuerzos de instituciones como nuestra Casa de estudios, la Universidad de Baja California Sur, la Autónoma de Morelos, la de Hidalgo y la de Guadalajara, por incorporar farmacéuticos en clínicas y hospitales, e incluso han abierto centros de información sobre medicamentos. Sin embargo, insistió, éstos son esfuerzos universitarios en los que no participan las instituciones de salud.

Rezago nacional

En otros países, explicó, el farmacéutico forma parte del personal hospitalario junto con los médicos y las enfermeras. México se encuentra rezagado en ese aspecto, debido a la idea generalizada de que el médico es el único que puede saber qué medicamento es el adecuado para combatir cierta enfermedad, cuando en realidad un farmacéutico está capacitado para apoyar al galeno. Puede ofrecer información y orientación al paciente sobre el medicamento, vigilar la adecuada administración de éste, así como saber qué hacer en caso de reacciones adversas.

Admitió que ni siquiera en los grandes centros de salud nacionales, como el IMSS o el ISSSTE, se considera la incorporación de este profesional al área hospitalaria. Esto se debe a que la formación de los farmacéuticos en la mayoría de las universidades está enfocada hacia campos como la industria farmacéutica, laboratorios clínicos, producción de fármacos y control de calidad. / Teresa Cedillo

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