Comunidades

 Semanario de la UAM

21 de abril de 2003

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Intercambio interinstitucional
para mejorar los servicios de salud


EL PROGRAMA DE
Estudios Metropolitanos de nuestra Universidad será la sede de la Red Interinstitucional Territorio Habitabilidad y Salud que constituye el primer esfuerzo en el país por establecer un intercambio interinstitucional para contar con una visión integral de largo plazo sobre las características arquitectónicas —particularmente de construcción y mantenimiento— que en el futuro deberán considerar las instituciones hospitalarias del país con el fin de mejorar los servicios de salud.

Lo anterior es de gran importancia si se considera que alrededor de 20 mil inmuebles del sistema hospitalario del país empiezan a tener problemas “delicados” en su infraestructura, ya que la mayoría tiene una edad promedio de entre 35 y 40 años, sin que exista hasta ahora un plan maestro general para mantenimiento.

En el marco del “8° Congreso Internacional Arquitectura para la Salud 2000-2050”, convocado por la Sociedad Mexicana de Arquitectos Especializados en Salud A.C. (SMAES), el doctor Salvador Duarte Yuriar, profesor-investigador del Programa y miembro de la mesa directiva de ese organismo, señaló que la red insterinstitucional, que surgió por iniciativa de esta Casa de estudios y de SMAES, es impulsada por diversas instituciones interesadas en el mejoramiento de los espacios hospitalarios como condición para ofrecer calidad en los servicios de salud.

Visión integral


La red trabajará para tener “una visión integral con una prospectiva hasta el año 2050, pues dependiendo de cómo queremos ver nuestros servicios de salud en 10, 20 ó 30 años, estaremos en condiciones de encauzar, desde ahora, las acciones y estrategias públicas para alcanzar ese objetivo”, explicó el doctor Duarte Yuriar.

Ello supone, agregó, un trabajo coordinado entre arquitectos, diseñadores industriales y gráficos, planificadores territoriales, psicólogos ambientales e ingenieros civiles y todo el personal relacionado con el diseño de hospitales, con el fin de marcar la pauta “para ver de qué manera el sistema nacional de salud puede mantener la calidad de su infraestructura y, con ello, prestar mayor cantidad de servicios sin demeritar la calidad de los mismos”.

Con un avance de 70 por ciento y una inversión de 800 mil pesos (otorgados mediante el Programa Integral de Fortalecimiento Institucional, de la Secretaría de Educación Pública), la red contará con “nodos” o centros de información en el Congreso de la Unión, en asociaciones gremiales, como la Academia Nacional de Arquitectura, la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana y el Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México, así como en instituciones de educación superior, los cuales estarán “piloteados” o monitoreados por la sede ubicada en nuestra Universidad.

UAM a la vanguardia

Se convocará, dijo, al mayor número de instituciones relacionadas con la producción social del hábitat y su vínculo con la salud.

Agregó que los nodos con mayor grado de avance son los de la UAM, el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa (ILCE) y Cemex, organismos con los que esta Institución tiene establecidos convenios generales y específicos de colaboración, lo que ha permitido —en el caso del ILCE— impulsar un diplomado a distancia para certificación de profesionales de obra, como director responsable de obra, perito en desarrollo urbano y corresponsable de seguridad estructural.

La red utilizará el sistema de Internet 2 que nuestra Casa de estudios tiene instalado, lo que será de gran potencial para que la información de textos e imágenes fluya con rapidez y calidad.

Tarea impostergable

Luego de la ceremonia inaugural, realizada en el Colegio de Arquitectos de México, a la que asistió el doctor Luis Mier y Terán Casanueva, rector general de esta Universidad, el presidente de SMAES, arquitecto Salvador Rodríguez Salinas, indicó en entrevista que de las 20 mil unidades médicas con las que cuenta el país, 7 mil 500 corresponden al sector público, de las cuales aproximadamente 25 ó 30 por ciento necesitan remodelar o adecuar sus espacios físicos y modernizar sus equipos médicos.

Sin embargo, subrayó, las 13 mil que corresponden al sector privado no están en mejores condiciones, pues en muchos casos son casas particulares adaptadas como clínicas u hospitales, que no cumplen con la normatividad en cuanto a funcionalidad y operatividad y, por lo tanto, a seguridad.

El presidente de la SMAES —agrupación integrada por más de 120 especialistas en Arquitectura para la Salud— puntualizó que durante casi siete décadas no se ha evaluado en nuestro país la infraestructura y el equipamiento de las instalaciones hospitalarias, tarea que es impostergable realizar para determinar las características que tendrá nuestro sistema de salud en el futuro.

Es fundamental, por ejemplo, evaluar en qué zonas se ha construido la infraestructura, en cuáles debe adecuarse y en dónde más deben construirse nuevas, pues la falta de planeación es evidente cuando existen regiones como Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca, con graves carencias de infraestructura médica, y áreas como las grandes ciudades donde hay más, pero donde también se reproducen incongruencias en la atención.

Los congresistas pusieron en duda que México cumpla con el indicador establecido por la Organización Mundial de la Salud de garantizar una cama hospitalaria por cada mil habitantes, pues hay zonas en el país donde esta proporción es de 0.2.

El arquitecto Gilberto Muñoz Mercado, secretario general de SMAES, dijo que países como Cuba tienen un número mayor de camas que México —siete por cada mil habitantes—, pero el indicador no es muy confiable, pues cuando los pacientes superan el periodo crítico, son enviados a su casa a continuar su recuperación. Esto disminuye la ocupación de camas, pero a la vez niega un servicio de salud integral.

Transformaciones epidemiológicas

La doctora Oliva López Arellano, investigadora de la Maestría en Medicina Social de esta Universidad, subrayó que el proceso de “desinversión” que ha caracterizado a los gobiernos de los últimos 20 años, ha llegado a cero en las dos administraciones más recientes.

Si bien los gobiernos locales han hecho esfuerzos “más o menos exitosos” para poner al día algunas unidades mediante remodelaciones y adecuaciones, insistió en que el problema se torna grave porque a la falta de obra nueva, se suma el déficit en términos de mantenimiento.

Opinó que para imaginar las instalaciones de salud del futuro, es necesario considerar las transformaciones epidemiológicas, demográficas y de poblamiento. El Distrito Federal, por ejemplo, concentra la proporción más alta de adultos mayores y las más altas tasas de enfermedades crónicas y degenerativas. La pirámide de población, desde 1990, indica el acortamiento de la proporción de menores de cinco años y el incremento en el número de los mayores de 65.

Todo esto se debe considerar al momento de diseñar nuevas unidades de atención médica, no sólo para afrontar estas necesidades, sino para impulsar acciones preventivas para regular o modular la problemática, sugirió la investigadora.

Capacidad resolutiva

La transformación en la dinámica de poblamiento es otro aspecto importante, ya que en el caso del D.F. tiene lugar una alta concentración de la infraestructura médica en la zona central, mientras que en la periferia ésta consiste en unidades de poca capacidad resolutiva.

Un elemento de este problema lo constituye la antigüedad de las unidades médicas. Los ocho hospitales generales de la Secretaría de Salud del Distrito Federal tienen en promedio 27 años, los pediátricos 40 y los materno-infantiles 22. El último hospital construido en la capital data de 1986, y se realizó con fondos de la Comunidad Económica Europea.

La investigadora del Departamento de Atención a la Salud advirtió, además, que la inversión requiere de altos financiamientos, pues según un estudio de la Secretaría de Salud, se estima que construir un hospital de 144 camas costaría 150 millones de pesos, aproximadamente, a lo que se agregarían otros 50 de equi-pamiento, mas un millón anual por la operación de cada una de las camas.

Desigualdades

Otro elemento importante es que las desigualdades se amplifican cuando se analiza la dimensión metropolitana, ya que la población de municipios conurbados como Chalco, Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, y Ecatepec, hacen uso de la red hospitalaria de la Ciudad de México.

Señaló que de los 95 mil egresos hospitalarios registrados en el año 2001, 22 por ciento reportó residencia habitual en el Estado de México, cifra que se incrementó hasta 57 por ciento en el Hospital General de la Villa, lo que muestra cómo la población que no tiene opciones de servicios de salud en su estado viene a atenderse a la metrópoli.

La investigadora apuntó que otro aspecto por considerar es la subu-tilización de los recursos existentes. Algunos hospitales pediátricos reportaron en el año 2001 y 2002 índices de ocupación de entre 40 y 45 por ciento. Además, la mayoría de los 11 que existen en la ciudad están situados en zonas —el centro— donde no hay suficiente población que demande este tipo de atención. “No es que no se necesite, pero en términos globales ésta ha sido desplazada por la atención gerontogeriátrica, unidades específicas modulares o cirugía ambulatoria, entre otras”.

Tal vez estos macro-hospitales deban susti-tuirse por unidades médicas de muy diverso tipo, centradas en la resolución de necesidades actuales; diseños que faciliten las acciones anticipatorias de promoción a la salud y de atención integral a los ciudadanos.

El “8º Congreso de Arquitectura para la Salud” tuvo también el propósito de iniciar los preparativos para realizar, en abril de 2004, el “Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos” en la Ciudad de México. Dicha actividad promovida por la SMAES con el apoyo de la UAM, formará parte de los festejos por el 30 aniversario de esta Casa de estudios. / Teresa Cedillo

Se requieren hospitales funcionales


JORGE CARREÓN D’GRANDA,
Rafael Muriá Vila, arquitectos de la Universidad Nacional Autónoma de México, y el doctor Manuel Ramiro Hernández, representante del director general de la Clínica Londres, coincidieron en que los hospitales actuales requieren ser funcionales, con diseños lógicos y dinámicos, así como tecnológicamente adecuados, con materiales y acabados durables y de fácil mantenimiento, pensados en la operación de las instalaciones más que en los procesos constructivos.

Estos cambios, apuntaron, resultan necesarios si se toma en cuenta el nuevo modelo de atención, como la cirugía ambulatoria, aplicado tanto en la medicina pública como en la privada, ya que 70 por ciento de las cirugías son de tipo ambulatorio; asimismo, el acelerado proceso de automatización de los laboratorios clínicos ha desplazado casi todas las técnicas convencionales y manejo de los pacientes durante su estancia.

En el diseño de nuevos hospitales participan arquitectos, ingenieros, médicos y psicólogos, quienes deben tomar en cuenta las instalaciones, mobiliario, equipo y personal de salud que hará uso del espacio, así como a los pacientes y acompañantes.

Calidad y comodidad

La calidad y atención médica se refleja en el confort e imagen, la iluminación decorativa y para la atención del paciente, la amplitud de espacios, ventilación y temperatura de áreas y servicios, tanto en salas de espera como en habitaciones, quirófanos y cada una de las áreas del hospital, el aseo y limpieza de fachadas, banquetas y edificio en general.

El trabajo del arquitecto debe proporcionar bienestar y confort ayudado de elementos como la ubicación estratégica del inmueble, amplitud y operacionalidad de pasillos y andadores, iluminación y extensión de espacios, servicios de orientación e información, ventilación y temperatura, entre otros.

La preocupación y ocupación del arquitecto debe ser cuidadosa porque puede coadyuvar a una mejoría psicológica del paciente y motivar el trabajo de los médicos; también debe tomar en cuenta que un hospital es un recinto en donde el ser humano pasa por los peores momentos.

Nuevas tecnologías

Por ejemplo, el color blanco austero de los hospitales pertenece al pasado, ya que la psicología indica que la recuperación del paciente se ve influida positivamente por el uso de colores y texturas en pisos, paredes y muebles, por la iluminación, decoración de plafones y los motivos y decorados de paredes.

En los hospitales inteligentes se incorporan nuevas tecnologías de la construcción, como los sistemas de comunicación biomática a través de la fibra óptica que facilitará la comunicación interna, el uso de la energía solar y de agua reciclada, que harán eficientes los servicios.

En México algunos hospitales que han incorporado algunas tecnologías son el 20 de noviembre, el Ángeles de Interlomas, el Gabriel Mancera del Seguro Social, el Centro Médico Siglo XXI del Seguro Social y el Centro Nacional de Rehabilitación de la Secretaría de Salud. / Verónica Ordóñez

El primer hospital

En 1524 Hernán Cortés construyó un nosocomio que originalmente se llamó Purísima o Nuestra Señora de la Concepción de María Santísima, en honor a su protectora; en 1529 se le conoció como Del Marqués, debido a su título nobiliario; un siglo después se le dio el nombre que lleva hasta nuestro días: Jesús de Nazareno.
Se estableció en un sitio de la capital llamado por los aztecas Huitzillan, que recordaba el primer encuentro de Moctezuma y Hernán Cortés. El Hospital, su iglesia y sus locales comerciales ocupan actualmente una manzana; limita al norte con la calle República del Salvador; al oriente por la avenida José María Pino Suárez; al sur por la calle Cuarta de Mesones, y al poniente con la avenida 20 de Noviembre.

Arquitectura y salud

Espacios creados para la atención, la prevención, la ayuda a los enfermos; donde todos los días la preservación de la vida es el objetivo principal, los hospitales de México son arte, esperanza, tecnología y parte del legado artístico de nuestro país.
En el marco del “8º. Congreso Internacional de Arquitectura para la Salud 2000-2050” que se realizó en nuestra Casa de estudios, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Sociedad de Arquitectos de México y nuestra Institución coordinaron la exposición Arquitectura Hospitalaria en México, montada en el Palacio de Bellas Artes.
La arquitecta Sara Tolpeson, directora del Museo Nacional de Arquitectura y coordinadora de la exposición, señaló que los hospitales son parte trascendental en la historia arquitectónica del país, ya que reflejan la evolución artística y los procesos tecnológicos que se requieren para el mejor trato de las personas.
Explicó que la finalidad principal de la exposición, pensada para los creadores interesados en el tema y estudiantes de Arquitectura, es promover la arquitectura especializada en salud y el compromiso, tanto de las instituciones públicas como de los arquitectos y médicos, de proporcionar una mejor atención a quienes requieran el servicio.
La muestra, que constó de 150 láminas colocadas alrededor del pasillo del tercer piso del Palacio de Bellas Artes, expuso la historia de la arquitectura en México, por medio de fotografías, planos y diseños.
La exposición fue dedicada a la memoria del arquitecto Abraham Zabludovsky, Premio Nacional de Artes 1982, medalla de oro en la Bienal de Arquitectura en Sofía 1991 y miembro emérito del Sistema Nacional de Investigadores, con más de 200 obras proyectadas y construidas en México y el extranjero, quien murió el pasado 9 de abril, día en que se inauguró la exposición. / Alejandra Pérez.

 

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