La globalización en el nuevo
milenio
EL PROCESO DE globalización ha degenerado en los últimos dos años en una desaceleración
económica internacional de incalculables magnitudes, cuya recuperación podría retrasarse por
acontecimientos como los atentados terroristas del 11 de septiembre, los enormes fraudes corporativos de compañías
trasnacionales y la actual guerra entre Estados Unidos e Irak.
El libro Tendencias de la globalización en el nuevo milenio ofrece un panorama general de los distintos
ámbitos que ha trastocado la glo-balización y que se manifiestan en las contradicciones del proceso,
caracterizado por un constante crecimiento de los flujos comerciales y de inversión, en contraposición
con un bajo crecimiento del producto nacional bruto.
En entrevista para el Semanario de la UAM, los maestros
María Antonia Correa Serrano y Roberto Gutiérrez Rodríguez, coordinadores de la edición
—realizada por nuestra Casa de estudios y presentada el 28 de marzo—, indicaron que a raíz del ataque terrorista
a las Torres Gemelas en el 2001 y la actual invasión angloestadounidense a Irak, se han presentado cambios
en la correlación de fuerzas en el ámbito político internacional, con la emergencia de una
hegemonía unipolar representada por Estados Unidos.
Apuesta a la guerra
En el plano económico, aseveraron, se han profundizado elementos propios de la globalización, como
la interdependencia económica, el intercambio de flujos comerciales internacionales, la segmentación
de los mercados laborales, el acotamiento del papel del Estado en el diseño y conducción de la política
económica, así como la absorción y uso de nuevas tecnologías.
Los investigadores del Departamento de Producción Económica apuntaron que en esta nueva reconfiguración
mundial, Estados Unidos ha apostado a reactivar su economía mediante la guerra, pero también consideraron
que parte de la recuperación se sustentará en las tecnologías de la información.
“Hay una base de la tecnología de la información, sobre todo la relacionada con el ámbito
militar, el desarrollo de software, hardware y servicios asociados de cómputo, que ayudará a impulsar
la economía norteamericana, a pesar de que el sector ha observado una crisis desde hace unos dos años”.
Calificaron este aspecto como positivo para nuestro país, debido a su dependencia con la economía
de los vecinos del Norte, y recordaron que cuando la economía norteamericana crece, arrastra a la nuestra
de manera positiva.
Política industrial
No obstante, María Antonia Correa, jefa del Área de Investigación Sistema Económico
Mundial, aseguró que si México continúa dependiendo de un modelo económico enfocado
sólo a las exportaciones y descuida el mercado interno, no alcanzará sus metas de crecimiento.
Para lograr un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), agregó, es necesario estimular el mercado interno
y definir una política industrial que genere encadenamientos entre las empresas trasnacionales y la planta
productiva nacional, mediante la transferencia de tecnología.
Roberto Gutiérrez coincidió en que deberíamos depender más del mercado interno, ya
que en Estados Unidos el factor fundamental del crecimiento económico lo determina este consumo doméstico,
el cual representa 68 por ciento del PIB, mientras que en México el coeficiente de apertura de la economía
es de 70 por ciento.
Esto significa, añadió, que cualquier cuestión que altere el comercio exterior tiene un efecto
enorme sobre el PIB, además de que los flujos de capital se redujeron cuando se desaceleró la economía
de Estados Unidos. / Javier Solórzano
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