Comunidades

 Semanario de la UAM

10 de marzo de 2003

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Presentan cinco tomos del proyecto Ciudades Seguras


EL PROCURADOR GENERAL
de Justicia del Gobierno del Distrito Federal, Bernardo Bátiz Vázquez y el secretario de Seguridad Pública, Marcelo Ebrard, Casaubón consideraron la publicación de los cinco tomos del proyecto “Ciudades Seguras” que lleva a cabo nuestra Universidad, como estudios serios que contribuyen a orientar la aplicación de políticas públicas en materia de seguridad.

Ambos funcionarios participaron el pasado 5 de marzo en la presentación de los libros —en la Rectoría General— que son resultado de una rigurosa investigación de cinco años (1999-2003), la cual analiza el fenómeno de la pérdida de confianza en las instituciones y en el Estado, como garantes de la seguridad colectiva, así como la percepción que el ciudadano común tiene de la policía, el delito, la violencia y la delincuencia.

El maestro Bernardo Bátiz consideró que, ante el interés de muchas personas por analizar el tema de la seguridad pública con ideas preconcebidas, con una intención política o con un sentido crítico, la aparición de estos cinco tomos representa una “bocanada de aire fresco”, pues reúne estudios serios de especialistas en la materia, respaldados por instituciones de prestigio como la UAM.

Orientación valiosa

En tanto, el jefe de la policía capitalina, Marcelo Ebrard, reconoció la importancia de estos estudios, ya que —dijo— representan una orientación valiosa para afinar, definir y poner en operación políticas de seguridad pública en el mediano plazo.

Sobre todo, añadió, porque quienes tenemos que ver con el diseño y aplicación de estrategias en la materia, contamos con pocos márgenes de maniobra y con la presión de entregar resultados inmediatos.

El doctor Ernesto Pablo de Marinis, catedrático de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y uno de los comentaristas de los libros, subrayó que éstos representan un importante aporte para los estudiosos de la cuestión criminal, la seguridad ciudadana, el control social y del sistema penal en América Latina y el mundo.

Para las autoridades, apuntó, significarán una buena base para tomar decisiones, corregir y adoptar nuevos cursos de acción. “Para los activistas políticos constituirá una herramienta importante porque les permitirá formular sus denuncias de una manera mejor fundada”.

Reflexión alternativa

En su turno, el doctor Luis Mier y Terán Casanueva, rector general de nuestra Casa abierta al tiempo, puntualizó que una de las mayores dificultades para abordar y atender el problema de inseguridad radica en la enorme cantidad de opiniones que se expresan en torno a ella.

Esto ha propiciado, acotó, que nuestra opinión esté marcada por el miedo, la frustración, el coraje, la impotencia, sin conseguir trazar la distancia necesaria para observar, meditar, explicar y, además, solicitar, demandar y generar soluciones que permitan fortalecer la cohesión social y el respeto pleno a la vida y la dignidad humanas.

Ante el doctor Juan Luis González Alcántara y Carrancá, presidente del Honorable Tribunal Superior de Justicia del D.F., invitado especial a la ceremonia, el Rector General destacó que el proyecto “Ciudades Seguras” ofrece un modelo de reflexión y de intervención alternativas que ha mostrado su eficacia en algunas ciudades europeas, en donde se ha conseguido detener las altas tasas de criminalidad, reconociendo la complejidad del problema y sin abandonar el compromiso ineludible de proteger íntegramente las garantías de los ciudadanos.

Seguridad por definición

El doctor De Marinis, quien junto con la doctora Ana Josefina Álvarez Gómez fungieron como los presentadores de los cinco tomos, observó que no hay acuerdo sobre lo que debe ser una ciudad segura y que incluso ésta no existen por sí misma —sino sólo como definición—, y añadió que el trabajo de los investigadores de la UAM contribuirá a esclarecer los métodos para concreción.

Explicó que hay quienes creen que una ciudad segura es donde puede ejercerse una ciudadanía plena, consciente de los derechos que posee y capaz de defenderlos ante quienes los vulneran; una ciudadanía, añadió, que delega parte de su poder, pero que también sabe exigir, asume los costos que tiene la vida colectiva y sabe demandar una seguridad bien entendida.

El sociólogo explicó que una ciudad segura es en la que vale la pena vivir y en la que no tememos por nuestra integridad física ni la de los conciudadanos. “Es aquella en la que las necesidades básicas están garantizadas para todos y donde los criterios estratégicos y situacionales de definición de seguridad e inseguridad le cedan su lugar a criterios más sustantivos de justicia y de ciudadanía”.

Ciudades maduras

La doctora Ana Josefina Álvarez Gómez, catedrática de la Universidad de Montpellier, reseñó los tomos III. El Sistema de Justicia Penal en la Ciudad de México y V Percepción ciudadana de la inseguridad. En el primer caso, y luego de comentar la revisión que el autor, Fernando Tenorio Tagle, realiza acerca de las instituciones del sistema de justicia penal, destacó la tesis del investigador acerca de que los sistemas penales han contribuido a agudizar los síntomas de intolerancia, aun en sociedades maduras.

Respecto de los resultados del tomo V, destacó las similitudes entre el 22.5 por ciento de los mexicanos que creen posible ser víctimas de un delito y el 20 por ciento registrado en Francia, a pesar de tratarse de contextos diferenciados por lo que, aseguró, hay una percepción más o menos general entre la población sobre la inseguridad.
La especialista en políticas criminales enfatizó que los textos condensan el trabajo científico más importante que, como estudio global de los diversos aspectos constitutivos de la prevención del delito y de la política criminal, se haya hecho hasta ahora en México. Sostuvo, además, que “Ciudades Seguras” es un excelente trabajo de diagnóstico general en el campo de la seguridad y consideró que es una obra de extraordinaria solidez científica, “como rara vez encontramos en México y aun en otras latitudes”.

Cero intolerancia

El tema de la contratación del ex alcalde de la Ciudad de Nueva York, Rudolph Giuliani y su programa “Cero Tolerancia”, fueron objeto de comentarios durante la presentación de los libros. El procurador Bernardo Bátiz se definió como partidario de la “cero intolerancia”, y aclaró que lo que haga el señor Giuliani deberá ser analizado, estudiado y valorado por el GDF, por la SSP y la PGJDF.

El doctor Tenorio Tagle anticipó, sin embargo, que la propuesta del ex alcalde neoyorkino no dará resultados, ya que a pesar de sus logros iniciales, en este momento la ciudad de Nueva York presenta una de las mayores frecuencias delictivas. La reducción en la criminalidad, apuntó, se debió a otros elementos más relacionados con políticas aplicadas en la administración Clinton, tales como incremento en la seguridad social, vivienda y estrategias asistenciales.

El profesor-investigador del Departamento de Derecho de nuestra Universidad estimó que, por el contrario, se deben desarrollar políticas respetuosas de los derechos fundamentales del ciudadano, ya que el sistema penal ha actuado violentando los segmentos más vulnerables de la sociedad o aquellos que pueden desencadenar movimientos sociales que resulten en la subversión.

Sistemas democráticos

El licenciado Agustín Pérez Carrillo, autor del tomo II de la colección y docente del Departamento de Derecho, mencionó que el programa “Cero Tolerancia”, que se pretende importar como una mercancía en el libre mercado, no asume el valor de los derechos humanos ni detiene las arbitrariedades de los agentes estatales.

Aseveró que no es válido, por decreto, hacer sospechoso a alguien sólo por vestir de cierta manera; parecer, a juicio de un agente, que otra persona intenta cometer un agravio por estar acompañado de varias personas, por permanecer a ciertas horas en determinados lugares o por protestar por alguna decisión estatal.

Indicó que otra razón para estar en desacuerdo con este programa es que ataca un principio básico de los sistemas democráticos como lo es la tolerancia y expresó que “el intolerante tiene la verdad y sabe lo que es correcto; se siente superior e impone su superioridad porque está convencido de su derecho a usar la violencia en contra de los otros, ya que el otro no es igual”.

El doctor Pablo Ernesto de Marinis aseguró que la llamada “tolerancia cero” pretende convertir la ciudad en una especie de mosaico donde el mejor camino para lograr una ciudad segura es aquel que permite homogeneizar social y étnicamente a las poblaciones, de manera que se impidan los roces y los conflictos que surgen de la mera diversidad.

“Como esta homogeneización es imposible, se procura transformar la ciudad en una suerte de mosaico compuesto por fragmentos distintos de sociabilidad diferenciada y “segura”. Así en los espacios seguros, algunos grupos sociales podrán sentirse en su casa, recortados en lo más posible de los demás, mientras que los otros fragmentos del mosaico urbano serán fragmentos de la inseguridad, del riesgo y del peligro, y ahí estarán asentados los “peligrosos”, así como las potenciales fuentes de inseguridad y de riesgo”.

A la ceremonia de presentación de los cinco volúmenes de “Ciudades Seguras” asistieron los autores Fernando Tenorio Tagle (también coordinador del proyecto), Agustín Alvero Pérez Carrillo, Julio César Kala y Luis González Placencia, acompañados por el maestro Víctor Manuel Sosa Godínez, rector de la Unidad Azcapotzalco.

Ciudades Seguras, los orígenes


Como resultado del interés que el tema de la seguridad ciudadana ha despertado entre especialistas, agencias gubernamentales y del propio ciudadano común, en México han surgido algunas actividades de investigación en diversas instituciones académicas del país.
En el caso de la UAM, desde 1998 se lleva a cabo, en el Departamento de Derecho, el proyecto de investigación “Ciudades Seguras” el cual, luego de haber sido sometido a la consideración del Conacyt, fue aprobado como proyecto de grupo, con una duración de cinco años.
Dicho proyecto tiene sus orígenes en diversas reuniones entre académicos de esta Universidad y los miembros del equipo italiano “Citá sicure”, tanto en México como en Bolonia, cuyo programa —a diferencia del más conocido denominado “Broken Windows” o “Cero Tolerancia” desarrollado en Nueva York—, además de asumir una actitud humanista, se ha evidenciado como el más ambicioso, por considerar, de manera exhaustiva, la diversidad de variables que se involucran con la cuestión criminal y posibilitar con ello diagnósticos más congruentes con el estado que guarda la realidad”.
El objetivo central del proyecto consiste en plantear, por primera vez, un diagnóstico que agota las facetas de la cuestión criminal y analiza la historia del control punitivo en México, las leyes vigentes, las instituciones del sistema penal, las formas de aparición del fenómeno criminal y la percepción ciudadana respecto del crimen, sistema penal y cifra oscura (delitos no determinados).
Los cinco volúmenes que conforman esta serie representan los resultados obtenidos en la primera fase del proyecto, relativos estrictamente al Distrito Federal, salvo en el caso de la línea prevención simbólica, la cual se extiende al ámbito de la legislación federal.
El proyecto finalizará este año con la edición de tres libros más, que recopilan estudios similares al realizado en el Distrito Federal, pero en las ciudades de Campeche y Pachuca, así como uno sobre la percepción que de sí mismos y de su trabajo tienen los policías.

 

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