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Injusticia e impunidad, certezas
de los crímenes en Ciudad Juárez
AL DEFINIR SU trabajo de investigación
sobre los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua y reunido en el libro Huesos en el desierto,
como de índole alternativa respecto de las versiones oficiales, el escritor y periodista Sergio González
Rodríguez resumió las únicas certezas con las que hasta ahora se cuenta alrededor de los crímenes:
la imposibilidad de justicia y la impunidad.
Además, enfatizó, hasta el momento no existe ningún culpable auténtico preso; los asesinatos
continúan y ahora también en Tijuana, Nuevo León, Tamaulipas y Guanajuato; se ha carecido
de indagatorias rigurosas y en pleno Estado de Derecho se han regenerado los poderes fácticos que unen al
poder económico y político con la delincuencia.
Autor del ensayo El Centauro en el paisaje, González
Rodríguez sostuvo un encuentro/debate con estudiantes y profesores de nuestra Universidad, donde se le cuestionó
si su trabajo de investigación periodística pudiera correr el riesgo de sumarse a la “espectacularidad”
con la que ha sido tratado el tema, especialmente por los medios de información, respondió que apelaba
al contenido de Huesos en el desierto.
Mercadotecnia
“No imagino, agregó, un reality show dedicado al tema de las muertas de Ciudad Juárez”. La mercadotecnia,
además, juega en favor de contenidos baratos, señaló el periodista tras resaltar que hasta
ahora hemos asistido a un teatro de simulaciones sin fin, en el que no existe la cultura de denuncia sobre el exterminio.
Por ello hizo un llamado a los jóvenes para que “tengan claro el sentido profundo de la crisis que vivimos
en el país”. ¿Cuáles son las pruebas que puede aportar una investigación de la naturaleza
de Huesos en el desierto?, se preguntó el consejero editorial del diario Reforma, para reponer: un escritor,
un periodista no es agente del Ministerio Público o policía que deba salir armado, a la caza de delincuentes.
En el encuentro y mesa redonda, organizados por iniciativa
de los estudiantes del colectivo “Artesanos de la palabra”, de la carrera de Comunicación Social, participaron
los profesores-investigadores Andrés de Luna, coordinador de Extensión Universitaria de la Unidad
Xochimilco y Álvaro Ruiz Abreu, de la Unidad Iztapalapa, así como el historiador Antonio Saborit.
Este último resaltó uno de los temas de análisis que explora Huesos en el desierto y sobre
el cual poco se ha tejido: “la palabra como única estrategia posible para nombrar y desmontar la realidad,
no como asunto estético, sino como tema del libro”.
Para el investigador del Centro de Estudios Históricos del INAH, este libro sólo pudo escribirse
de cara al empobrecimiento del lenguaje público, que tiene que ver con la imposibilidad de expresar los
hechos, porque las palabras con las que nos quedamos son insuficientes. El lenguaje utilizado por ese colectivo
que suele llamarse opinión pública, aseveró, ha perdido precisión, claridad y matices.
Andrés de Luna, a su vez, enfatizó el carácter responsable de la investigación, donde
se entrecruzan crónica, ensayo, reportaje y testimonios que apuntan hacia una historia contemporánea
sobre la realidad de México, porque los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez rebasan la esfera
meramente delincuencial. / Estrella Olvera

Jesús Reyes, el arte
del pueblo
“YO CREO EN el arte del pueblo y no me gusta complicarme la vida ni el espíritu con teorías estéticas
extrañas, el arte que practico puede ser tan frágil como los materiales que empleo”, declaró
en alguna ocasión el pintor mexicano Jesús Reyes Ferreira, mejor conocido como Chucho Reyes (1882-1977),
de quien se expone la obra Pelea de gallos, que engalana el Espacio Babel de nuestra Universidad.
Ángel, El alquimista, Demonio, Flores, Caballos y Tigre enjaulado son algunas de las obras de Jesús
Reyes, inspiradas en las fiestas populares. Sus maestros, como él mismo lo expresaba, fueron los vendedores
de globos, de gallardetes y banderitas, de pirulís y de varitas de manzanas y tejocotes bañados de
caramelo.
En Pelea de gallos, refleja el don que tenía para incorporar el arte popular mexicano a la cultura; sus
pinceladas envolventes nos llevan a un laberinto colorido donde, sin darnos cuenta, danzamos a la par con sus gallos.
Símbolo y condición indispensable en su paleta multicolor./ Verónica Ordóñez
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Jesús Miranda
expone Claroscuro
Claroscuro es la obra del pintor Jesús Miranda, la cual está compuesta por 17 cuadros trabajados
en tinta china diluida, entre los que destacan: Subyugo, Invocación, Dos presencias, Estigmas, Flor umbría
y Luz propia.
Las obras, realizadas entre 1991 y 1995, recrean particularidades de la naturaleza en un ámbito nocturno
que hace de las formas una continuidad, visto todo como un claroscuro.
La obra de Jesús Miranda, egresado de la Escuela Nacional de Pintura y Grabado “La Esmeralda”, estará
expuesta hasta el 14 de marzo en la Sala Gilberto Aceves Navarro de nuestra Casa de estudios.
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