Comunidades

 Semanario de la UAM

3 de marzo de 2003

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Fortalecer la Carrera Académica


AL PRESENTAR ANTE
el Colegio Académico y la sociedad su Informe 2002, el doctor Luis Mier y Terán Casanueva, rector general de nuestra Universidad, delineó un proyecto institucional orientado al fortalecimiento de la carrera académica, la cual, dijo, debe estar fundamentada en el conocimiento y en una ética de servicio a la sociedad.
Advirtió que de estos valores depende la viabilidad y plena maduración del proyecto UAM en el escenario histórico de México, así como las posibilidades de nuestra progresiva internacionalización.

El Rector General rindió, el viernes 28 de febrero, su informe de actividades y el estado en que se encuentra la Institución, en cumplimiento con lo dispuesto por la legislación universitaria, durante la sesión 242 del Colegio Académico reunido en la Unidad Xochimilco.

En una amplia fundamentación de lo que llamó “uno de los propósitos más señalados de mi programa de trabajo”, el doctor Mier y Terán expuso que, de cara al porvenir, la vida académica en la Universidad debe definirse por valores superiores como la honestidad intelectual, la justicia y la generación de conocimiento original.

En ese contexto convocó a la comunidad universitaria a recapacitar en las ventajas y desventajas del Reglamento de Ingreso, Promoción y Permanencia del Personal Académico (RIPPPA), para adecuarlo a las condiciones actuales de nuestra Casa de estudios, mediante sistemas de evaluación, con reglas objetivas que, entre otros aspectos, atiendan más a la calidad que a la acumulación del trabajo.

Orden superior

En su Informe 2002, correspondiente al primer año de su gestión, el doctor Luis Mier y Terán dijo que la carrera académica debe estar motivada por un orden superior, que trasciende los efectos, a veces negativos, que producen la división del trabajo y la especialización científica.

Precisó que ese orden y responsabilidad común responden, más que a preceptos definidos, a la práctica y el ejercicio de reglas compartidas que configuran —o de las que dimanan— las virtudes de la vida académica.

La honestidad intelectual, definió, es acaso la más alta de todas, pues supone el rigor metodológico y la disposición a exponer y discutir amplia y racionalmente las proposiciones del esfuerzo de investigación, así como sus resultados.

Obra colectiva

Añadió que la honestidad a la que los profesores-investigadores de la UAM están obligados, debe acompañarse de un sentido de justicia que implica la disposición constante y permanente a reconocer en el trabajo no sólo el esfuerzo individual, sino una obra colectiva. En ésta participa la Institución universitaria en su conjunto, como espacio privilegiado para el saber, dotado de una estructura y de los mecanismos que permiten la generación y transmisión del conocimiento.

Afirmó que también es imperativo que el trabajo de profesores-investigadores amplíe el saber y contribuya a la solución de problemas específicos de la sociedad.

Aunque reconoció que siempre existe una tensión entre la conducta ideal, deseable y la acción práctica real, aseveró que la vida académica exige compromisos insoslayables que comportan un régimen sujeto a valores y a indicadores de las propias realizaciones productivas que orientan las expectativas que tienen puestas en la UAM, tanto la comunidad académica nacional e internacional como la sociedad.

Permanencia y consolidación

Señaló que, como resultado de las políticas aplicadas para formar y consolidar grupos de trabajo académico en las áreas y departamentos de la Universidad, hoy en día 33 por ciento de la planta de profesores tiene doctorado, 36 por ciento maestría y 84 por ciento son de tiempo completo.

Recordó que no obstante la falta de recursos, se han conservado las políticas dirigidas a proteger la planta de profesores-investigadores, así como las estrategias para el desarrollo de la Carrera académica, concentrando esfuerzos en la permanencia y consolidación de los cuerpos académicos.

En este punto, afirmó que quizá ha llegado el momento de recapacitar en las ventajas y desventajas del RIPPPA, con el propósito de conseguir una mejor identificación de las particularidades de cada disciplina, recuperar los sistemas de evaluación que apunten a la identificación de reglas objetivas de carácter compartido, pero que atiendan más a la calidad que a la acumulación del trabajo.

Se trata, explicó, de establecer un sistema que valore especialmente el trabajo en equipo y la participación significativa en la dinámica de la Universidad y que reconozca las actividades académicas que permiten ampliar los horizontes del saber, innovando teórica o metodológicamente, produciendo nuevos conocimientos e incitando a los alumnos a aprender a aprender.

Tenemos que pensar en un sistema que permita valorar y fomentar el trabajo académico orientado a atender los rezagos sociales más graves que enfrenta nuestro país, todo ello sin olvidar que existe, por encima, un compromiso ético que estructura y orienta el trabajo académico de la UAM, redondeó.

Papel central

Al situar el papel central de la universidad pública en la actualidad, el Rector General señaló que una sociedad que pretende construir una economía fuerte, así como una democracia sólida, requiere necesariamente del cuidado sistemático de su sistema público de educación superior.

Advirtió que sin ello el futuro de la sociedad estará irremediablemente amenazado, condenado al rezago y a la dependencia.

Una sociedad que en verdad se encuentre en condiciones competitivas en los mercados mundiales, con una economía menos vulnerable ante factores externos y capaz de eliminar progresivamente la reproducción de desigualdades, está obligada a fortalecer las condiciones que permitan el aprendizaje de sus miembros.

De igual forma, añadió, las libertades inherentes a la democracia, sin un sólido sistema de educación superior, son libertades vacías, carentes de pertinencia social.

Innovación tecnológica

Sin embargo, aclaró que, si bien es preciso atender adecuadamente las necesidades que el nuevo orden mundial produce con su complejidad tecnológica, ello no implica que la Universidad “estreche sus propósitos y se reduzca, pobremente, a formar técnicos”.

Lo que se requiere, dijo, es incrementar nuestra capacidad de innovación tecnológica y producir profesionistas comprometidos con el desarrollo pleno de la sociedad. En este sentido, definió, las universidades públicas son insustituibles como catalizadoras del desarrollo económico y del progreso social.

Ante los miembros del Colegio Académico en que están representados todos los sectores de la comunidad universitaria de la UAM, el doctor Mier y Terán ponderó que, durante el último año, se haya mantenido el ritmo y la fortaleza institucionales.

Asimismo, recordó que los valores éticos y el reconocimiento de las más altas realizaciones del intelecto son elementos que pertenecen a la tradición de la Universidad, que han contribuido al proceso de la civilización, al bienestar y a la calidad de la existencia.

Este patrimonio cultural —finalizó— nos permitirá cumplir con plenitud la misión del proyecto institucional con sentido social y excelencia académica.

Acciones 2002


Docencia

• Los consejos académicos de las unidades Azcapotzalco e Iztapalapa aprobaron sus Políticas Operativas en Materia de Docencia, en tanto que el Plan de Desarrollo Institucional 2003-2007 —aprobado por el Consejo Académico de la Unidad Xochimilco— incluyó el Programa Estratégico para el Fortalecimiento de la Docencia y de la Formación.
Estos tres esfuerzos acreditan la preocupación por fortalecer debidamente la docencia que la UAM ofrece a la sociedad.

• En 2001, la UAM se incorporó al Programa Nacional de Becas (Pronabes) ofreciendo a 180 alumnos de escasos recursos un apoyo económico que les permitiera dedicar mayor tiempo a su formación, solventando, en la medida de lo posible, los gastos inherentes a la vida del universitario.

Los estudiantes que cuentan con esta beca han tenido un desempeño académico superior al esperado, por lo que durante 2002 la cifra de alumnos favorecidos ascendió a mil.

• Los maestros Roberto Eibenschutz y Gloria Eugenia Torres Ramírez, así como el doctor Oscar M. González Cuevas recibieron el nombramiento de Profesor Distinguido, el más señalado que otorga la Institución, por su contribución a crear un clima de formación académica y humana dentro y fuera de los salones de clase.

• 17 profesores-investigadores de las tres unidades recibieron el “Premio a la Docencia”.

• El Colegio Académico aprobó la modificación de 22 planes y/o programas de estudio de licenciatura y cuatro de posgrado. Así también, la creación de la licenciatura en Geografía Humana y el doctorado en Ciencias de la Salud Colectiva.

Investigación

• Se diseñaron proyectos temáticos que vinculan las actividades de las tres unidades, de las divisiones y de los departamentos.

• Se otorgó el “Premio a la Investigación” a ocho profesores-investigadores, autores de tres trabajos destacados por su talento creativo, inteligencia, imaginación y relevancia disciplinaria.

• El número de nuestros académicos incorporados al Sistema Nacional de Investigadores es mayor que nunca: de 481 en 2001, aumentó a 533 durante 2002.

• En materia de posgrados, la responsabilidad es doble: ampliar la oferta y mejorar la calidad de la enseñanza e investigación. Ademas: detectar fortalezas y debilidades y contribuir a crear una cultura de la evaluación y transparencia.

• Se impulsará la investigación científica de la Universidad, mediante una política de financiamiento para proyectos relevantes de largo plazo.

• Es preciso crear mecanismos que garanticen la realización de investigaciones significativas y el desempeño más armónico entre departamentos y divisiones.

• Eliminaremos desequilibrios internos con mecanismos de apoyo para grupos de investigación, que permitan aprovechar oportunidades en nuevos campos de estudio.

Preservación y Difusión de la Cultura

• La Universidad otorgó el doctorado Honoris Causa a Juan José Arreola, José Emilio Pacheco, Martín Luis Gutiérrez Martínez y Gillo Dorfles.

• Se montaron 36 exposiciones en los diferentes espacios de la Universidad, en un intento por ofrecer una enorme pluralidad de miradas, de formas de configurar, representar y producir mundos.

• En artes escénicas sobresalieron Águila de dos cabezas de Jean Cocteau y Las Sillas, de Eugene Ionesco, montajes que colocaron a nuestra Institución como una alternativa de primera línea en el área metropolitana y en el país. Se realizaron en coinversión con el Conaculta, INBA, Fonca y la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal.

• En producción editorial se fomentó la coedición para ampliar el alcance de nuestras publicaciones.

• Continúa el proceso de consolidación de la revista Casa del Tiempo.

• Se montaron más de 40 exposiciones científicas en espacios del Sistema de Transporte Colectivo.

• La UAM fue sede de la “Novena Semana Nacional de Ciencia y Tecnología”.

• 50 investigadores de las tres unidades participaron en el diseño y desarrollo del proyecto “Gota de Agua”, junto con la Delegación Iztapalapa y la Asociación de Empresarios de Iztapalapa.

En deportes, nuestra Institución obtuvo el subcampeonato en la Universiada Nacional, con 22 medallas ganadas por sólo 28 deportistas. Por tercer año consecutivo, la UAM se adjudicó el campeonato de la Región VI del Consejo Nacional del Deporte Estudiantil.

Vinculación

• Se suscribieron 167 convenios generales y específicos de colaboración con 45 universidades y entidades afines, 47 con el sector gubernamental, 30 con el sector privado, 27 con organizaciones sociales, 10 con organismos descentralizados y ocho con asociaciones diversas.

• Destacan los convenios firmados con la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Consejo de la Judicatura Federal, Cementos Mexicanos, el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa, el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional Indigenista, la Secretaría de Energía, Pemex-refinación, entre otros.

• Se simplificaron procesos y trámites administrativos de convenios patrocinados.

• Con el fin de fomentar una cultura de la transparencia y la rendición de cuentas, se entregaron, a la Auditoría Superior de la Federación y a las comisiones de Educación y de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, los estados financieros correspondientes a los ejercicios 2000 y 2001.

 

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