¿Gráfica urbana
o contaminación visual?
MIENTRAS QUE PARA el diseñador gráfico Manuel de la Cera uno de los elementos que contribuyen
a la contaminación visual de la Ciudad de México lo constituyen anuncios comerciales y rótulos
urbanos de “muy baja calidad”, “a los que se agregan los ultrajes vandálicos” de los grafiteros, para la
estudiosa del arte visual Maris Bustamante, la gráfica urbana no es “sucia”, sino expresión antisolemne
del esfuerzo de ciertas clases sociales por sobrevivir.
Al participar en la mesa “La gráfica urbana” realizada en el marco de la 3ª. Semana del Diseño,
los investigadores del Departamento de Evaluación del Diseño en el Tiempo de nuestra Universidad,
discreparon en sus puntos de vista respecto al efecto visual de manifestaciones como el graffiti y el rotulado
para establecimientos comerciales en la vía pública.
Contaminación visual
Según el investigador Manuel de la Cera existe un fenómeno “descontrolado” de contaminación
visual del paisaje citadino, ya que éste ha sido invadido por una cantidad “inmensa” de anuncios comerciales
y rotulaciones diversas “de muy baja calidad”, a los que se agregan los “ultrajes vandálicos perpetrados
por los aficionados al graffiti y los excesos visuales que en épocas electorales generan las campañas
políticas que ensucian y acaparan todo espacio disponible.
Lo anterior —señaló— hace indispensable contar con criterios gráficos que orienten la producción
y el diseño de las rotulaciones urbanas, en armonía con la arquitectura de los edificios, las casas,
los comercios, los hospitales, las oficinas, los museos y todas las demás edificaciones que configuran a
la masa citadina”.
Luego de indicar que los pueblos manifiestan su identidad en sus rotulaciones y que es posible mejorar el paisaje
urbano en ese aspecto, precisó que los rústicos dibujos que suelen encontrarse en la mayoría
de las calles de la ciudad, “seguirán existiendo como síntoma inevitable de la patología visual
que se deriva del predominante mal gusto y la ignorancia gráfica de una parte importante de la población”.
Estética diferente
Al respecto, Maris Bustamante puntualizó que no es posible defender lo que está mal hecho; sin embargo,
hay sistemas estéticos diferentes que es necesario reconocer, antes que descalificarlos.
Mientras exponía algunas fotografías de grafittis, mensajes en paredes, en el frente de camiones
y en los cristales de edificios en construcción, la investigadora afirmó que estas expresiones son
“verdaderos descansos y oasis” visuales, elaborados por diseñadores involuntarios.
En el fondo, dijo, expresan problemas, enigmas, paradojas que plantea la lucha de clases; no se trata sólo
de regularizar y establecer “el buen gusto” para mejorar el paisaje visual. “Tenemos que entender que somos una
cultura que hace 500 años fue sometida, pero no totalmente, y que es el pensamiento europeo-occidental el
que nos lleva a faltarle al respeto a gente que no tuvo las mismas oportunidades que nosotros”.
Lo kitsch
Al impartir la conferencia “Lo kitsch y sus Manifestaciones”, la fotógrafa Lourdes Almeida subrayó
que este término no ha sido analizado con profundidad, aunque hay escritores como Carlos Monsiváis
que lo define como “la escuela de los sentidos, en la que casi todos terminamos inscribiéndonos”.
Luego de establecer que la palabra en su acepción moderna apareció en Munich hacia 1860, la fotógrafa
de la película De noche vienes Esmeralda, dirigida por Jaime Humberto Hermosillo, explicó que etimológicamente
quiere decir “hecho a la carrera” y tiene “al menos dos aspectos consustanciales: ser un objeto ornamental que
disfraza los materiales originales y, a la vez, un producto industrial”.
Agregó que lo kitsch, estilo unido a lo cursi y a lo barroco, se vincula con el arte de vivir, y es en este
campo donde encontró su autenticidad. Así, hay una literatura, música, mobiliario, arquitectura,
decorado y vestuario kitsch.
Este estilo, concluyó, aparece como un movimiento permanente en el arte. Y aunque se manifieste entre lo
original y lo vulgar, “a mucha gente nos gusta”. / Teresa Cedillo
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