Empresarios y poder público
LOS EMPRESARIOS SIEMPRE han sido parte del poder político y se han relacionado con los gobiernos para
tratar de ejercer su influencia en la política económica del país. Sin embargo, con la presente
administración ha quedado claro que un hombre de negocios exitoso no es buen político, coincidieron
en señalar académicos participantes en el Primer Seminario Internacional de Historia Empresarial,
que concluye este martes 11 de febrero en la Casa del Tiempo, centro de educación continua de nuestra Universidad.
Entrevistados acerca del papel de los empresarios en la vida política del país, comentaron que históricamente
ha existido una fusión entre el Estado y los hombres de negocios, quienes a su vez se han beneficiado con
esta relación.
El doctor Enrique Canudas, profesor-investigador del Departamento de Filosofía de esta Casa de estudios,
dijo que los empresarios nunca han estado fuera del gobierno, ya que siempre ha existido una fusión entre
política, personajes políticos y líderes de la economía.
Factores determinantes
El historiador aseguró que en este momento el gobierno es de empresarios, “pero ha quedado claro que un
hombre de negocios exitoso no necesariamente tiene éxito en la política. La actual administración
ha comprobado que no se están dando los resultados que ellos mismos esperaban”.
“Los empresarios siempre han sido determinantes en la vida de la sociedad a lo largo de la historia, pues sin inversión
no existe progreso ni desarrollo. Por ello, es necesario conocerlos, tanto en su perfil económico como filosófico,
para entender qué se proponen hacer con el mundo y la sociedad”.
El doctor Javier Rodríguez Piña, académico del Área de Historia de esta Universidad,
coincidió en que los empresarios siempre han participado en el gobierno mexicano, pero también admitió
que muchos funcionarios públicos se han vuelto hombres de negocios después de haber trabajado en
el sector gubernamental.
Expuso que no se debe satanizar la presencia de los empresarios en el gobierno, ya que no se puede negar que éstos
tienen una visión más amplia de la economía y de la sociedad, por lo que se debe cambiar la
percepción que se tiene de ellos.
Influencia
La maestra Virginia Ávila, catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, sostuvo
que los empresarios siempre han tenido la intención de incidir en las cuestiones gubernamentales, sobre
todo las que tienen que ver con la economía.
Sin embargo, estimó que en los últimos años, con el debilitamiento de las instituciones gubernamentales,
las organizaciones empresariales han aumentado su influencia y su relación con el Estado mexicano, sobre
todo en las políticas económicas.
La historiadora expuso que el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE) es una organización
auspiciada en sus inicios por el Opus Dei, cuya función en el ámbito empresarial es profesionalizar
a los empresarios en la alta dirección.
“Esta agrupación es importante porque está conformada por empresarios que buscan ampliar su visión
de lo que pasa en los negocios, no sólo en México, sino en el extranjero.
Migrantes libaneses
Uno de los temas analizados en el Seminario fue el de la relación entre migración y empresarios.
Al respecto, la maestra Patricia Jacob Barquet, representante de la Al Fan’nan, asociación de artistas e
intelectuales de origen libanés, expuso que los migrantes que llegaron a México a finales del siglo
XIX y principios del XX jugaron un papel determinante en la creación de numerosas empresas y, por ende,
en la economía nacional.
La estudiosa en migración libanesa explicó que los ciudadanos de Líbano viajaron a nuestro
país en condiciones desfavorables y empezaron “de cero”. Al principio, añadió, se dedicaron
al comercio y después se desarrollaron en la industria textil, sobre todo en la época porfirista.
Explicó que estos migrantes reinvirtieron su dinero y se adaptaron a las formas de vida y costumbres mexicanas,
además de que establecieron sus familias en el país. Consideró que la mayoría de estos
empresarios no necesitaron favores o relacionarse con el poder político para hacer sus fortunas o establecer
sus negocios, sino que más bien fueron el trabajo y la dedicación lo que les hizo triunfar.
Calculó que en México existe una población de 200 mil personas de origen libanés y
que en el mundo hay alrededor de 15 millones, de los cuales entre 8 y 10 millones se encuentran en Brasil.
Inmigración española
El doctor Carlos Herrero expuso que la mayoría de los migrantes españoles que llegaron al país
a finales del siglo XIX y principios del XX eran campesinos pobres con niveles educativos bajos, adolescentes,
solteros y cuyas expectativas eran hacer la América y regresar a España. Sin embargo, aclaró,
en muchos casos esta cuestión no se cumplió porque se quedaron en México y algunos se hicieron
más nacionalistas que los mismos mexicanos.
Puntualizó que contrariamente a lo que se piensa, está demostrado que el migrante no es un aventurero
en busca de fama y fortuna, sino que más bien en muchas familias de España ya se tiene una cultura
donde la migración se considera como parte de una estrategia familiar.
Empresarios
Respecto a la formación de empresas, el doctor Enrique Canudas señaló que entre 1880 y 1886
los empresarios norteamericanos dominaron la minería en el país, ya que Porfirio Díaz permitió
la entrada de capital e inversiones extranjeras.
El historiador estimó que alrededor de 42 grupos mineros se establecieron en el país, la mayoría
de políticos estadounidenses, lo cual, además, incidió en el desarrollo de las industrias
metalúrgica (la primera empresa metalúrgica se instaló en Monterrey en 1910) y ferroviaria.
Señaló que es fundamental el estudio de los empresarios, no sólo porque hay pocas investigaciones
al respecto, sino para entender la génesis del sistema económico mexicano.
Cuestionó el hecho de que la historia empresarial no sea objeto de estudio de los científicos sociales
y sugirió que se lleven a cabo más estudios que profundicen en el tema, y porque se realicen más
encuentros entre los especialistas de la disciplina.
El Primer Seminario Internacional de Historia Empresarial, organizado por el Área de Historia de la Unidad
Iztapalapa, el Centro de Estudios Históricos Internacionales y Cuadernos de Historia Empresarial, en la
Casa del Tiempo, contó con la participación de destacados académicos de instituciones públicas
y privadas nacionales.
Teorización equivocada
La mayoría de empresarios mexicanos de origen español no ha constituido su fortuna por haber establecido
relaciones con los grupos de poder político ni se valió de favores para acumular riqueza, pese a
que buena parte de politólogos, sociólogos e incluso historiadores han sostenido esta tesis, sin
antes haber realizado un trabajo bien documentado, afirmó el doctor Carlos Herrero Bervera, investigador
de esta Casa de estudios y coordinador del Primer Seminario Internacional de Historia Empresarial.
En entrevista, el historiador mencionó que desde hace algunos años se ha presentado una incongruente
teorización sobre el estudio de la burguesía mexicana de parte de los investigadores en Ciencias
Sociales, quienes sin una crítica previa, han impuesto y enfrentado criterios teóricos a una realidad
que no ha sido bien historiada.
Criticó que diversos estudiosos del empresariado atribuyan el éxito de éstos al establecimiento
de redes políticas y familiares, a su relación con grupos de poder y elites; con alianzas matrimoniales
y otros malabarismos que, generalmente, no se sostienen cuando se efectúan serias, profundas y sólidas
investigaciones documentales.
Organizaciones empresariales
“Entre los cientos de sujetos que he estudiado –argumentó– pocos cumplen con los requisitos preestablecidos
por el modelo”. La mayoría, agregó, no tienen redes ni formaron tales, tampoco buscaron alianzas
de familia ni se casaron con interés empresarial calculado; su relación con el poder es casi inexistente
o distante y formal. “Sí están en un grupo, pero no son una elite, ni ejercen como un grupo de poder”.
El especialista en Historia Social y Económica indicó que la clase política mexicana es la
que ha buscado e intentado establecer este tipo de alianzas con los grandes empresarios. Una parte de la burguesía
mexicana, añadió, se ha originado y formado desde el poder, ya que las condiciones del mundo político
les ha permitido generar riqueza en México desde el siglo XIX.
No obstante, aseguró que en el siglo XX, después del movimiento armado de 1910, se formaron organizaciones
empresariales con el objeto de tener injerencia y relacionarse con el Estado mexicano, aunque en una revisión
histórica rigurosa algunos grupos de empresarios nunca buscaron acercarse al poder político.
En la actualidad, asumió, esta clase social ya no quiere mediadores o representantes, sino que pretenden
formar parte de la organización del poder y de la política económica, así como una
mayor injerencia en otros ámbitos como la educación.
Hoy en día, continuó, muchos de los que se dicen empresarios en México no lo son en realidad,
pues sólo son administradores de empresas, además de que no han tenido una escuela que los haya formado
en el ámbito de hacer negocios. / Javier Solórzano, Alejandra Pérez
Cuadernos de Historia Empresarial
Sobre la colección Cuadernos de Historia Empresarial,
de la que es autor y coordinador, el doctor Carlos Herrero, académico del Departamento de Filosofía
de la UAM, mencionó que surgió a partir de su trabajo de posgrado doctoral en la Universidad Complutense
de Madrid, en donde estudió la migración como un elemento importante en la formación de negocios
y actividades económicas en nuestro país, a finales del siglo XIX y principios del XX, sobre todo,
centrado en los migrantes españoles.
El experto en conflictos sociales e historia empresarial acotó que su trabajo se ha circunscrito a la región
central de México y sobre los empresarios en esta zona, aunque aclaró que en todas las regiones del
país se puede observar el paso de los inmigrantes que derivó en el origen de grandes empresas.
El investigador explicó que la falta de una historia del empresariado mexicano se debe a que la ciencia
social mexicana no ha podido conjuntar los estudios que han llevado a cabo sectores o grupos de investigación
en el país y enfatizó que se requieren trabajos sobre el tema, ya que este fenómeno es fundamental
para entender la génesis del capitalismo mexicano contemporáneo.
“Aún está pendiente delinear los elementos fundamentales para construirla, pues hasta ahora es una
historia dispersa que no se ha podido integrar porque no existe información sobre los empresarios. Además,
éstos no conservan documentos y no tienen interés en difundir su trabajo”.
Por ello, asentó, es importante promover el estudio del empresario en México para elaborar una historia
económica moderna con los contenidos y elementos de una disciplina científica y académica.
La colección Cuadernos de Historia Empresarial se publica desde hace tres años. Entre los títulos
destacan el número uno, sobre Jerónimo Arango, padre de los fundadores de Aurrerá y del grupo
Cifra, una de las empresas más importantes de los últimos sesenta años; el tres, dedicado
a la familia Prieto, quienes manejaron durante sesenta años la Fundidora Monterrey; y el seis, acerca de
Pablo Díez, fundador del grupo Modelo, una de las empresas cerveceras más importantes del mundo.
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