Comunidades

 Semanario de la UAM

27 de enero de 2003

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Anfibios en riesgo de extinción


A PESAR DE
formar parte del grupo de vertebrados sin los cuales sería imposible explicar la evolución de la vida acuática a la vida terrestre, sapos, ranas, salamandras y ajolotes se encuentran entre las especies de anfibios en peligro de desaparecer, debido a la destrucción y fragmentación de su hábitat. Esto lo advirtió el doctor Richard Griffiths, investigador del Instituto Durell de Conservación y Ecología de la Universidad de Kent, en Canterbury, Reino Unido. Subrayó que tal extinción implicaría una grave ruptura en el equilibrio de los ecosistemas terrestres y acuáticos que afectaría incluso a los seres humanos.

Al sustentar la conferencia inaugural del Taller de Conservación de Anfibios que se realizó en nuestra Universidad, el especialista en conservación de estas especies, que tienen como característica su capacidad para vivir, tanto en tierra como en agua, destacó que además de la destrucción y fragmentación de su medio natural, los problemas relacionados con la contaminación, las radicaciones ultravioleta, el cambio climático, la aparición de nuevas enfermedades y la introducción de depredadores en su medio, entre otros, son factores que han contribuido a la disminución acelerada de estas especies.

De hecho, dijo, se han presentado ya casos dramáticos, como el del sapo dorado de Costa Rica, del cual no se tiene reporte alguno desde 1998, lo que hace pensar en una rápida extinción que no llevó más de cinco años. O el de la rana australiana, cuyo último ejemplar fue reportado en 1980, lo cual es doblemente lamentable, ya que se trata de una especie considerada como viable para tratamientos contra las úlceras gástricas en el hombre.

Desmasculinización en EUA

Luego de señalar que aún no se tienen cifras confiables acerca del porcentaje de especies que han desaparecido o se encuentran en disminución, el doctor Griffiths destacó, sin embargo, que en el Primer Congreso Mundial sobre Anfibios celebrado en la Universidad de Kent, prácticamente todas las delegaciones reportaron problemas con la reproducción de estos vertebrados.

En Estados Unidos, apuntó, el problema ha cobrado cada vez mayor relevancia, pues se cree que factores de contaminación causada por herbicidas y pesticidas utilizados en la agroindustria han provocado en las especies un fenómeno de “desmasculinización”, es decir, un cambio de sexo que dificulta su reproducción.

Este tipo de contaminación ha provocado además la aparición de deformaciones en el organismo de las especies y se calcula que alrededor de 60 por ciento de los individuos que han sido estudiados (ranas, sapos, salamandras) tienen deformidades que en algunos casos se manifiestan en patas adicionales o en la presencia de éstas en la cabeza. El problema se ha registrado en 44 de los 50 estados de la Unión Americana.

Grupo pionero

Se han reportado también nuevas enfermedades mortales para los anfibios en Estados Unidos, Australia y Centroamérica, como la quitidriomicosis, la cual produce problemas de respiración que les causa la muerte por sofocación. Esta enfermedad, que se ha identificado en por lo menos 100 especies de anfibios, se asocia con la actividad de investigación, pues es común encontrarla en anfibios cautivos, y se sabe que las esporas del hongo que la provoca, se obtienen fácilmente de equipos de laboratorio.

Recordó que los anfibios representan uno de los grupos de vertebrados de gran importancia ecológica porque explican la presencia de otros organismos del mismo género en la tierra, ya que –provenientes de los peces– fueron los primeros en adaptarse a una vida semiterrestre hace unos 360 millones de años. Se trata del grupo pionero en ese paso evolutivo de organismos del agua a la tierra.

En caso de que estas especies desaparecieran, habría un cambio radical en la estructura de las comunidades, las cuales están constituidas por “un ensamble” de especies y organismos, entre los que se encuentran los insectos, que representan 90 por ciento de la alimentación de los anfibios; su abundancia traería consecuencias graves, como plagas de diferentes tipos de insectos que afectarían incluso a los seres humanos, su desaparición pondría en peligro la supervivencia de especies como pájaros, reptiles y mamíferos.

Importancia cultural

Comentó que los anfibios también tienen una enorme importancia cultural, porque muchos de ellos son utilizados por comunidades locales como alimento, pero también como elementos relevantes en sus ceremonias religiosas.
Desde la perspectiva económica, añadió, los anfibios son importantes porque presentan sustancias químicas en la piel que pueden ser investigadas para efectos terapéuticos, lo cual hace ya la industria química.

La doctora Virgina Graue, responsable del Centro de investigaciones Biológicas y Acuícolas de Cuemanco (CIBAC), señaló que, si bien no hay cifras para la región latinoamericana, se sabe que México es un importante reservorio de anfibios, favorecidos por la confluencia de las regiones neártica y neotropical, donde hay una gran diversidad de anfibios y reptiles para los que se requiere de mucha investigación.

Relevancia biológica

En lo anterior coincidió con la doctora María del Carmen Uribe Aranzábal, del Laboratorio de Biología de la Reproducción de la UNAM, quien al referirse al “anfibio de México” o ajolote, precisó que pertenece al género ambistomae, del cual hay aproximadamente 18 especies endémicas distribuidas a lo largo del eje volcánico del país. Prácticamente en todos los cuerpos de agua aledaños a dicho eje existen estas especies «o existían, porque algunas de ellas están extintas y otras en grave peligro de desaparecer.

Se les considera de gran importancia biológica, apuntó, porque se trata de especies que no presentan metamorfosis, “sino que han tenido una adaptación a la vida acuática para todo su ciclo de vida”. Este hecho, subrayó, permite entender cambios trascendentes sobre la evolución de los animales de la vida acuática a la terrestre.

Iniciativas de conservación

Uno de los esfuerzos para proteger el hábitat del ajolote lo desarrolla el CIBAC, a través del Proyecto de Conservación del Ajolote de Xochimilco. Dicho programa, explicó la doctora Graue, obtuvo el año pasado un premio por parte de la “Iniciativa Darwin” —fondo creado en 1992 por el gobierno británico para impulsar proyectos de conservación de la biodiversidad— el cual consiste en un apoyo financiero de 90 mil libras esterlinas (aproximadamente 2 millones de pesos) para garantizar su operación.

Esta especie, endémica de los lagos y canales de Xochimilco, Tláhuac y Chalco, se encuentra amenazada y en peligro de extinción debido, entre otras causas, a la pesca irracional para el consumo del hombre y a que se trata de una especie utilizada en laboratorio para estudios de embriología, metamorfosis y endocrinología.

El proyecto incluye el estudio de las condiciones del lugar para promover su recuperación, así como para integrar actividades de ecoturismo y de educación ambiental entre la comunidad, con el fin de valorar la importancia de la conservación de este sistema lacustre emblemático de la Ciudad de México.

El investigador de la Universidad de Kent subrayó la necesidad de profundizar en el estudio de estos organismos, así como de monitorear su presencia en los distintos hábitat naturales, de tal manera que se empiecen a generar registros y estadísticas para determinar en qué medida han disminuido las poblaciones, lo que permitirá a la vez, facilitar el apoyo social y financiero para las iniciativas de conservación. / Teresa Cedillo

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