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Número 912
28 de diciembre de 2018

NECESARIO INCORPORAR LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA

AL DISEÑO

*Los diseños no aparecen registrados ni reconocidos por Conacyt ni por el SNI, apuntó académico

de la UAM

 

La investigación científica y tecnológica debe ser incorporada a las disciplinas del diseño, pues sólo así se podrá avanzar en el proceso mismo de la indagación y potenciar las capacidades con que se cuenta en términos materiales, económicos y de recursos humanos, aseveró el doctor Emilio Pradilla Cobos, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

Durante la ponencia Unidad y diversidad en la investigación científica y tecnológica en los diseños, el investigador del Departamento de Teoría y Análisis de la Unidad Xochimilco dijo que es preciso ahondar en la investigación sociológica sobre las aplicaciones que el diseño tiene en la sociedad capitalista.

 

Los objetivos urgentes que deben atenderse son desarrollar tecnología en el ámbito del diseño que responda a necesidades concretas, debido a que “no es posible que nos preocupemos por ver quién va a tener la torre de edificios más alta, mientras existen zonas marginales donde la gente vive en condiciones deplorables”.

 

El segundo propósito es entender los mecanismos internos del proceso social de exclusión de la población en pobreza para darle un nuevo sentido a las prácticas y productos de los diseños.

 

La investigación debe desarrollarse a partir de teorías particulares que expresen la propia realidad, que emanen de ella y se construyan en función de lo vivido en el país con base en las teorías generales.

 

Para resolver la ausencia del conocimiento en términos de investigación en los terrenos del diseño debería hacerse una revisión histórica de estas disciplinas, remontándose al reconocimiento de la arquitectura, el urbanismo y el diseño como asignaturas académicas, que recorrieron un largo camino antes de ser identificadas como profesionales.

 

En las décadas de 1960 y 1970 surgieron escuelas en la materia ligadas a las de arquitectura, y hubo una discusión en torno al papel social de ésta y en general del diseño, cuestionando su subordinación al poder, lo que se sumó a los movimientos de las demandas estudiantiles en América Latina.

 

En 1973 todavía se consideraban la arquitectura, el urbanismo y el diseño como prácticas técnicas al servicio del capital, y a lo largo de la historia fueron consideradas herramientas de las clases dominantes, aun antes de la era capitalista. A partir de entonces empiezan a surgir procesos significativos de investigación urbana, arquitectónica y, en menor medida, indagación en el campo de la gráfica.

 

El doctor Pradilla Cobos lamentó que en los diferentes tipos que se atienden en la División de Ciencias y Artes para el Diseño de la UAM el desarrollo ha sido desigual y limitado en relación con otros rubros del conocimiento, particularmente el de las ciencias duras, biológicas y sociales; además de que no aparecen registrados ni reconocidos por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ni en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

 

El especialista dijo que todo lo que hacen los diseñadores en indagación, producción o creación tiene que entrar por otras vías, o ponerles a sus investigaciones títulos relacionados con la sociología, la economía o la antropología, y añadirle el apellido ‘urbano’ o ‘arquitectónico’ para poder ser reconocidos por Conacyt.

 

Los que son miembros del SNI han entrado por otras vías que no se vinculan con las áreas del diseño, ya que o bien se puede entrar por el lado de la ingeniería, si se hace investigación tecnológica, o suscribirse al Sistema Nacional de Creadores, donde se reconoce la práctica del diseño como producción artística, pero no investigación como tal.