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| Los límites que impondrá una mayoría republicana en la Cámara Baja de Estados Unidos al ejercicio del poder del presidente Donald Trump son una buena noticia para México y colocan como una pesadilla temporal la amenaza de una contrarrevolución nacionalista, proteccionista y conservadora, en particular por la presencia de representantes de origen hispano e indígena, entre otros, en puestos de elección popular, afirmó el doctor José Luis León Manríquez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En entrevista, el académico del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco expuso que el mandatario se ha caracterizado por destruir acuerdos internacionales sobre asuntos de cambio climático y comercio, por ejemplo el acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP) y los alcanzados con Europa, Corea del Sur y el país.
“Será muy difícil revertir esas acciones, al menos en el corto plazo, pero resultará muy útil que este personaje esté limitado en el ejercicio de sus funciones al encontrar una fuerte división debido a la fuerza que adquirieron los demócratas” en la Cámara de Representantes.
Esto no significará un regreso al statu quo “en términos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ya que la renegociación seguirá de acuerdo con los lineamientos ahí señalados, lo cual no beneficia a la economía mexicana”, aunque existen ahora posibilidades de que se pueda frenar, al menos presupuestalmente, el proyecto de construir un muro en la frontera entre ambas naciones, así como de evitar un agudizamiento en las medidas de contención en la franja limítrofe ordenadas por Trump, mediante una aprobación de recursos.
Esto dependerá de las medidas que tomen los distintos grupos políticos, que en esta ocasión incluyen en sus filas a candidatos migrantes, de origen hispano, palestino, indígena y con preferencias sexuales gay para ocupar puestos de elección popular, contraponiéndose en forma directa a las ideas del jefe de la Casa Blanca, cuyo discurso “ha atizado en el nativismo blanco, la supremacía masculina y el machismo”.
León Manríquez apuntó que en ese país –cada día más multicultural y multirracial– los blancos que salían en masa a votar por los republicanos, tal vez no lo hicieron esta vez, no obstante que para los sectores más conservadores era impensable siquiera que una indígena ostentara un puesto en el gobierno, lo cual “podría traducirse en un posible optimismo”, ya que “contaremos con representantes que contribuirán a detener o paliar los efectos negativos de la política migratoria de Trump”.
Las perspectivas, por tanto, son mucho más alentadoras que hace dos años, pues la posibilidad de que Trump pudiera reafirmar su administración ganando la mayoría de ambas cámaras en los recientes comicios intermedios, sumado a la viabilidad de una mayoría en la Corte Suprema que hubiera significado llevar adelante una contrarrevolución nacionalista, proteccionista y conservadora, quedaron en una pesadilla temporal, aunque todavía no sea descartable del todo.
Sin embargo, “el electorado estadounidense está reaccionando y al parecer se dio cuenta de que la votación anterior tuvo consecuencias negativas, sentidas en todo el mundo, pero esto quiere decir que también se pudieron percibir al interior de esa nación”, finalizó. |