Número 797
16 de diciembre de 2022
LA ARQUITECTURA, UNA PROFESIÓN EN EQUIPO Y DE MÚLTIPLES FRONTERAS: ALBERTO GONZÁLEZ
*El Profesor Distinguido de la UAM obtuvo la Medalla Bellas Artes en Arquitectura 2022
*Es otorgada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el INBAL
La arquitectura es una profesión de múltiples fronteras que puede encontrarse con otras como la del urbanismo, la protección del patrimonio, el diseño, pero siempre en una labor de equipo, sostuvo el doctor Alberto González Pozo, Profesor Distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana, (UAM), quien, por su legado en la conservación y restauración del patrimonio edificado y cultural, obtuvo la Medalla Bellas Artes en Arquitectura 2022, que otorgan la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
“Siempre he visto a la arquitectura como un trabajo de equipo en el que no sólo es el proyectista quien define lo que se debe hacer, sino que necesita dialogar con las personas a quienes va a servir su trabajo”, además de respetar los conocimientos y aportaciones de asesores y expertos en otras disciplinas, señaló en entrevista el investigador de la Unidad Xochimilco de la Casa abierta al tiempo.
El doctor González Pozo –quien se desempeñara de 1999 a 2001 como director de Estudios y Proyectos de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural de la actual Secretaría de Cultura federal y formó parte del grupo de expertos que preparó los expedientes para la declaratoria de la zona de chinampas de Xochimilco como patrimonio mundial de la UNESCO, propuesta en 1986 y aceptada en 1987– destacó que si bien la arquitectura resuelve muchas necesidades humanas como alojamiento y resguardo del clima, “también tiene un requerimiento más: y es que es capaz de expresar mensajes”.
Por ello, “en las obras que he hecho busco que ésta no pase desapercibida y que, sin necesidad de hacer mucho escándalo, se vea un mensaje o un significado en las formas arquitectónicas”.
El investigador del Departamento de Teoría y Análisis, quien como docente ingresó a la UAM en 1980, expresó que la Medalla recibida reconoce su trayectoria en el campo de la conservación del patrimonio construido y el urbanismo, pero “nunca he dejado de ser profesor” y desde la docencia “siempre me ha interesado trabajar en apoyo a la sociedad y a las comunidades”.
Desde la UAM ha impulsado diversos proyectos de vinculación como el de la catalogación de la zona chinampera de Xochimilco, cuya declaración como patrimonio mundial se dio junto con la del Centro Histórico de la Ciudad de México, dado que el origen de este último es Tenochtitlan, que a su vez está asociada con las chinampas.
El académico explicó que en los últimos años se ha dedicado a este proyecto, porque para conservar este patrimonio –que abarca una parte de Xochimilco, una de Tláhuac y otra pequeña de Milpa Alta en un total de unas 14 mil hectáreas– es muy importante su catalogación.
Estas cinco zonas chinamperas “no se sabía en qué condiciones estaban” y cuando se trabaja con el patrimonio lo primero que debe hacerse es catalogar lo que existe, tarea a la que se dedicó desde 2005, junto con un grupo de investigadores tanto de la División de Ciencias y Artes para el Diseño como de especialistas externos a la UAM.
En estos sitios “hay muchas cosas qué proteger”, por lo que el grupo ideó un método que les permitió, en una primera etapa, clasificar un área de 90 hectáreas, cuyos resultados fueron descritos en una publicación de la UAM: Las chinampas de Xochimilco al despuntar el siglo XXI: inicio de su catalogación.
Posteriormente se hizo un estudio más amplio que abarcó las cinco zonas de 12 poblados chinamperos, que están en las orillas de las lagunas de Xochimilco y Chalco. Con este trabajo se logró hacer un diagnóstico que incluye, entre otros aspectos, el estado en que se encuentran, cuántas hay y cuántas están activas, entre otros aspectos.
En estas cinco zonas se encuentran activas alrededor de tres mil 585 chinampas, “pero cuando las estudiamos, entre 2013 y 2014, había como 15 mil inactivas, por lo que empezamos a hacer visitas de campo y comparar datos, nos dimos cuenta de que se había perdido una gran cantidad de red canalera fina y sólo quedaban los canales principales”. De ahí la relevancia de su catalogación.
Parte de la importancia de estos estudios es que explican cómo es que fueron tan importantes y arrolladores los mexicas, quienes “llegaron a cubrir cerca de 85 por ciento de los antiguos lagos con chinampas”, lo cual se debe a que tenían su fuente de alimentos en estos sistemas, es decir, como en otras culturas, no se trata sólo de qué tan buenos guerreros eran y con cuántas armas contaban, sino que su éxito también radicaba en la seguridad de su sustento “y los mexicas tenían toda una despensa en sus chinampas”.
Sobre la trayectoria del doctor González Pozo, el INBAL destacó el Proyecto Integral de Restauración del Castillo de Chapultepec, así como los Planes Parciales de Conservación para los Centros Históricos de San Miguel de Allende (1997) y de Tampico, Tamaulipas (1998); el Plan de Conservación del Poblado Histórico de Real de Catorce, San Luis Potosí (1998); el Plan de Desarrollo Urbano del Municipio de Bahía de Banderas, Nayarit (2002) y el Proyecto de Restauración del Antiguo Hospicio Cabañas, en Guadalajara (2004).
También sobresale su participación como consultor para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) con misiones en Panamá (1994 y 1995) para la preparación del expediente de inscripción del Centro Histórico de Panamá en la Lista del Patrimonio Mundial, Natural y Cultural. Es miembro del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) y desde 2004 coordina al Subcomité Científico de Centros Históricos del Icomos México. Desde 1989 es miembro del Consejo Asesor Externo de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).