Número 756
05 de diciembre de 2022
OBRA DE LA UAM PROPONE LA HORIZONTALIDAD EN LA DIVULGACIÓN DEL CONOCIMIENTO
*Fue presentada en la FIL de Guadalajara La horizontalidad en las instituciones de la producción de conocimiento
*Mario De Leo Winkler plantea desarraigar la verticalidad en el eje de la comunicación
Los autores de La horizontalidad en las instituciones de producción de conocimiento: ¿Perspectiva o paradoja?, plantean desde perspectivas múltiples una problemática muy arraigada como la verticalidad y proponen algunas soluciones en progreso que en Latinoamérica son muy importantes debido a las diferencias sociales, económicas y educativas, afirmó el doctor Mario De Leo Winkler. (10:02)
El director de Comunicación del Conocimiento de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) señaló que el libro puede ser de interés para muchas áreas no sólo de las ciencias sociales, sino de las básicas y las ingenierías para pensar en un modelo distinto que beneficie a la ciudadanía en general.
En la obra –presentada en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara 2022– “escribo un capítulo que tiene que ver con las instituciones de divulgación en México y en cómo mover el eje de la comunicación hacia la horizontalidad” para tener un mecanismo de diálogo con las comunidades que conduzca a cuestiones más sensibles a sus requerimientos y preocupaciones”.
Para ser de calidad y honesto el “diálogo requiere más tiempo y ser horizontal para escuchar todas las voces”.
El apartado plantea cómo se desarrolló la divulgación en México y cómo sigue prevaleciendo un esquema vertical, por lo que hay que pasar a uno diferente “para llevar el conocimiento a gente no especializada, con diálogo y con incidencia”.
También clasifica a las oficinas de divulgación que existen en México, si son institucionales o ciudadanas o requieren recursos del gobierno, o bien están sumisas a otro tipo de poder o de proyecto federal o local, para luego hacer sugerencias y llevar el diálogo horizontal a las comunidades.
En entrevista, el colaborador de la obra coordinada por la doctora Sara Corona Berkin, explicó que en el país desde los años 70 del siglo pasado se dieron los primeros indicios del interés de algunas instituciones por generar divulgación, por comunicar lo que hacían hacia un público no especializado, lo cual se fue asentando y solidificando durante los años 80 con la generación de la Academia de Ciencias, la revista Ciencias de la Academia Mexicana de Ciencias y la formación del antecedente de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y otras instancias.
En ese momento, “el concepto de divulgación que más se utilizaba era el de que una persona experta, conocedora, especializada comunica a alguien no especializado lo que cree que debe de saber; no hay diálogo, lo que se perpetúa son actividades y acciones que llevamos a comunidades donde básicamente le decimos a la gente lo que debe conocer”.
De Leo Winkler asentó que “si bien hay una serie de asuntos básicos que tenemos que saber todas y todos los ciudadanos, resulta muy colonial esa forma de transmitir el conocimiento, porque hay cuestiones que también podemos aprender de las comunidades en las que incidimos y, sobre sus preocupaciones, necesitamos tener sensibilidad para aportar soluciones”.
Los artículos tienen que ver con la falta de horizontalidad en las instituciones y algunas buenas prácticas. Carmen de la Peza, por ejemplo, aborda las instituciones federales del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y la búsqueda de la horizontalidad; Gabriela Sánchez y Raúl Cabrera hablan sobre su incidencia en comunidades indígenas de Chiapas y cómo llevaron este ejercicio dialógico y los resultados y expectativas a futuro.
Reneé de la Torre analiza temas relacionados con sociedad y religión; Jochen Kemmer refiere proyectos internacionales a los cuales los y las académicas de México someten sus estudios, solicitan recursos a nivel internacional y su modelo vertical, a manera de cuestiones coloniales.
La falta de horizontalidad en las instituciones de salud pública, donde no hay diálogo entre médico y paciente ni una explicación de procedimientos es abordada por Beatriz Nogueira y Carlos Navarrete, mientras María Lugones analiza el punto de vista de las agencias judiciales, tomando casos de Argentina para develar cómo entre jueces, abogados y las personas en juicio no hay comunicación y, en muchas ocasiones, existe un distanciamiento completo y un desconocimiento de lo que está sucediendo.
“Estos son algunos capítulos desde muy diversas perspectivas en los que se está viendo el fenómeno de la falta y la búsqueda de horizontalidad”, concluyó el director de Comunicación del Conocimiento.