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Número 722
19 de octubre de 2018

LA RELACIÓN ORALIDAD-ESCRITURA DEFINE LA OBRA DE JUAN JOSÉ ARREOLA: JUAN VILLORO

*El Doctor Honoris Causa por la UAM dictó una conferencia magistral en el Congreso-homenaje al escritor jalisciense

 

La relación entre oralidad y escritura alimenta y define la obra de Juan José Arreola, por lo que “no dejaremos de preguntarnos cómo fue posible que este talento verbal hecho en lo fundamental para la exposición oral cristalizara en algunos de los mejores libros de la literatura mexicana”, expresó hoy el escritor Juan Villoro, Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

En la conferencia magistral que ofreció en el último día de actividades del Congreso-Homenaje Varia Arreola. Las invenciones de Juan José Arreola a 100 años de su nacimiento, organizado por la UAM, la Universidad Nacional Autónoma de México, Casa Lamm y la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, entre otras instituciones, recordó que el autor jalisciense solía comentar que el dominio de la palabra hablada representaba un estímulo para él, pero también un límite, muchas veces infranqueable porque, intoxicado por lo que decía verbalmente, podía extraviarse, ir por las ramas o no llegar nunca al núcleo del asunto.

 

Esta facilidad aparente fue una dificultad manifiesta, admitió en múltiples ocasiones el autor de Confabulario, en una especie de confesión de un talento del que muchas veces se sintió rehén.

 

Uno de los actos de generosidad más extraordinarios que registra la literatura mexicana es el libro Memoria y olvido, en el que Fernando del Paso entrevistó al cuentista durante más de 40 reuniones que tuvieron en la ciudad de Guadalajara, aunque las preguntas no aparecen “y simplemente oímos la voz de Arreola”.

 

Cuando presentó dicho texto, junto con Del Paso, Arreola advirtió que se trata de “un libro hablado, lo que confirma ese terror de ya no ser un escritor, sino un hablador”, pues lo que podía expresar en la oralidad lo distrajo de la literatura que podría haber acometido.

 

Sin embargo, Villoro sugirió tomar esta confesión “con un grano de sal –como decían los médicos antiguos– porque los autores confesionales muchas veces se disfrazan en la sinceridad”, como explicaba Óscar Wilde cuando recomendaba: den una máscara a un hombre y dirá la verdad.

 

En la escritura confesional aparentemente alguien se desnuda por completo, pero en esto hay también coqueterías y gestualidades que hacen que un autor se presente ante una luz que a él le resulta conveniente, pero que no siempre es lo que piensa en su fuero interno y, por tanto, “nunca sabremos qué tan sinceras” son esas revelaciones.

 

En Arreola esta estrategia de criticarse como hablador se repitió una y otra vez, pero en más de una ocasión admitió también “que su más honda cualidad era… el arrepentimiento”, comentó el también ensayista.

 

“En este arrepentirse de ser hablador ponía en juego la estrategia de alguien acostumbrado a pasarse en limpio todos los días, a corregirse una y otra vez, y era además una manera elegante de decir: ´las cosas que digo no son definitivas, son simplemente intenciones´”.

 

Eso conduce a la idea central que marca su ejecutoria literaria, que es la convicción de que todo texto no es sino una propuesta, “y esto me parece muy interesante como concepción de la escritura, es decir, no es que el creador tenga un mensaje claro, definido y único que comunicar, sino que guiado por los artilugios del lenguaje y su imaginación propone algo que puede incluso ser misterioso para él mismo y que tendrá múltiples significados, dependiendo del lector”.

 

En ese sentido, la idea de la literatura como oralidad es siempre un borrador y algo tentativo, no una versión definitiva porque está condenada a ser efímera y a olvidarse, de manera que una vez concluido un texto Arreola consideraba que continuaba teniendo el estatuto de propuesta.

 

Lo que el autor jalisciense comparte es la concepción de una obra abierta que solamente es completada por la recepción y que el escritor no debe preocuparse demasiado por el cometido final de su trabajo, porque habrá muchos que entenderán cosas diferentes y aun desconocidas.

 

La literatura como propuesta “creo que desde un punto de vista conceptual acerca al Arreola oral, al Arreola que trabaja por escrito”, dijo el Premio Herralde de Literatura.