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Número 685

27 de diciembre de 2019

POCO SENTIDO DE IDENTIDAD ARQUITECTÓNICA

EN URBES DEL NOROESTE DE MÉXICO

*Celebró la UAM el Segundo Encuentro de Investigación y Crítica de la Arquitectura reciente en México

 

En la frontera del noroeste de México se ha implantado una urbanización salvaje por la construcción masiva de vivienda social de no más de 35 metros cuadrados, que no es adecuada para una familia y se constituye como un no lugar ya que no proporciona relación ni arraigo, sostuvo la doctora Aurora García García de León, profesora de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

 

En el Segundo Encuentro de Investigación y Crítica de la Arquitectura Reciente en México, convocado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la especialista de la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño de esa casa de estudios, refirió que en Tijuana y Ensenada “los habitantes hacen inmuebles con lo que se pueda y como se pueda”, reutilizando materiales desechados de Estados Unidos.

Durante el foro, realizado en la Unidad Xochimilco de la UAM, la investigadora explicó que Ensenada en sus inicios fue como una colonia estadounidense, por lo cual no tiene un zócalo o un centro histórico, aunque por la generosidad de la tierra, desde entonces existía ya la vitivinícola Santo Tomás, poco después se asentó la Casa Domecq “y hacia los años 90 del siglo XX exportaba grandes cantidades de vino”.

 

En su ponencia Ensamblaje arquitectónico en la frontera noroeste de México agregó que posteriormente, con el apoyo de enólogos, se cultivó una uva de buena cepa y se produjo el vino gourmet, lo que dio origen al Valle de Guadalupe, que aprovecha la humedad del Pacífico y por su rico suelo produce el mejor en su tipo en México.

 

La académica indicó que en algún momento los habitantes importaban casas de madera que compraban por catálogo en Estados Unidos. Así, “la arquitectura que se delineó en los últimos 100 años no tiene un acento propio, no hay una arquitectura originaria. Se usan lanchas, contenedores o tarimas para hacer las casas y las personas que viven ahí están orgullosas de sus viviendas y de su barrio”.

 

El Valle de Guadalupe es un atractivo turístico de gran potencial que es también parada de cruceros que hasta ahora generan escasa derrama económica. En la ruta del vino las casas vitivinícolas han construido cavas y bodegas a partir de reusar los materiales, construcciones que armonizan con la naturaleza y permiten mantener la temperatura ideal para madurar los vinos.

 

“Hay un tipo de arquitectura mediadora, que finalmente es el objeto de esta disciplina, que trata de integrar el paisaje, el contacto con la tierra y con la gente, lo que marca una diferencia con la arquitectura mediática que no tiene ningún tipo de arraigo con el lugar, concluyó García García de León.

 

El Segundo Encuentro de Investigación y Crítica de la Arquitectura Reciente en México fue convocado por el Área de Procesos Históricos y Diseño y el Departamento de Métodos y Sistemas de la División de Ciencias y Artes para el Diseño de la Unidad Xochimilco de la UAM.