Número 665
18 de diciembre de 2019
LA UNIDAD XOCHIMILCO DE LA UAM RINDE HOMENAJE A CATALINA EIBENSCHUTZ
*La Profesora Distinguida fue fundadora de esa sede académica y pionera de la Medicina Social
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| Autoridades de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) rindieron un homenaje en memoria de la maestra Mónica Catalina Eibenschutz Hartman (1938-2018), fundadora de esta sede académica y de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud –en sus cuatro programas de licenciatura– además de promotora del Sistema Modular.
Al develar la placa en su honor, en el auditorio que ahora lleva el nombre de la Profesora Distinguida, ubicado en el edificio BA, el doctor Fernando De León González, rector del citado campus, definió la trayectoria de la pionera de la Medicina Social en México y América Latina “a partir de la libertad de lo que quiso ser: una mujer comprometida con las mejores causas de su país”, como el programa de Desarrollo Humano que impulsó en Chiapas.
O bien de la atención médica que se hace en nombre de la Universidad, aunque algo que planteaba de manera constante es ¿qué quiere ser la UAM?, no desde el punto de vista de su matrícula, planta docente o infraestructura, sino teniendo presente que la Casa abierta al tiempo “nació con la aspiración de alcanzar un país más justo, que no tenga 50 millones de pobres”, expresó.
Ante familiares, amigos y profesores-investigadores, De León González recordó el incansable trabajo académico y la cultura de la paz que llevaron a Eibenschutz Hartman en sus años mozos a Cuba y en la década de 1990 a Chiapas, donde junto con otros colegas desarrolló un excelente trabajo rural.
“El circulo de la académica comienza por el interés en la ciencia y la parte fisiológica tecnológica que la conducen a Cuba y la transforman, volviendo a los determinantes sociales de nuestras condiciones de vida latinoamericanos, hasta cerrar su ciclo en el medio agrario en México”.
Es una gran trayectoria “como universitaria y como mujer en lucha” y, al igual que las personas que la conocieron en el campus, comparto el gusto por haber “cruzado mí vida con Caty y su familia”, subrayó.
Pablo Expresati Eibenschutz agradeció a los asistentes por recordar en este homenaje a un miembro distinguido del cuerpo académico y fundador de la Unidad Xochimilco; “estoy aquí frente a ustedes sólo porque soy su hijo, pero también porque no puedo más que unirme a la emoción y al cariño que todos los amigos le demostraron”.
Ahora, casi dos años después de su partida, encontraron una razón poderosa y simbólica para “reunirnos en esta casa”, donde trabajó más de 40 años con amor, pasión y compromiso con este proyecto.
Expresati Eibenschutz recordó su estancia en Cuba de 1961 a 1969, pasando por la Escuela de Salud Comunitaria, en la que tuvo la primera concientización del trabajo comunitario; la vibrante etapa de Chiapas, el huracán en Honduras, pero la más larga fue la de la UAM, donde fue congruente y comprometida.
“En nuestra casa se desayunaba, comía y cenaba con la UAM y sus principales actores: los retos, los triunfos, las incertidumbres, los enojos, los proyectos, los alumnos, los profesores, las elecciones, el Consejo Académico, los rectores, la maestría y las emociones”.
Aunque no siempre había coincidencias en los temas de política de coyuntura, sí convenía en la necesidad de un cambio y el compromiso con un México menos desigual y con mayores oportunidades para los que menos tienen. “Le hubiera gustado esta nueva etapa del país, con particular atención a la salud pública y la educación, sus luchas de siempre, sus luchas de ahora”.
El arquitecto Roberto Eibenschutz Hartman, académico del Departamento de Teoría y Análisis de la Unidad Xochimilco, dijo que hablar de una hermana es tarea difícil, pero si ella “fue Catalina Eibenschutz es aún más difícil, pues era una mezcla extraña de rebeldía irreverente con bondad infinita, ambas cualidades ejercidas con inteligencia, honestidad y congruencia”.
El contacto con otros jóvenes la enfrentó a la realidad política del país y a partir de ahí mantuvo durante toda su vida una firme posición de izquierda, que se fue enriqueciendo con el estudio y la participación en movimientos y partidos en los que su voz siempre fue escuchada y respetada, dijo el Profesor Distinguido de la UAM.
La lista de sus aportaciones es motivo de un trabajo sistemático de investigación, salve ver su labor pionera en el enfoque social de la salud, pero no sólo desde un rumbo teórico del aula o cubículo, sino en la lucha cotidiana, en el campo junto a los más desprotegidos y en la militancia política para lograr el cambio que sigue impidiendo gente de fuera que no está dispuesta a ceder un poco para que el mundo sea un poco más humano.
La doctora Claudia Mónica Salazar Villava, secretaria de la Unidad, mencionó que es difícil hablar de una amiga entrañable, “no puedo separar el lugar de Caty como universitaria, es una compañera, una maestra, una guía, una persona que me enseñó muchísimo a pensar políticamente la Universidad y su labor; su compromiso con el mundo contemporáneo y su indeclinable vocación por la justicia”.
Fue una pionera en todos los sentidos, una mujer que se ubicó en el mundo desde un lugar que era casi imposible para su generación y que no se dejó frenar por los obstáculos que podían habérsele presentado para seguir el camino que ella eligió.
Salazar Villava la definió como una valiente como pocas personas, con una capacidad de desafiar lo establecido, en aras de principios sólidamente construidos y cuya rebeldía estaba orientada siempre a partir de la construcción no de la destrucción.
“Lo que ahora es la Unidad Xochimilco para las Ciencias Biológicas y de la Salud es el reflejo de su trabajo y si alguien refrendó todos los días su labor en estos terrenos del modelo de enseñanza, con participación, reflexión crítica y una forma de construir una aproximación de los problemas fue ella”, ponderó.
Las maestras Silvia Tamez González, Eugenia Vilar Peyri y Sonia Comboni Salinas también recordaron a su entrañable amiga, quien siempre era entusiasta en cada tarea que emprendía.
En la actividad también estuvieron presentes las maestras Dolly Espínola Frausto, y María Elena Contreras Garfias, directoras de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, y de Ciencias Biológicas y de la Salud, en ese orden, así como el doctor Francisco Javier Soria López, director de la División de Ciencias y Artes para el Diseño, y la maestra Olivia Soria Arteche, coordinadora de Planeación, Vinculación y Desarrollo Académico. |