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Número 656

30 de diciembre de 2021

EL SECTOR EVANGÉLICO EN MÉXICO CARECE DE CULTURA POLÍTICA

*Por esa razón, se explica la pérdida de registro del Partido Encuentro Solidario: académico de la UAM

 

*Califican la política como una cuestión mundana y no la consideran importante


El auge y la caída del Partido Encuentro Solidario (PES), único partido evangélico en México, se explica principalmente por la ausencia de una cultura política de miembros de esa iglesia en el país, quienes en las pasadas elecciones no emitieron los votos suficientes para que esa agrupación mantuviera su registro, afirmó el doctor Carlos Garma Navarro, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

La principal razón es que “los evangélicos e integrantes de religiones cristianas mayoritariamente no consideran importante participar en la vida política y la califican como una cuestión mundana”, puntualizó durante el Seminario Debate sobre la cultura.

 

En 2006, surgió en Baja California el Partido Encuentro Social, liderado por Hugo Erick Flores, egresado de las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM) y de Harvard, con la idea de una corriente que considera “conveniente participar en política en razón de que el auténtico cristiano está obligado a hacerlo para cambiar el mundo terrenal”, logrando una representación fuerte entre ese sector e incluso llegó a tener acercamientos con el gobierno de Felipe Calderón.

 

“En esos años hubo un intento de acercar al PES con el Yunque del Partido Acción Nacional (PAN), lo cual no se concretó. Pero al ver que el PAN había perdido el poder, Erik Flores abandonó el acercamiento con el Yunque y emprendió otras alianzas que finalmente lo aproximaron al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena)”.

 

Históricamente, los evangélicos sufragaban por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y algunos reconocen a Benito Juárez por su actitud laica, a tal grado que organizan manifestaciones para conmemorar el natalicio del Benemérito de la Américas, reconoció el académico del Departamento de Antropología de la Unidad Iztapalapa.

 

En sus primeros años el antiguo PES planteaba la necesidad de impulsar un grupo conservador para defender criterios morales como el respeto a la vida, la oposición total al aborto, la libertad de economía, la defensa de la familia y los valores tradicionales, con lo que obtuvo su registro en 2014. La primera aparición de este partido fue en una marcha conjunta con el PAN para protestar contra la legalización del matrimonio igualitario.

 

Sin embargo, “la sorpresa fue que en 2018 se sumó a la coalición Juntos Haremos Historia, con Morena y no apoyó a Ricardo Anaya en la elección presidencial, aunque en la jornada electoral no obtuvo el tres por ciento de la votación nacional y perdió el registro a pesar de obtener más de 30 diputados”.

 

En 2021, participaron en las elecciones federales con la misma orientación religiosa que su antecesor, pero volvieron a perder el registro al recibir una votación menor al 3 por ciento.

 

El investigador explicó que cultura no es lo mismo que religión, pues la primera es más amplia. “Los miembros de una religión pueden ser de una cultura diferente. Los católicos de México no son iguales a los irlandeses. Se piensa erróneamente que una persona al cambiar de religión cambia de cultura, pero no es así pues hay indígenas que cambian de religión para ser evangélicos, pero siguen siendo autóctonos”.

 

La doctora Evelyn Castro Méndez, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, explicó que en Afganistán las mujeres sufren violaciones a sus derechos por el régimen talibán.

 

“La vuelta de los talibanes al poder ha recrudecido la violación de los derechos humanos de las mujeres; mediante la imposición de un código machista, proponen dilapidarlas, golpearlas, limitar su vestimenta y evitar que participen en deportes”. 

 

Ellas han protestado por las regresiones que padecen, su demanda es la libertad y el acceso a la educación.

 

La doctora Castro Méndez apuntó que la situación de las mujeres no se remite sólo al uso del velo o el burka, que se remonta a varias centurias. Éste ha sido usado por la clase alta como una forma de distinción, pero también las emplean las mujeres para protegerse de las inclemencias del clima, e incluso algunas las usan para resguardar su identidad y protegerse del acoso sexual.

 

Tanto las fuerzas occidentales invasoras como los talibanes son los responsables de esa opresión y discriminación permanente, concluyó.