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Número 647

26 de octubre de 2022

LA HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO EN MÉXICO, UN SINCRETISMO ENTRE EL MODERNO Y EL DIGITAL

*Especialista participó en el Simposio Historias de artes y tecnologías desde México, organizado por la Unidad Lerma de la UAM

“La manera como se ha ordenado la historia del arte en México no es necesariamente cierta”, porque hoy “podríamos hablar de un sincretismo entre el moderno y el digital”, señaló el doctor Jesús Fernando Monreal Ramírez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

Al participar en el Simposio Historias de artes y tecnologías desde México, organizado por la Unidad Lerma de la Casa abierta al tiempo, el profesor afirmó que hoy existe todavía una tradición de intelectuales que suele describir la historia del arte en el prehispánico, del virreinato y moderno, en el que se encuentran la pintura, la escultura y el grabado, cuyos períodos están ubicados bajo la etiqueta de nacionalismo y modernismo.

 

En los relatos académicos que se han producido desde el país se plantea el arte contemporáneo como una suerte de discrepancia, de alternatividad; respecto del moderno se ubica al contemporáneo como un conglomerado de prácticas que se mueven en el ámbito de la globalización, con nociones como postconceptual o visual.

 

Esta visión es muy válida y sigue imperando en planes de estudio a nivel posgrado, en los que “lo primero que encontramos” es esta separación entre lo prehispánico y del virreinato, y lo moderno y contemporáneo. “Pareciera que desde esta concepción de la historia se podría muy fácilmente distinguir la ontología de los objetos pertenecientes a cada etapa”.

 

A partir de esta idea, las narrativas, al menos las que empiezan en los años noventa del siglo pasado, refieren que “el arte contemporáneo desde México es post-pictórico, que busca distanciarse de la pintura, y post-nacional, que pretende alejarse de las representaciones que quieren hacer de esta manifestación una etiqueta del nacionalismo”.

 

Para la investigación que realizó para su libro Máquinas para descomponer la mirada se encontró con un pintor poco conocido en México, Luis Fernando Camino, quien en 1985 ya había expuesto en el Museo de Arte Moderno un conjunto de obras y en 1987 presentó la exposición Arte Digital, y esto históricamente es muy importante porque demuestra que “nosotros podríamos hablar de un sincretismo entre el arte moderno y una práctica que se dice arte digital.

 

“Pareciera que estuviéramos ante dos fenómenos opuestos o diferenciados, cuando en realidad hay un sincretismo entre ambos, para ilustrar lo anterior mostró algunas intervenciones de artistas; en la primera aparece Diego Rivera trabajando en su estudio frente a su lienzo y, en la otra, Laura Len, frente a su computadora, una poeta que desde la década de 1980 hacía poesía visual y empezó a relacionar la imagen, la palabra y el sonido.

 

“Podríamos hablar de un modo de hacer el arte que es moderno (pintura, escultura) conviviendo con un tipo de prácticas que tienen que ver con el uso de la computadora. Hablamos de dos maneras de hacer distintas, pero conviviendo”.

 

Eso “me ha llevado a preguntarme qué está pasando a nivel histórico, porque las narrativas dicen que el arte moderno es una cosa y el contemporáneo es otra, y en México lejos de suceder un proceso histórico lineal, donde el pasado está enterrado y el futuro es lo que vale, pareciera que se ha generado una suerte de sincretismos”.

 

Para el investigador del Departamento de Artes y Humanidades, quien citó a Néstor García Canclini, “no es que el posmodernismo reemplace al tradicional ni que el posmodernismo sustituya al arte moderno o al popular, sino que hay una hibridación en este encuentro entre el primero y las prácticas postconceptuales”, apuntó. Minuto 13419

 

El miembro del Observatorio Iberoamericano de Artes Digitales y Electrónicas apuntó que tales ideas motivaron su investigación, “creo que las podemos encontrar en numerosos proyectos que empezaron a producirse en los años noventa del siglo pasado con el uso de tecnologías digitales, por ejemplo, el Proyecto Montealbán, donde es clara esta “modernidad híbrida donde convive una zona arqueológica con una tecnología digital”.

 

Varias de las prácticas electrónicas y luego digitales de las de los noventa del siglo pasado en México, viven esta hibridación o sincretismo entre tradición y nuevas tecnologías.  

 

La importancia de hablar del “arte desde México” es un término atribuido a Gerardo Mosquera, un curador que, “desde” las miradas decoloniales, plantea no hablar de esta expresión como si fuera la etiqueta de un país, porque hay prácticas artísticas que se producen desde aquí, pero son hechas por creadores que no necesariamente son de este país, y los hay quienes nacieron en el país, pero su trabajo no lo producen desde aquí.

 

En la primera mesa de este simposio, el maestro Ulises Mora habló sobre Arte-acción y tecnologías, tema del que expuso la experiencia del grupo 19 Concreto, que realizó numerosos performances desde los años 1980 hasta su desintegración en 1996.

 

El simposio fue inaugurado por el doctor Raúl Hernández Mar, director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, quien estuvo acompañado por el doctor Hugo Solís García, jefe del Departamento de Artes y Humanidades de la Unidad Lerma.

 

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