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Número 646

26 de octubre de 2022

DON QUIJOTE, HISTORIAS ANDANTES PERMITE AL PÚBLICO INFILTRARSE EN LOS MUNDOS DEL HIDALGO ESPAÑOL

*La puesta en escena se presenta en el Centro Cultural y Académico Teatro Casa de la Paz de la UAM 

*La obra resultó multipremiada en el Catorceavo Festival y Taller Internacional de Títeres y Objetos de Cuba

Nunca acabará de galopar el ingenioso hidalgo español Don Quijote de la Marcha, que a tanto extremo llegó de valiente en sus andanzas y que hoy gracias a la puesta en escena Don Quijote, historias Andantes permite al público infiltrarse en sus mundos y acompañarlo en algunas de sus aventuras, a través de un juego con voces, objetos y múltiples miradas, dijo Silvia Káter, quien da vida a más de 14 personajes en esta obra de teatro.

 

Con el Centro Cultural y Académico Teatro Casa de la Paz a su máxima capacidad, esta representación de corte unipersonal hace uso del teatro de objeto, el cual no se centra en la figura humana, sino en una serie de elementos que se vuelven protagonistas, por lo que con un pedazo de tela, caracterizaciones diversas, muñecas de alambre e incluso verduras y frutas, Káter da vida al Quijote, quien para honrar su imaginación decidió que no siempre fuera un muñeco, sino a veces una manta y unas barbas, otras una pluma y en otras hasta un simple poro.

 

Así con la ayuda de distintos componentes, el público vio cobrar vida a 14 distintos personajes que intervienen en el desarrollo de la historia, cuya protagonista es Aldonza Lorenzo, llamada por el mismo Quijote Dulcinea, quien va recordando pasajes del caballero de la triste figura, convirtiéndose igual en Sancho Panza o en el propio Hidalgo a través de entrañables objetos convertidos en protagonistas, lo que confiere una poderosa fórmula para atrapar la escucha y la mirada de la audiencia.

 

Durante la presentación se mantiene un lenguaje apegado al original para recrear un ambiente lo más cercano posible a la época, apoyándose del acompañamiento de Erik Baqueiro, guitarrista y compositor de Mérida, quien se basó en la España del siglo XVII para componer la música original para esta obra, además de los 64 tracks de efectos sonoros creados por Fernando Berdichevsky.

 

La adaptación y dirección son de Raquel Araujo, quien también se involucró en la dramaturgia junto a Roberto Azcorra y Káter, quienes eligieron esta corriente teatral que ubica a las cosas inanimadas como partes fundamentales de la escena, dejando de ser considerados como utilería para crear así lazos comunicantes directos con el espectador y poder –a través de esta técnica– abarcar los principales pasajes de los dos grandes tomos de Cervantes Saavedra.

 

Recientemente Don Quijote, historias andantes celebró sus 200 representaciones en el Teatro José Peón Contreras de Mérida, Yucatán, para poco después ser multipremiada en el Catorceavo Festival y Taller Internacional de Títeres y Objetos de Cuba, donde se exhibieron 30 obras de diferentes compañías y países, resultando galardonados como mejor texto, actuación femenina y puesta en escena.

 

Al terminar la función, Káter sostuvo una charla con el público en la que contó que desde 1984 no se baja del escenario y que desde 1990 su audiencia fundamental han sido los adolescentes y jóvenes, no por una posición de adulta sabelotodo, sino para darles otras versiones, mostrarles otros mundos y abrir otros panoramas que no sean sólo los que se promueven a través de los medios masivos.

 

La representación en el Teatro Casa de la Paz fue la 207 y a pesar de haber personificado más de 70 obras a lo largo de su vida, Káter dijo que ésta es quizá la más difícil, porque el lenguaje no es cotidiano, sino castellano antiguo, habiendo en él muchas formas o vocablos que no se usan en la actualidad, por lo que hubo que aprender a utilizarlos. 

 

Cuatro siglos después de haberse publicado esta novela de Miguel de Cervantes Saavedra, se vuelve más vigente que nunca, pues además de hacer honor a los pasajes del caballero de la triste figura, posee una serie de valores extraordinarios y actuales, entre ellos el espíritu de lucha inquebrantable, la búsqueda de justicia, así como el ingenio con las que el autor pone a la muerte como sinónimo de cordura, porque para vivir hay que estar un poco locos –dijo Káter– para poder salir a trabajar, desmañanarse y vivir en estos tiempos, hay que tener un grado de locura, y todo esto es fundamental para platicarlo con los jóvenes.