Número 646
23 de diciembre de 2021
PROYECTO DE LA UAM OFRECE UNA NUEVA VISIÓN
DE LA ECONOMÍA ECOLÓGICA RADICAL
*El objetivo es proteger la relación sagrada sociedad-naturaleza, afirmó David Barkin
*El Profesor Distinguido habló del tema durante el Seminario Economía y naturaleza geopolítica
de la financiarización
En la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) “trabajamos desde hace 30 años el proyecto universitario Fortaleciendo la tradición, innovando para fortalecer la estructura social, con el cual proponemos y desarrollamos una nueva visión de la economía ecológica radical, que pretende relacionar el sistema productivo con el planetario, visto como la manera en la que los individuos y las comunidades se relacionan y organizan para proteger la relación sagrada sociedad-naturaleza”, comentó el doctor David Barkin Rappaport, Profesor Distinguido de la Casa abierta al tiempo.
Entre las propuestas destacan construir una economía política crítica, romper las relaciones con el mercado y transformar la naturaleza, ya que el modelo actual no promueve bienestar y es deficiente en posibilidades para que los individuos en sociedad puedan ser útiles, generar salud, solidaridad y equilibrio ambiental.
Durante el Seminario Economía y naturaleza geopolítica de la financiarización, repercusiones y alternativas, el investigador sostuvo que para modernizar el pensamiento hay que hacer una pregunta fundamental: “¿la economía tal y como la estudiamos en este momento es una herencia por el desarrollo de hace cinco siglos? La respuesta es sí, heredamos una visión del mundo y el proceso de evolución en el cual la humanidad es el centro; nosotros estamos aquí para aprovechar la abundancia del planeta tierra”.
Al dictar la conferencia magistral La economía ecológica radical: descolonizando nuestro trabajo, Barkin Rappaport aseveró que si se habla de la herencia eurocéntrica, ésta es muy limitada, comprende una parte muy reducida de la humanidad porque no toma en cuenta su relación con el planeta.
Hay muchas otras civilizaciones y sociedades que han existido antes de la evolución de la sociedad como la del atlántico norte y viven en sistemas comunitarios colectivos, que tienen una manera diferente de ver a los miembros y su relación con su sociedad.
En el caso de México, esta herencia afortunada puede estudiarse en la obra de Luis Villoro, quien menciona que hay otra forma de contrato y organización social-política-económica que sustenta el sistema capitalista; su teoría económica es la que se sigue enseñando actualmente. En este Contrato social predomina la justicia heredada del siglo XVII, donde el individuo como miembro de su comunidad debe examinar las posibilidades de su pleno desenvolvimiento, apuntó.
La comunidad es un proceso dinámico que puede detener la individualización del conocimiento, el poder y la cultura, y cuenta con cuatro elementos sustanciales: el territorio, la autoridad, el trabajo y el goce. En estas sociedades la visión comunitaria expresa la relación de la sociedad con la naturaleza y del individuo con la comunidad. “Tenemos tantas formas de visiones como números de sociedades”, agregó el académico del Departamento de Producción Económica.
Como ejemplo mencionó a la milpa, un invento de hace seis mil años creado por generaciones de agricultores; no es una planta natural, se dio por la capacidad de los pueblos mesoamericanos de experimentar, escoger suelos y ecosistemas, desarrollar una planta a base de maíz que produce uno de los granos que son el sustento alimenticio de la humanidad y los animales, todo ello “refleja una visión cósmica entre la naturaleza y la sociedad, una forma dinámica de pensar”.
Barkin Rappaport señaló que los principios fundamentales de la comunalidad son autonomía de asumir responsabilidad para el bienestar; solidaridad social al interior y entre las comunidades; creación de redes y alianzas sociales; autosuficiencia sin destruir el entorno natural; diversificación productiva para desarrollar el mercado de intercambios, y manejo sustentable del patrimonio.
Además, la capacidad social de organización de la vida colectiva; coordinación de actividades productivas; atención a necesidades como educación y salud; conservación y fortalecimiento de herencias culturales; defensa del territorio, y conocimiento del patrimonio natural, su conservación y rehabilitación, precisó.
“Desde la UAM y en colaboración con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) trabajamos para forjar nuevos mundos: fortalecer tradiciones e identificar problemas de agricultura para asegurar buena comida, en los últimos 20 años la población se ha transformado con la obesidad, la diabetes y distintas enfermedades, por lo que es necesario fomentar el vivir y alimentarse bien, promoviendo la agroecología”.
La conferencia magistral del Seminario fue moderada por la doctora Vania López Toache, académica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y contó con los comentarios de la doctora Elizabeth Concha Ramírez, profesora del Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa de la UAM.