Número 643
21 de diciembre de 2021
INGRESO DE CASI 40% DE TRABAJADORES ES INSUFICIENTE
PARA ADQUIRIR CANASTA ALIMENTARIA
*Aun con la recuperación iniciada en 2018 es necesario mejorar la calidad de los empleos
Si bien la capacidad de compra del salario mínimo en México muestra una recuperación a partir de 2018, después de más de tres décadas de reducción, aún es insuficiente pues de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), al primer trimestre de 2021, 39.4 por ciento de la población ocupada no tiene el ingreso suficiente para adquirir la canasta alimentaria básica.
Frente a ese escenario, para que los trabajadores incrementen sus ingresos resulta fundamental mejorar el nivel educativo, variable crucial para mejorar la calidad de los empleos impulsada en China, Singapur y Corea del Sur, sostuvo la doctora Josefina León León, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), al participar en el 2º Seminario Macroeconomía Financiera La situación de la economía mexicana y efectos de la pandemia. Empresas transnacionales y encadenamientos productivos en la manufactura mexicana.
El desempleo y el empleo informal tienen un carácter estructural cuyos orígenes se remontan a los años ochenta del siglo pasado y la problemática se acrecienta por el estancamiento actual de la economía, mientras que para reactivar el empleo se requiere de un crecimiento sostenido de la economía, refirió en su ponencia Causas del desempleo, política laboral y evolución del empleo en México: 2012-2020.
En 2021, la población económicamente activa en México se ubica en 56 millones de personas y 41 millones corresponden a la población económicamente no activa; de aquellas ocupadas más de 15 millones son parte de la economía informal y en el sector formal trabajan poco más de 38 millones.
Según el Coneval, 32 por ciento de ellos ingresó menos de un salario mínimo y 40 por ciento devengó entre uno y dos salarios mínimos; en tanto, los desocupados suman 2.4 millones, razón por la cual “tenemos un mercado laboral frágil”.
Las políticas que impulsa la globalización económica desde las últimas dos décadas del siglo pasado han disminuido notablemente el poder de los estados nacionales y los ha hecho débiles ante el poder del capital trasnacional.
“En esta etapa hay un repunte de populismos, sobre todo de derecha, y una caída en las ideologías que legitiman el poder de los Estados y en el mercado financiero se ha incrementado el capital financiero especulativo en detrimento de la inversión productiva y la generación de empleos”.
Así, “en la teoría de la macroeconomía el enfoque clásico señala que el desempleo se genera por la existencia de un salario real alto, por lo que para combatirlo se debe reducir la capacidad de compra de los trabajadores y el poder de los sindicatos para que las empresas aumenten la demanda de trabajo, mientras que desde un enfoque keynesiano y poskeynesiano se genera debido a una demanda agregada insuficiente, por lo tanto, el gobierno debe intervenir con políticas expansivas que aumenten la demanda agregada y con ello la producción económica y mayor empleo”.
El mercado laboral en México reporta tasas menores de desempleo abierto comparado con Estados Unidos y Canadá, de acuerdo con datos del Banco Mundial. También en las últimas décadas, en relación con países de América Latina como Brasil, Colombia, Chile, Argentina y Venezuela el desempleo abierto reporta una tasa menor en México y solo Perú tiene un comportamiento mejor. Se advierte que por las crisis de 1994 y de 2008 el índice de desempleo se incrementó en México, para 2020 éste creció por los efectos de la pandemia de la Civid-19.
En el presente año el nivel de actividad económica en el país reporta un estancamiento con una relativa estabilidad de precios, que en los meses recientes se han disparado, mientras que en 2020, como consecuencia de la pandemia México tuvo una caída del Producto Interno Bruto de 8.2 por ciento, en tanto que en Estados Unidos el descenso fue de 3.5 por ciento, finalizó la investigadora del Departamento de Economía de la Unidad Azcapotzalco.
La doctora Beatriz Paloma Sánchez Cruz señaló que a partir de la vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se observó un proceso de relocalización geográfica de las empresas que se asentaron en los estados fronterizos con Estados Unidos.
El objetivo de las empresas automotrices y del sector eléctrico fue aprovechar las ventajas que ofrece la cercanía con el principal mercado sobre todo para mejorar sus utilidades y aprovechando el arribo de empresas trasnacionales con actividades manufactureras destinadas a la exportación, declaró la también investigadora del Departamento de Economía.
En la conferencia El caso de los clúster automotriz y eléctrico-electrónico en la región norte de México (1990-2021), abordó los efectos del emplazamiento de empresas transnacionales en el norte del país, reconociendo que si bien los gobiernos han facilitado el establecimiento y garantizado sus utilidades el impacto en la industrialización de las entidades es prácticamente nulo.
La descentralización geográfica de la producción, la globalización y la internacionalización del capital propiciaron una nueva geografía productiva y que las empresas internalizaran su producción en países con bajos salarios, concluyó.
El 2º Seminario Macroeconomía Financiera La situación de la economía mexicana y efectos de la pandemia. Empresas transnacionales y encadenamientos productivos en la manufactura mexicana, también contó con la participación de los doctores Gilberto Parra Huerta y César Alvarado Gutiérrez, profesores del Departamento de Economía de la Unidad Azcapotzalco de la Casa abierta al tiempo.