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Número 608

13 de octubre de 2022

EGRESADOS DE LA UAM DESTACARON EL SERVICIO SOCIAL PRESTADO EN CHIAPAS

*Participaron en el Conversatorio De la universidad al servicio social, retos en la práctica y el marco institucional

*Las tareas en la entidad dan congruiencia a la visión de servicio e impacto social inculcados en la Casa abierta al tiempo

Profesionales de la Salud aportaron los saberes tradicionales de plantas medicinales, parteras, hueseros, sacamuelas y promotores locales a la enseñanza adquirida en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), manifestaron egresados durante el Coloquio Vinculación Universidad-Sociedad. La UAM en Chiapas.

 

El “servicio social me ayudó a desarrollarme en el ámbito profesional y en mi vida para asegurar la existencia digna que todos merecemos, en la cual la salud no sea un privilegio sino un derecho”, aseguró Ivette Morales Cruz, egresada de la Licenciatura de Estomatología en la Unidad Xochimilco, en el conversatorio De la universidad al servicio social, retos en la práctica y el marco institucional.

 

“Al llegar a Chiapas en 2018 lo que encontré fue el conocimiento de la salud con saberes distintos a los adquiridos en la Universidad, incluidos plantas medicinales, trabajo colectivo multidisciplinario en el que participan personas comprometidas con la promoción de la salud y prevención de enfermedades –como sacamuelas, parteras y hueseros– y aunque enfrenté el problema de la lengua, “porque no hablo tzeltal, lo que me complicaba comunicarme en la consulta diaria, fui tomando confianza y aprendí algunas palabras”.

 

La falta de comunicación con su familia “me permitió acercarme con la comunidad y darme cuenta de la necesidad de solventar problemas bucales, de ahí que convoco a los egresados a realizar su servicio en la región”, en apego a la visión de asistencia e impacto en el contexto social, inculcados desde el Tronco Interdivisional en la Unidad Xochimilco de la Casa abierta al tiempo.

 

La experiencia de Bárbara Jaqueline Pérez Roldán en 2007 la llevó a romper el cordón umbilical con la familia para enfrentar una realidad diferente a la que se transmite en la televisión; “acá encontré otras realidades, aprendizajes y limitaciones como servicios no asequibles, seguros y dignos, debido a fallas estructurales y sociales”.

 

Siendo la segunda generación materna y primera paterna que pudo estudiar una licenciatura, reconoció que en 2002 hacía dos horas y media en el traslado del cerro del Chiquihuite al campus Xochimilco para estudiar Enfermería y escuchar a la doctora Catalina Eibenschutz hablar de la medicina social, el derecho a la salud y del Programa de Chiapas.

 

Al terminar sus estudios llegó con el doctor Joel Heredia para competir la plaza solicitada por otros dos compañeros y fue así como la feminista y activista por los derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos tuvo la oportunidad de estar en tres clínicas autónomas zapatistas: Agua de León, Nueva Libertad y Chancolón.

 

Edgar Ulises Torres Rodríguez, médico general que llegó en 2011 a Chiapas, refirió que el “verdadero sentido del servivio social es la actitud y la reconciliación de saberes, es otro de los aprendizajes en salud y desarrollo comunitario para tender puentes con la comunidad”.

 

Sin duda “pudimos llegar con un bagaje de conocimientos” que finalmente se comparte en el espacio comunitario, aportando a una construcción empírica, aplicable y sustentable, pero con una cara diferente, añadió el egresado que actualmente trabaja en Oaxaca y realiza una investigación en la Selva norte de Chiapas.

 

Alejandro Soto Castillo, egresado de la Licenciatura de Medicina y quien regresó a Chiapas en 2006, convocó a los estudiantes a realizar su servicio social con todos los elementos de libertad y aplicar el aprendizaje adquirido en la UAM con respeto a los saberes tradicionales de cada región del país, “pues de lo que se trata es de trabajar en beneficio de las comunidades”.

 

La maestra María Hilda Eugenia Arguello Avendaño, médica egresada de la Unidad Xochimilco, a quien le tocó realizar su servicio social en 1998 –cuando continuaba el levantamiento zapatista–, recordó que esa situación le implicó problemas por la carencia de plazas para realizarlo, por lo que tuvo que adaptarse al Programa de Desarrollo Humano en Chiapas.

 

“Para mí atestiguar esas limitaciones como médica, cuando no podía solucionar la alergia de un infante de cuatro años, me permitió darme cuenta de la labor importante, no sólo en el frente clínico, sino en el de garantizar el derecho a la salud de todas y todos”.

 

De ahí la relevancia de incorporar monitores al servicio social para poder identificar áreas de oportunidad “y que un mayor número de alumnos lo realicen en este estado, porque es un lugar privilegiado”, subrayó la actualmente secretaria del Observatorio de Muerte materna desde junio de 2016.

 

“Realizar el servicio social en la entidad  nos invita a compartir el conocimiento, a construir en colectivo y voltear a la parte de atención y resignificar nuestro aprendizaje en la UAM”, expresó la médica cirujana Luz Mariana Echeverria Almaraz, durante el encuentro organizado por el Programa de Investigación Interdisciplinario Desarrollo Humano.


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