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Número 605

2 de diciembre de 2021

ACADÉMICOS DE LA UAM RATIFICAN EL COMPROMISO INSTITUCIONAL CON LA MEJORA CONTINUA EN SU QUEHACER

*Las tareas de la Casa abierta al tiempo se complementan con lo planteado en la nueva Ley General de Educación Superior
 
*Expertos participaron en el Panel 1. Educación y calidad ¿De qué estamos hablando?

La nueva Ley General de Educación Superior “nos confronta como institución”, por lo que es importante que estudiantes y miembros de esta comunidad sean conscientes del privilegio que representa ser parte de una institución pública de excelencia que privilegia la vinculación frente a los nuevos retos planteados por el ordenamiento, señalaron académicos de la Casa abierta al tiempo.
 
En el Panel 1. Educación y calidad ¿De qué estamos hablando? de los Encuentros por la Educación Superior en la Universidad Autónoma Metropolitana, presentado por la doctora Norma Rondero López, secretaria general de la institución, el doctor Hugo Ávila Paredes, coordinador de la Licenciatura en Ingeniería Química de la Unidad Iztapalapa, aseguró que la UAM no ha estado alejada de los planteamientos contenidos en el nuevo ordenamiento, porque siempre ha incluido la mejora continua en su quehacer docente y cuenta con autoridades, profesoras y profesores comprometidos y con un alto nivel de responsabilidad.
 
El doctor Juan Manuel Herrera Caballero, director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Iztapalapa, sostuvo que la fortaleza de la Casa abierta al tiempo “ha sido su modelo innovador que se constituyó con una estructura horizontal que todavía llama la atención ante la innovación interna y externa que es parte de nuestra vida colegiada a través de sus propuestas”.
 
La doctora María Fernanda Vázquez Vela, coordinadora de la Licenciatura en Estudios Socioterritoriales, y la maestra Silvia García Martínez, secretaria académica de la División de Ciencias de la Comunicación y Diseño de la Unidad Cuajimalpa, coincidieron en que muchos de los aspectos planteados en la legislación han sido aplicados en las unidades universitarias, como el referente a fomentar en el alumnado un pensamiento crítico, así como la libertad de cátedra y de investigación, “por lo que se trataría sólo de un refuerzo de cómo evaluamos y percibimos conceptos como calidad y excelencia, así como de dónde se puede construir y evaluar, lo cual será la discusión que regulará la norma”.
 
El doctor Gustavo Pacheco López, director de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud de la Unidad Lerma, expresó que esta nueva ordenanza plantea retos mayúsculos a las instituciones de educación superior y en particular a las universidades públicas en cuanto a la ampliación de cobertura con calidad buscando la excelencia en un mercado ampliamente desregulado.
 
Los ponentes reunidos en el auditorio Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez de la Rectoría General convinieron en que el concepto de excelencia –incluido 26 veces en este nuevo precepto legal– no es sinónimo de calidad, porque si se habla de ésta no sólo habría que considerar los planes y programas, sino conocer las condiciones en las que llegan los jóvenes de las escuelas preparatorias y el desempeño que tengan en el campo laboral o profesional.
 
“No sólo pretendemos que al insertarse al mercado laboral ejerzan su profesión o disciplina, sino que obtengan las mejores condiciones, para lo cual también la planta académica de la institución está en actualización constante”, apuntó Ávila Paredes.
 
El doctor Pacheco López afirmó que calidad y excelencia no son lo mismo “y por ello se ha construido una estructura de agencias de certificación que están definiendo los estándares e indicadores que las universidades deberíamos de estar trabajando para mejorar, pero me gustaría que fuéramos más críticos, porque al tratar de llevar a la universidad a cumplir con esas valoraciones podemos descuidar otro aspecto importante contemplado también en la ley, que es ver a los alumnos como individuos integrales”.
 
Entonces, “tendría que haber un diálogo sobre esas problemáticas que se tienen en el contexto mexicano en donde nuestros estudiantes no están llegando con un alto nivel educativo y donde hay que compensar y proveer de todos los elementos que exigen esos indicadores de excelencia”, cuestionó Vázquez Vela.
 
Ante los enormes desafíos que plantea el Sistema Nacional de Acreditación y Evaluación de la Educación Superior que no son del todo claros en estos momentos, los docentes resaltaron la necesidad de ser más críticos y propositivos en cuanto a los procesos de acreditación de programas de estudio, así como la necesidad de llevar a cabo estudios sobre trayectorias escolares para conocer, entre otras cuestiones, las transiciones al campo laboral de los egresados.
 
El doctor Herrera Caballero valoró que en la actualidad “estamos bajo circunstancias que nos han enfrentado a otros escenarios que nos llevan a la aparición de sistemas informáticos que se tienen que ver como fortalezas para ser más fuertes en investigación y que durante la contingencia sanitaria la UAM se apoyó en la enseñanza a distancia y ahora en el Programa de Transición de Enseñanza en Modalidad Mixta (PROTEMM).
 
La doctora Abigail Acosta Ochoa, coordinadora de la Licenciatura en Administración de la Unidad Xochimilco y moderadora del panel, refirió que hay enormes fortalezas en la UAM que permiten entender “sobre qué parámetros podemos mejorar nuestros procesos de autoevaluación y enfrentar lo que la ley tentativamente planteará para la evaluación del sistema y las instituciones en lo específico”.
 
Aparentemente la ley prevé un tipo de evaluación basado más en cuestiones cualitativas que en cuantitativas; sin embargo, “el reto sigue siendo muy grande por la necesidad de vincularnos mucho mejor en diversas instancias de soporte y de decisión”, concluyó.