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| Rastros de la ausencia –unidos en trazos y colores evocadores de un ser querido– conforman El terraplén de la separación: decir adiós, hablar para perderte, una serie de óleos que Erick Rodríguez presenta en el Puente de Cristal de la Biblioteca Dr. Miguel León-Portilla, en la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El alumno de la Licenciatura en Humanidades de dicha sede académica aborda el anhelo, el recuerdo y la pérdida en una emotiva propuesta que habla de un destino ineludible, bajo la premisa de que “sólo donde existe un abismo puede levantarse un puente”, con la que reconstruye experiencias transformadas en imágenes vivientes para transfigurar la realidad, la línea del tiempo y el símbolo del adiós.
El proceso creativo del autor descansa en la idea del viraha –proveniente de la literatura hindi vaisnava– que remite al descubrimiento del amor a partir de la distancia, en un tipo de unión especial llamado separación, mientras que el dibujo, el óleo y algunos objetos personales cuentan una historia, ya que “gran parte de nuestra vida estamos con un sentimiento desolador, como si nuestro destino al ser familia, amantes o amigos fuese amarnos” con límites.
“El corazón se agrieta al saber que esto es posible; su porosidad estalla al darse cuenta de que la morada del amor tendrá que desbordarse y encontrar los puntos de huida por donde intentar alcanzar al ser querido que ya se ha ido”, comparte Rodríguez, cuyo medio de escape es el arte que habla de añoranza, fragmentos e instantes que crean y “dan sentido a la existencia de los otros con nosotros y de su ausencia”.
Las 13 piezas de la muestra integran una cartografía afectiva de retratos e imágenes que evocan a quienes ya no están y revelan el mundo interior del artista, así como su emotiva historia familiar; un tríptico sin título de dibujos a lápiz presenta fragmentos de un cuerpo en los que sobresalen detalles de formas y superficies de piel, con la exactitud del trazo que convierte el carbón en presencia.
El autor regala toda la expresividad del organismo humano y algo de sí mismo en falanges, dedos pronunciados, líneas y surcos faciales en perfecta proporción, pero sobre todo en la gestualidad que deja ver su dominio de la anatomía. Entre las obras despuntan retratos que lindan en el hiperrealismo de miradas lúcidas, semblantes casi fotográficos de mujeres y varones que, fieles a la memoria, surgen en el lienzo.
El terraplén de la separación: decir adiós, hablar para perderte estará abierta hasta el 29 de noviembre, en el Puente de Cristal de la Biblioteca Dr. Miguel León Portilla de la Unidad Cuajimalpa. |