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Número 581
27 de noviembre de 2017

REACREDITA EL CONCAPREN LA LICENCIATURA EN NUTRICIÓN HUMANA DE LA UAM

*El programa de estudios, la planta docente y los servicios, entre los 164 indicadores evaluados

 

*Los egresados desarrollan un perfil crítico y propositivo para afrontar problemáticas de alimentación


 

 

La Licenciatura en Nutrición Humana de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) fue reacreditada por el Consejo Nacional para la Calidad de Programas Educativos en Nutriología (Concapren), en reconocimiento a los altos niveles del plan de estudios, la planta académica y los servicios de apoyo para la enseñanza que ofrece, entre otros elementos.

 

Esta opción educativa –que obtuvo este beneficio por primera vez en 2010 y en esta segunda ocasión tendrá vigencia del 16 de junio de 2017 al 15 de junio de 2022– es uno de los 42 programas académicos que han merecido la distinción, entre los más de 300 que operan en México.

 

La coordinadora, doctora Norma Ramos Ibáñez, señaló que una de las virtudes de la Licenciatura es el sistema modular que caracteriza a esa sede universitaria, como demuestra el perfil crítico, analítico y propositivo de los egresados, quienes poseen herramientas para enfrentar problemas de nutrición y alimentación, así como para plantear propuestas múltiples de solución en contextos diversos.

 

En 1982 ingresó la primera generación de un programa que “nació con un enfoque de sentido social”, el cual mantiene, aunque con modificaciones para atender requerimientos de aspecto clínico, por ejemplo, en 2006 se hicieron cambios que incluyeron esa parte “que, si bien aparecía en los contenidos, los alumnos solicitaban más actividades” al respecto.

 

En octubre de 2016, los temas vinculados con la actividad física fueron incorporados como contenido significativo, porque van de la mano con el estado de la nutrición y la alimentación, agregándose asuntos asociados a las técnicas de consejería “para incidir en la modificación de los hábitos de comer y el ejercicio físico”.

 

El modelo de la Unidad Xochimilco permite a alumnos y egresados adquirir capacidades analíticas para convertirse en profesionales propositivos, porque reciben las bases para realizar investigación, laborar en grupos interdisciplinarios y desarrollar proyectos y artículos.

 

Estas son características que distinguen a la Casa abierta al tiempo respecto de otras instituciones, cuyo sistema de enseñanza es por asignatura y el trabajo es llevado a cabo –en general– a nivel individual, comentó la académica del Departamento de Atención a la Salud.

 

Una de las dificultades de mayor notoriedad que enfrenta la Licenciatura es la demanda creciente, que “ha implicado la apertura de gran número de escuelas, reduciendo con ello los campos de práctica para los jóvenes, principalmente en el sector salud”.

 

Existen alrededor de 300 colegios “y eso nos disminuye los sitios, tanto prácticos como laborales, porque no se están abriendo más lugares, pese a la trascendencia del profesional de este campo ante los males de mayor prevalencia en México: la obesidad, diabetes e hipertensión arterial”, entre otros.

 

Esta oferta pedagógica tuvo –en un principio– un enfoque hacia la prevención y el tratamiento de una alimentación deficiente –que persiste en el país– por lo que prácticas y tareas de investigación estaban encaminadas a efectuarse en comunidades rurales donde la población presentaba desnutrición, pero eso ha cambiado y ahora no sólo son abordados los problemas por la insuficiencia, sino también por la sobrealimentación.

 

El reto que enfrentan los profesionales de la disciplina “es que en un mismo núcleo familiar” puede haber niños con desnutrición y padres que padecen diabetes o hipertensión arterial, “entonces resulta relevante entender el porqué existen esas diferencias en el estado” nutricional, convirtiéndose en un desafío que no sólo atañe a los expertos en la materia, sino que es indispensable una atención “multiprofesional” para atacar el fenómeno.

 

La doctora Ramos Ibáñez consideró primordial la reacreditación por el Concapren porque la medida habla de la calidad de la Licenciatura, ya que fueron evaluados 164 indicadores: plan de estudios, planta académica, servicios de apoyo para la enseñanza, vinculación, investigación, infraestructura y equipamiento, formación integral, gestión administrativa y financiamiento.

 

Todo esto quiere decir que el organismo no sólo valoró la excelencia en la docencia, sino el tipo de indagación que se lleva a cabo; la publicación de artículos por los docentes; la educación continua, y el seguimiento a los egresados, entre otros factores.

 

Debido a que esta segunda acreditación tiene una vigencia de un lustro, “nos encontramos en cuenta regresiva” para presentar avances anuales y ya tenemos el proyecto de mejora con el fin de atender las recomendaciones “y no esperar hasta cumplir el plazo, ya que pretendemos crear –en un futuro cercano– un posgrado”.

 

De la Licenciatura en Nutrición Humana –que suma a 22 profesores de tiempo completo, seis pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadores, y cuatro de medio tiempo– egresan 120 hombres y mujeres al año, en promedio, lo que posibilita una eficiencia terminal de 85 por ciento, una de las más altas en la Unidad Xochimilco, precisó la coordinadora.

 

En relación con la demanda indicó que para el trimestre de Otoño 2017 acudieron 1,710 aspirantes, de los cuales 106 cumplieron con los requisitos de ingreso, en tanto que en el proceso del trimestre de Primavera participaron mil, de los cuales 95 hicieron lo propio.

 

Esta opción educativa cuenta con 468 estudiantes, quienes al término de los cursos son distinguidos por saber trabajar en equipo para planificar y desarrollar acciones de promoción de la salud, formación nutricional y actividad física que contribuyan a la prevención y/o la solución de las dificultades nutricionales que afectan a los distintos sectores.

 

Además son capaces de participar en grupos de salud multiprofesional en los distintos niveles de atención, propiciando el reconocimiento social e institucional de los especialistas formados en dicho campo.

 

El Laboratorio de Análisis de Alimentos Jorge García Reyna dispone de un extractor de fibra cruda y aparatos Kjeldahl y Goldfish para determinar proteínas y grasas en los productos, respectivamente, en tanto que en el de Técnica Culinaria y Tecnología de Alimentos los jóvenes pueden utilizar básculas electrónicas, estufa bacteriológica, batidora y molino de carne industrial, y en el de Evaluación y Orientación Nutricional hay consultorios acondicionados para brindar consulta a la comunidad universitaria.

 

La Unidad de Nutrición Gasto de Energía y Composición Corporal posee monitores de metabolismo basal y gasto energético en pruebas de esfuerzo; electrocardiógrafo para la evaluación cardiaca; plicómetros Harpeden y Holtain para medir la composición corporal, y analizadores de impedancia bioeléctrica Inbody 720, Tanitas, RJL y Bodystat.

 

También hay un analizador automatizado de química clínica para determinar el perfil de lípidos y glucosa y otro denominado microelisa que mide las concentraciones de insulina, leptina y grelina. Para monitorear la actividad física existen aparatos de ritmo cardiaco acelerómetros.

 

 

La UAM, Casa abierta al tiempo... y a la solidaridad.

 

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