Encabezado
Imprimir

Número 566

16 de noviembre de 2021

URGENTE, AVANZAR HACIA UN MODELO DE GESTIÓN DEL AGUA

MÁS COOPERATIVO Y DE UTILIDAD SOCIAL

 

*La UAM ha reconocido la necesidad promover una cultura de sustentabilidad, señaló José Antonio

De los Reyes
 
*Expertos participaron en el Foro La Gestión del agua en el siglo XXI vista desde México,

realizado en esta casa de estudios

Es urgente avanzar hacia un modelo de gestión del agua más cooperativo y de utilidad social, lo que significa dar pasos decisivos hacia la disminución de la brecha de desigualdad, sostuvo el doctor José Antonio De los Reyes Heredia, rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana, al inaugurar el Foro La Gestión del agua en el siglo XXI vista desde México, convocado por esta casa de estudios y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, entre otras instituciones.
 
En su mensaje de bienvenida a los participantes, el doctor De los Reyes Heredia advirtió que de acuerdo con organismos como las organizaciones Mundial de la Salud (OMS) y de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) alrededor de dos mil millones de personas viven en países que sufren escasez, carecen de acceso al servicio potable y dependen de centros de salud sin el vital líquido.  
 
Además, cuatro mil 200 millones de habitantes en el mundo carecen de servicio gestionado en forma segura y 80 por ciento de las aguas residuales retornan a los ecosistemas sin ser tratado o reutilizado, mientras que en el contexto del cambio climático se estima que 80 por ciento de los desastres del mundo está relacionado con el exceso o con la carencia del bien.
 
Estos indicadores hacen evidente los grandes retos que en materia hídrica ambiental y en un escenario global, en el que se ha advertido desde hace cuatro décadas, es urgente avanzar hacia un modelo de gestión del recurso más cooperativo y de utilidad social, lo que significa dar pasos decisivos hacia la disminución de la brecha de desigualdad. “En ello radica el papel preponderante de los grupos multidisciplinarios y multisectoriales, así como las propuestas que puedan emanar de sus iniciativas mediante esfuerzos colectivos.
 
La UAM ha reconocido públicamente la necesidad de dirigir sus esfuerzos para lograr un cambio en la conciencia institucional y en la de sus integrantes, promoviendo la cultura de la sustentabilidad con el soporte de la amplia experiencia acumulada que representan las labores y los esfuerzos realizados por personas, áreas y colectivos, tanto académicos como de gestión, puntualizó.
 
Además la Institución ha expresado su compromiso por impulsar y aportar las acciones necesarias en materia de desarrollo sostenible con el fin de atenuar los estragos que el cambio climático produce en los planos local, nacional, regional y global.
 
La voluntad de generar transformaciones profundas y de movilizar el oficio científico y tecnológico de la academia para crear y prefigurar el desarrollo sostenible “como parte de nuestros compromisos de esta forma es manifiesta y, en ese sentido, la UAM ha adoptado “una perspectiva institucional de responsabilidad con el ambiente, lo que implica encauzar parte de nuestra investigación a la problemática ecológica, atender los protocolos de investigación respecto del cuidado del entorno, así como impulsar una cultura de respeto y responsabilidad ambiental”.
 
El doctor Pedro Arrojo Agudo, relator especial sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento de Naciones Unidas, advirtió que los ejes en los que se deben centrar los esfuerzos “si queremos afrontar esta crisis global” están por un lado, en “hacer las paces con nuestros ríos y ecosistemas acuáticos en general”, pues más de dos mil 200 millones de personas en el mundo, que no tienen acceso al recurso potable, seguirán en esta condición “si no somos capaces de mejorar la salud y la sostenibilidad de los ecosistemas y de los ríos de los que esas personas se tienen que proveer a diario”.
 
La segunda clave, dijo, es promover una gobernanza democrática del agua, entendida como un bien común, bajo la prioridad del concepto “agua para la vida” y no como una simple mercancía.
 
El relator consideró que además de estas dos fallas críticas que generan la actual crisis global, existen factores que la agravan, como las presiones y estrategias de privatización, mercantilización e incluso financiarización del recurso desde los enfoques neoliberales que impregnan “nuestra sociedad y que al considerarlo como un bien económico, transformas a los ciudadanos y ciudadanas en simples clientes, haciendo de los dos mil 200 millones de personas que no tienen el producto potable, clientes pobres que lejos de resolver su problema van a quedar más marginados”. Por lo tanto, desde esta perspectiva “se hace más vulnerables a quienes ya son más vulnerables”.
 
Otro factor es la crisis provocada por la pandemia de COVID-19, así como el cambio climático y sobre este último señaló que es sabido que el calentamiento global tiene que ver con el sector energético, por lo que nadie discute que las estrategias de mitigación tienen que vincularse a la transición energética; sin embargo, “no se escucha frecuentemente hablar de que los principales impactos sociales y socioeconómicos de ese fenómeno se generan en torno al vector agua”.
En ese sentido, propuso que las políticas y las estrategias de adaptación deberían articularse en torno a lo que llamó la “transición hidrológica”, con especial atención a disminuir el riesgo (por sequías, crecidas e inundaciones, entre otros) de los más vulnerables.
 
Para ello es necesaria la resiliencia ambiental que empieza por recuperar el buen estado y la funcionalidad de las piezas del sistema natural del ciclo hidrológico que son más inerciales, por ejemplo, los acuíferos, los humedales y los sistemas ribereños de los ríos.
 
Arrojo Agudo precisó que prepararse en estrategias de adaptación no pasa por “la gran obra hidráulica, como los grandes trasvases”, pues en la siguiente sequía se tendrán más grandes presas vacías.
 
La clave fundamental está en los acuíferos, los cuales “representan los pulmones naturales del ciclo hídrico”, por lo que “si los cuidamos en tiempos de normalidad pueden representar las reservas estratégicas para los ciclos duros de sequía”.
 
La doctora María Elena Álvarez-Buylla, directora general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), expuso algunos de los “compromisos para ir de la conceptualización a proyectos muy concretos articulados y que se han trabajado en el seno de grupos con grandes liderazgos”.
 
Uno de estos liderazgos es el de la UAM, que “sustenta con rigor y sin tecnocracia y fomentando el diálogo y la gobernabilidad democrática en la búsqueda del cuidado de este líquido fundamental y de la vida como un bien común de todas y todos”.
 
El Programa Nacional Estratégico del Agua convocó proyectos semilla que permitieron a las instituciones académicas, científicas y tecnológicas reconocerse en torno al interés de proponer proyectos de solución de implicación social, para la atención de problemáticas concretas nacionales y regionales, por ello se formaron equipos colaborativos “con orientación de justicia del líquido como bien común y un enfoque sistémico de cuenca”.
 
Igualmente fueron recibidas 114 propuestas y 47 cumplieron con todos los lineamientos de los programas nacionales estratégicos, el eje programático del Conacyt, que ha generado un movimiento articulador de suma de capacidades.
 
El propósito es desarrollar un mejor modelo de gestión del recurso que no sea tecnocrático, sino que utilice las herramientas en favor de la sociedad y el ambiente; en ese sentido “hemos detectado propuestas importantes que serán apoyadas por el Consejo como la creación de un sistema de información unificado de agua y cuencas en México”.
 
También resaltó el Proyecto Agua para todos con la UAM, coordinado por el doctor Pedro Moctezuma Barragán, investigador de la Unidad Iztapalapa, con la participación de otras universidades, cuyo enfoque es congruente con los proyectos nacionales estratégicocoms.
 
El foro, en el que también participó el doctor Tonatiuh Herrera Gutiérrez, subsecretario de Fomento y Normatividad Ambiental, y que tuvo su sede presencial en la Rectoría General, es resultado de la colaboración entre instituciones como la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el Ayuntamiento de Xalapa, la alcaldía de Iztapalapa, el Conacyt, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, el Colegio de la Frontera Norte y la UAM, a través de su Programa de Investigación para la Sustentabilidad, entre otras.
 
Audio.