Encabezado
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Número 540

2 de noviembre de 2021

LA PSICOLOGÍA SOCIAL DEBE CUESTIONAR AL MUNDO DOMINADO

POR LA SUBJETIVIDAD MASCULINA

*La mujer tiene que combatir las formas patriarcales y el pensamiento hegemónico en la generación

del conocimiento

 

*La Maestría y Doctorado en Psicología Social de la UAM celebró los primeros cinco años de su creación


El devenir de la mujer en la psicología social tiene el reto de remontar un pensamiento hegemónico y dominante en el campo de la producción académica y combatir las formas patriarcales de la generación del conocimiento, ya que en el campo docente se amplían esas vulnerabilidades, comentó la doctora Jorgelina Di Iorio, docente de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.

 

Durante el 5º Aniversario de la Creación de la Maestría y Doctorado en Psicología Social de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), indicó que esta disciplina tiene que ver con cuestionar la reproducción de las relaciones sociales en un mundo dominado por la subjetividad masculina, pero que no inhabilita para asumir una posición feminista.

 

La especialista dijo que el devenir es un proceso molecular, de pequeñas acciones, intercambios y encuentros “que no afectan sólo las relaciones entre los sexos, sino a todos los sistemas de relaciones en los cuales nos involucramos como sociedad”. 

 

“La feminista argentina María Pía López plantea que el movimiento debe poner en cuestión esos mandatos, incluso para quienes tenemos el privilegio de estar en esta corriente social y la construcción política tiene que ver con que las costuras sociales se noten y se vea cómo se ha formado esa nueva idea de sentirse mujer, de que ese devenir es una posición ética-política y es un procedimiento continuo”, enfatizó.

 

Desde la academia implica repolitizar la praxis de la piscología social desandando las asunciones androcéntricas desde donde se aluden estas dimensiones resaltadas en la producción de subalternidad, pero en un sentido ético, político y social. 

 

En la conferencia internacional Feminismo y Psicología Social, Di Iorio propuso cuestionar las formas patriarcales de la producción del conocimiento y construir una contrapedagogía que problematice “nuestros privilegios como investigadoras e investigadores y nos autorice a dudar de lo asentado”.

 

El feminismo “nos insta a cambiar todo aquello que debe ser modificado en términos de un proceso social que reproduzca y produzca diferentes niveles de malestar, no sólo de género, sino de raza, religión y de los segmentos que nos estratifican”, concluyó.

 

La doctora Marisela Montenegro Martínez, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, expuso que la psicología crítica Latinoamericana –gracias al aprendizaje de la psicología comunitaria y la educación superior con esa perspectiva no explícitamente feminista– “nos dio el espíritu de la reflexión constante de lo que hacemos para pensar lo que desarrollamos en el campo de la intervención social, cuestionando el carácter patriarcal subalternizante del conocimiento positivista”.

 

La doctora Leyla Troncoso Pérez, profesora de la Universidad de Chile, reconoció que después de vivir una dictadura por 17 años su país era tremendamente conservador, por lo que el feminismo le hizo tener una mirada crítica, incluso de los propios feminismos. 

 

“Una constante para mí es tener presente la desvaloración de esa concepción en tanto a saberes, pues incluso en las ciencias sociales de izquierda este movimiento político y social no tiene estatus de conocimientos rigurosos, serios e interesantes y se le relega por ser cuestiones de ellas y ahí también surge la idea para ubicar el objeto de estudio, pues no se reduce al concepto de género y las mujeres”.

 

El levantamiento popular en Chile de octubre de 2019 fue muy importante, pero la universidad chilena no ha estado a la altura para acompañar esos procesos sociales tan intensos, “pues se trata de una institución muy neoliberalizada que carece de un discurso social y político hacia fuera, por lo que es muy necesario despatriarcalizarla y descolonizarla, ya que ser feminista en la academia es complicado”.

 

En ese panorama, “las profesoras estamos tratando de cambiar cómo investigamos y buscar una relación con los movimientos sociales. Es importante nunca perder la memoria histórica, buscar descentralizar los saberes y ser muy cuidadosas para no caer en lo hegemónico; nos debemos atrever a no ser arrogantes para crear diálogos, aunque sean incómodos para generar cambios sociales”, concluyó.