Número 537
1 de noviembre de 2019
EL SURREALISMO CONFIGURÓ UN SER VIVO,
MÁS QUE UN MOVIMIENTO O REVOLUCIÓN
*La Casa de la Primera Imprenta de América celebró encuentro internacional de estudios surrealistas
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| El surrealismo fue un hallazgo de la inspiración y la creación que ha sobrevivido a sus propios excesos, sin dejar de ser revolucionario y –ha llevado a la libertad absoluta tal vez descuidó la forma, lo que derivó en mala escritura y mal dibujo– aunque sigue siendo una subversión de la realidad en sociedades muy reprimidas, declaró Herman Bellinghaussen.
El periodista y narrador, se refirió en estos términos a dicho movimiento, durante el Segundo Encuentro Internacional de Estudios Surrealistas. El surrealismo hoy, celebrado en la Casa de la Primera Imprenta de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Esta corriente nació “con la primera guerra europea a cuestas, que si bien ya se venía anunciado por Charles Pierre Baudelaire y el Conde de Lautréamont, al paso del siglo XX demostró ser más que un movimiento o una revolución un ser vivo nacido en Francia que de pronto tenía vida propia”.
De acuerdo con el colaborador del periódico La Jornada, su raíz estuvo en la poesía, aunque luego se expandió espectacularmente a otras expresiones artísticas. André Breton tuvo un filo marxista al elaborar el Manifiesto Surrealista, que de alguna manera siguió la idea de Carlos Marx de definir al ser humano como el soñador definitivo.
Si bien el movimiento simpatizó con Freud no fue freudiano, ya que no compartían el interés por sistematizar; no necesitaba tantas explicaciones como el sicoanálisis propone y sobre todo entiende la interpretación del sueño como otra cosa que no tiene las intenciones terapéuticas ni la visión científica de esa práctica terapéutica.
En su ponencia Surrealismo como un ser vivo, el médico y poeta señaló que esta corriente vivió distintos periodos: “hay un uno inicial hasta antes del fascismo y de la guerra; después de la guerra el fascismo tiene la culpa de tanto promover la realización de los deseos de manera sólida y propicia la creación de monstruosidades que salen de control con la guerra y los nazis”.
En México, el surrealismo ha estado en el aire todo el tiempo y tuvo dos figuras centrales: el ensayista, narrador y poeta exiliado guatemalteco Luis Cardoza y Aragón y Octavio Paz, quien sostenía que “es la enfermedad sagrada de nuestro tiempo”.
Frida Khalo fue surrealista aunque siempre lo haya renegado. “Las dos Fridas sólo pudo ser concebido por una mente surrealista. Lo mismo sucedió con Leonora Carrington, quien tampoco aceptó esa etiqueta”.
La investigadora del Departamento de Tecnología y Producción de la Unidad Xochimilco de la UAM, maestra Celia Fanjul Peña, indicó que para el surrealismo el arte es la manera perversa de sublimar el deseo, en la que éste y sueño se convierten en fantasías sexuales y llevan la experimentación al extremo.
En el encuentro, en el que abordó el tema de Escritura y surrealismo, indicó que Leonora Carrington no se declaró surrealista como tampoco feminista: “era una mujer que luchaba por libertades, porque nuestros sueños como mujeres se han realizado, pero no están considerados en los campos magnéticos y fueron vistos como el oscuro objeto del deseo por Luis Buñuel y André Breton. No somos las protagonistas, pero nosotras queremos ser sujetos”.
Fanjul Peña cuestionó cómo se construye el hombre surrealista: ¿es el hombre viril que hace que la mujer le tenga miedo o es el hombre que juega con la mujer y la deja libre? También cuestionó el lado machista de los surrealistas, como cuando Breton impidió que Dorothea Tanning expusiera una escultura con un falo gigantesco.
Sobre el papel de la mujer en los movimientos sociales en América Latina enfatizó que “aunque nosotras hayamos tenido una doble militancia hemos transformado a las sociedades más radicalmente que cualquier surrealismo. Hemos vivido la guerra fría y guerrillas en América Latina, contextos en los que ese movimiento no contaba con la mujer, pero los revolucionarios de ahora ya nos toman en cuenta o nosotras tenemos que seguir un camino solas para que se reconstruyan como otro diseño de hombre, aunque si hay otro diseño de mujer tal vez podemos soñar con un nuevo diseño de hombre”.
La maestra Lucero García Franco, docente del Departamento de Teoría y Procesos del Diseño de la Unidad Cuajimalpa de la UAM, presentó un análisis semiótico sobre el trabajo y los símbolos que maneja Leonora Carrington en sus obras, en el que estableció que fue una feminista destacada, considerada en la corriente surrealista aunque ella no se reconoció en esa escuela pictórica.
El doctor Ricardo Echávarri, poeta y ensayista, presentó el libro Antología: México en la poesía surrealista, género literario en el que no se había puesto interés pues se le ha relacionado exclusivamente con la pintura.
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