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| La capacidad de crear colectividad y compartir la actitud de desarrolla arte no objetual, en ruptura con los preceptos comerciales y siempre en consonancia con los estados emocionales de la sociedad fue una herencia que 1968 dejó y Felipe Ehrenberg estuvo ahí, impulsando el arte conceptual y el trabajo de Los Grupos, señaló Víctor Muñoz Vega, miembro fundador del Grupo Proceso Pentágono.
Con una mesa de reflexión que tomó forma de tertulia cargada de anécdotas, la Galería Metropolitana de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) llevó a cabo la última mesa de reflexión en homenaje al neólogo, la cual reunió a grandes artistas que pertenecieron al movimiento de Los Grupos.
El trabajo creativo de esos colectivos estuvo marcado por la renuncia al mérito individual y el deseo de los logros grupales, llevándolos a discutir y ejecutar de manera conjunta las decisiones en torno a la estética, el sentido del arte e incluso la exhibición de las obras, en la búsqueda constante por encontrar nuevos soportes, materiales y lenguajes alejados del ámbito comercial.
Proceso Pentágono ha marcado la historia de América Latina y para el grupo hacer arte consistió en un proceso, por lo que ambas ideas dieron el nombre a este proyecto que buscó mediante instalaciones críticas poner en la agenda social y cultural los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado durante la guerra sucia en México, señaló el académico del Departamento de Síntesis Creativa de la Unidad Xochimilco.
Muñoz Vega recordó con cariño y admiración a los migrantes y campesinos plasmados en los esténciles que Grupo Suma pintó en las calles, con el propósito de hacer visible la dignidad de los trabajadores en una ciudad que los maltrata e ignora, “el sólo hecho de pintarlos en gran formato en el espacio público ya era en sí mismo un acto político de rebeldía”, dijo el artista no objetual.
Los estudiantes de La Esmeralda y la Academia de San Carlos se dieron cuenta de que podían cooptar a un artista pero no a 40, por ello varias generaciones de la década de 1970 se dedicaron al trabajo anónimo y socialmente útil, que uniría con gran fuerza a estos creadores y a organizaciones obreras y campesinas de Monterrey y Morelia, en lo que después se llamó Grupo Mexicano de Trabajadores de la Cultura.
Helen Escobedo, la comisionada para seleccionar a los artistas que representarían a México en la Bienal de Jóvenes de París, eligió grupos en lugar de individuos, entre ellos a Proceso Pentágono y fue a partir de entonces que Felipe Ehrenberg, con su capacidad de convocatoria y amabilidad, cohesionó el desarrollo del movimiento de Los Grupos en México.
Santiago Rebolledo, miembro fundador del Grupo Suma que fuese fundado en 1976 por el profesor Ricardo Rocha y varios de sus alumnos, señaló que Ehrenberg fue un personaje emblemático para las generaciones de estudiantes de la Escuela Nacional de Artes Plásticas entre 1970 y 1980, quienes lograron un cambio de paradigma en el arte moderno, gracias al aporte que le dio no sólo a Suma, sino a todas las agrupaciones en el sentido conceptual.
“A raíz del terremoto que sufrió Colombia en 1999 en las ciudades de Pereira y Armenia, Ehrenberg organizó una subasta de arte en beneficio de las víctimas logrando reunir la obra de 45 artistas mexicanos que donaran su trabajo sin siquiera conocer ese país, de ahí que su frase ‘cuando pinto hago arte, pero cuando vivo hago política’ cobre tanto sentido”, dijo Rebolledo.
También recordó cómo cada sábado se reunían maestros y estudiantes para realizar pintas clandestinas por toda la ciudad, destacando la comprometida participación de los grupos Tepito Arte Acá, No grupo, La dirección, Mira, Peyote y la Compañía, Fotógrafos Independientes, Germinal, El colectivo, Proceso Pentágono y Tetraedro.
Influenciado por el Fluxus y el Bauhaus, el artista promovió en México un movimiento artístico de rechazo comercial y amplio sentido de la colectividad, así lo demuestra la serie de talleres de mimeografía impartidos por Grupo Suma y el propio Ehrenberg en 1979 alrededor de todo el territorio nacional, señaló el artista de origen colombiano.
Ernesto Molina, también de Grupo Suma, coincidió en el papel fundamental que tuvo el activista en el quehacer del movimiento de Los Grupos, cuyo pilar se asentó sobre el trabajo de ruptura y cualquier forma de experimentación artística empleando materiales que hubiese en la calle o de mínimo valor, como el aserrín, papeles u objetos chatarra.
En una de las clases de Ricardo Rocha, Ehrenberg compartió las cualidades del mimeógrafo portátil también llamado pinocho parecido a un bastidor de serigrafía que podía llevarse a cualquier parte, resultando bastante útil para la impresión en serie de panfletos y documentos.
Gracias al pinocho, Grupo Suma impulsó una labor sin precedentes en la neográfica, es decir con medios no convencionales y muy económicos como la fotocopia y el esténcil, impartiendo talleres para promover la creación de editoriales en formato carta y fomentar la expresión abierta en libros de arte.
Años después crearon el Manual básico para instalar una editorial en escuelas rurales, el cual llegó a cientos de centros educativos y por el cual se fundaron varias editoriales que permitieron hacer llegar la lectura y el arte a las comunidades rurales e indígenas del país.
El trabajo de pintas en gran formato se logró gracias a Suma y a la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, quienes impulsaron la creación de murales comunitarios, que a la fecha dan identidad y color a las Normales Rurales del país. |