Número 518
8 de septiembre de 2022
LA 4T TRANSITA A LA CONFORMACIÓN DE UN PROYECTO HEGEMÓNICO
DESDE LA SUBALTERNIDAD
*Busca reconstruir el modelo de desarrollo basado en una reforma intelectual y moral: Armando Bartra
*La transición debe fortalecerse frente a la derecha, que pretende reinstaurar el predominio del gran capital
La transición que vive México con la Cuarta Transformación (4T) no es lineal ni homogénea, pero es clara en su direccionalidad justiciera, pasando de un bloque dominado por el gran capital y las transnacionales a un progresivo predominio encabezado por las clases subalternas y los trabajadores, afirmó el doctor Armando Bartra Verges, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En el conversatorio La 4T como proyecto hegemónico, explicó que el proceso actual es un cambio de régimen político, es una reforma en curso de orden social, una paulatina reconstrucción de un modelo de desarrollo neoliberal tanto de sus inscripciones y políticas como de sus estructuras económicas, encuadrado, como lo indicó Antonio Gramsci, en una reforma intelectual y moral denominada revolución de las conciencias.
“Nos encontramos en una transición en la que se advierte la resistencia a los cambios de los líderes del viejo orden y sus personeros, donde se unen la burguesía, las transnacionales predadoras y los medios de comunicación mercenarios que ellos controlan, además de los partidos políticos del antiguo régimen y sus títeres”, delineó el profesor del Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco.
En el proceso de transición México está ingresando a una nueva época en el pensamiento del filósofo y teórico marxista Antonio Gramsci, “la pregunta por la hegemonía de la 4T no interroga sobre una cuestión dada o un estado de cosas, sino sobre un paso que va de un curso prolongado, de la oposición a la construcción, de la resistencia al poder, del no al sí”.
Pero para el surgimiento de un nuevo bloque histórico que cimentara una nueva hegemonía fueron necesarios las luchas de dos generaciones, de medio siglo, resaltó el investigador, quien recordó que una primera crisis fue el movimiento estudiantil de 1968.
Más tarde, surgieron las insurgencias populares, los levantamientos campesinos, la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación, el Movimiento Nacional Plan de Ayala, el de los ferrocarrileros, que cimbraron la base colectiva del sindicalismo y surgió un gremialismo libre y democrático.
En 1986 y 1988 se vivió una crisis política, dado que en el contexto neoliberal “no cabían dentro del partido en el poder las veleidades neocardenistas y de ahí surge la corriente democrática con Cuauhtémoc Cárdenas, y ante la nula posibilidad de continuar en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) forma una alianza con las izquierdas”.
Posteriormente, “se concretaron las candidaturas presidenciales de Cárdenas y en 2006 con Andrés Manuel López Obrador, quien fue presa del fraude electoral y sólo hasta el tercer intento, en 2018, obtuvo un triunfo contundente con más del 50 por ciento de la votación”.
En la actualidad el proyecto de la llamada 4T “requiere de la crítica desde la izquierda y la autocrítica del propio gobierno, que debe darse con los pies y no sólo con las ideas, una crítica práctica y no sólo de ciertos conceptos, como se maneja en la academia”, advirtió.
El doctor Carlos Illades Aguiar, investigador del Departamento de Humanidades de la sede Cuajimalpa, señaló el consenso de la 4T y el reconocimiento del lopezobradorismo en un segmento importante de la ciudadanía, aunque no descartó la posibilidad remota del recurso de la fuerza que se hace presente por la relación cercana entre gobierno y ejército.
“Hay un consenso popular significativo que se ha mantenido en estos años, pero al mismo tiempo hay un apuntalamiento cada vez mayor de la fuerza militar, lo cual tiene que ver con el discurso de López Obrador en su idea de pueblo, porque éstas son el pueblo desdoblado, una forma de población armada”, apuntó el investigador.
Así, “el ejército es el garante para que la 4T sobreviva y eso evitará que sea capturado por la derecha o el antiguo régimen, lo cual es cada vez más notorio en el discurso lopezobradorista.
El especialista reconoció que existe una centralización política que se basa en la recuperación de un Ejecutivo fuerte que se había debilitado en los sexenios anteriores, aunque ésta va en detrimento de los otros poderes de la República, que también ha llevado a una mengua del mando civil y fortalecido al militar extendiendo sus competencias de manera inusitada.
“Ese poder no ha sido reemplazado por dar más dominio a las clases subalternas, es decir, no lo ha transferido hacia la sociedad, sino que lo ha concentrado en el ejecutivo”, abundó.
Para el doctor Massimo Modonesi, es posible abrir el horizonte de la idea de la contrahegemonía y de cómo se construye el movimiento nacional popular, pero al mismo tiempo el ejercicio del poder que tiene una meseta de lo patrio, “hay dos caras que nos permiten problematizar el fenómeno de esa corriente que se vuelve gobierno”.
El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó que la noción de hegemonía de Gramsci viene de la tradición de los Bolcheviques y se refiere a las relaciones entre aliados, “a cómo te constituyes como un sujeto ampliado, incluso es una subjetivación horizontal como ser autónomo y el mejor referente ampliado es el pueblo, que es donde se pretende constituir Morena”.
Es en ese terreno “donde podemos cuestionar al sujeto que acompaña una construcción vertiginosa que inició con el desafuero a López Obrador en 2005, el cual implica un debate en la izquierda y una construcción con los aliados sociales, por lo que se requiere de una pluralidad desde Morena para dialogar con los diversos movimientos sociales”.
En el conversatorio, que fue auspiciado por la Asociación Antonio Gramsci, la Unidad Xochimilco de la UAM y Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, el historiador y sociólogo consideró necesario ese proceso del fortalecimiento del bloque histórico frente al “activismo de la derecha en México, que amenaza y pretende reinstaurar y reconfigurar un orden que todos queremos cambiar”.