ALUMNOS DE LA UAM, QUINTO LUGAR ENTRE 522 CONCURSANTES EN JUICIO ORAL
*El premio representa la oportunidad de estudiar una maestría en la Western School of Law
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| El equipo Ratio Iuris, Cabo-Q, conformado por Óscar Alan Mercado Capistrán, Brisa Alejandra Tufiño Morgado y José Antonio Lara Ruiz, alumnos del doceavo trimestre de la Licenciatura en Derecho de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), obtuvo el quinto lugar entre 522 participantes en el 4° Concurso Nacional de Juicio Oral y Audiencias Preliminares, edición México.
Al responder a la convocatoria de la California Western School of Law, las iniciativas Mérida y Aba Roli México, una organización para el Estado de Derecho en el Mundo, de la Asociación de la Barra Americana de Abogados de Estados Unidos, los estudiantes recibieron también reconocimientos individuales por el excelente desempeño en las categorías Mejor Interrogatorio como Fiscal, Mejor Interrogatorio como Defensa, Mejores Objeciones como Defensa y como Fiscalía, así como el Mejor Debate de Prueba Ilícita.
Edgar Fernández Mendoza, licenciado en Derecho por la UAM y asesor de los estudiantes, explicó que en el certamen nacional participan equipos de universidades públicas y privadas, así como de escuelas y facultades donde se imparte la materia, los cuales ponen a prueba sus técnicas de litigación.
Esta es la segunda ocasión en que la Casa abierta al tiempo participa en este concurso y afortunadamente esta vez “pudimos estar entre los 16 finalistas” y lograr uno de los premios, que para el quinto lugar, corresponde la oportunidad de estudiar una maestría en la Western School of Law.
Los estudiantes comenzaron a prepararse desde mayo de 2017, luego de ser elegidos entre un grupo de 85 alumnos, y después de ganar la etapa regional se presentaron en la fase nacional que se realizó en la Ciudad de Tijuana, Baja California.
La capacitación del grupo consistió en ejercitar técnicas de litigación que incluyeron expresión corporal y no verbal, dicción. Por otra parte, se les adiestró en mediación penal a través de preguntas abiertas, cerradas, circulares, hipotéticas reflexivas y parafrasear, lo cual les permitió competir como si estuvieran en casos reales.
“Es en ese momento que aplican todo lo que aprendieron y como asesor del equipo representa algo muy reconfortante comprobar que los alumnos están preparados para enfrentar el reto de poner en práctica las nuevas técnicas y sobre todo las buenas prácticas del derecho”.
Al compartir su experiencia en este concurso, Mercado Capistrán dijo que el éxito logrado en la competencia está fundado en los ejercicios realizados en la Clínica universitaria de litigación penal de la Unidad Azcapotzalco, donde “se nos capacita para conseguir destrezas e incursionar en este nuevo sistema”.
La trascendencia del conocimiento adquirido en el certamen “nos permite ver que no sólo el Estado mexicano sino distintas naciones se están preparando y actualizando en la administración judicial y, en ese sentido, nuestra inclusión fue grata e interesante, además de que nos brindó la oportunidad de poner en alto el nombre de nuestra universidad; por lo que regresar con un triunfo para la institución nos causa una gran satisfacción”.
Tufiño Morgado expresó que salir del aula y simular audiencia y mediación “fue un reto para mí porque el trabajo de mediador es escuchar el conflicto entre las partes y tratar de encontrar una solución, fungiendo sólo como puente de comunicación” hasta lograr un resultado satisfactorio con el fin de evitar el proceso judicial.
“Lo que me gustó fue el crecimiento personal que tuve como mujer, estudiante de Derecho y abogada, porque poder decir a estas alturas que estuvimos entre los mejores 16 equipos de 522 que entraron en competencia provenientes de diferentes estados y escuelas, públicas y privadas, muchas de renombre como la UNAM o la Barra Nacional de Abogados, es un gran logro”.
Para José Antonio Lara Ruiz “fue un logro personal, pues nunca había participado en una competencia y no sabía lo que era sacrificar tiempo, amigos, familia, pero me propuse salir adelante con la ayuda de mis compañeros con este reto que me marcó”. El hecho de poder ingresar a una maestría en la Universidad de California, añadió, es sin duda una de las recompensas que también me deja una gran satisfacción.
El maestro Juan Moncada Negrete, coordinador de la Clínica universitaria de litigación penal, expresó que a tres años de la creación de ese espacio es grato que los alumnos acudan cada vez en mayor cantidad y lo hagan incluso fuera de sus horarios de clase.
En esa área ponen en práctica los conocimientos que han aprendido en diversas unidades de enseñanza-aprendizaje como tipos de delitos, derecho procesal penal, pruebas en materia penal, y por tanto aquí se conjunta todo el bagaje jurídico que ya tienen y se complementa con el conocimiento que se les da sobre lenguaje corporal, dicción e incluso la inteligencia emocional que se logra al momento de estar simulando una audiencia de juicio.
Después de este concurso “puedo afirmar que los jóvenes están perfectamente preparados para llevar a cabo un litigio en la vida real, mejor que algunos operadores que trabajan en el sistema jurídico procesal como ministerios públicos o defensores”.
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